Menudo revuelo se ha montado en el sector sanitario con la noticia que acaba de confirmar el Gobierno Vasco. El Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, adscrito al Departamento de Salud, se ha convertido en el primer agente de la red pública vasca en obtener la licencia oficial para diseñar y fabricar productos sanitarios a medida mediante impresión 3D. No es un logro menor, porque hablamos de dar un salto cualitativo en la atención a los pacientes de Osakidetza, con herramientas que se adaptan como un guante a la anatomía de cada persona.
La autorización no es flor de un día. Detrás hay más de una década de trabajo en innovación y desarrollo, con aplicaciones que ya estaban sonando en hospitales como Cruces o Basurto. Ahora, con el visto bueno del Ejecutivo, el instituto podrá trasladar toda esa experiencia a la práctica clínica de forma regulada y segura. Y no solo eso: la licencia permite fabricar cinco familias de productos personalizados, y que en muchos casos ya se están utilizando con resultados más que prometedores.
Cinco familias de productos que cambiarán la práctica clínica
La nueva licencia habilita a Biobizkaia para trabajar con cinco tipos de productos sanitarios a medida: biomodelos anatómicos, biomodelos anatómicos esterilizables, guías quirúrgicas, máscaras para radioterapia superficial y epítesis transitorias. Todos ellos se diseñan a partir de imágenes médicas avanzadas, como TAC o resonancia magnética, y se fabrican con tecnologías de impresión 3D. La clave está en que cada pieza se adapta a las necesidades específicas de cada paciente, algo que los profesionales llevaban tiempo pidiendo.
El proceso es de lo más curioso. Primero se hace una segmentación precisa de las imágenes para generar un modelo tridimensional fiel a la anatomía del paciente. Después, el equipo de ingeniería ajusta ese modelo para imprimirlo o para crear instrumentos auxiliares personalizados. Todo ello con la colaboración estrecha del área de Radiología, considerada un pilar fundamental en este flujo de trabajo. Desde 2016, la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces ya forma a profesionales adjuntos y residentes en estas técnicas, y desde 2024 se ha sumado también la OSI Bilbao-Basurto.

Casos de éxito que ya están en marcha
No estamos hablando de promesas de futuro, sino de una tecnología que ya está dando guerra en varios servicios de Osakidetza. Roberto Voces Sánchez, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la OSI Ezkerraldea Enkarterri Cruces, utiliza modelos anatómicos impresos en 3D para preparar cirugías cardíacas complejas. Estas réplicas del corazón de cada paciente permiten al equipo médico planificar la intervención con mayor precisión, anticipar las zonas que deben tratarse y explicar mejor el procedimiento. El resultado es una cirugía más personalizada, segura y con menos complicaciones.
En Cirugía Maxilofacial, la doctora Leyre Margallo Itza emplea modelos y guías quirúrgicas impresas en 3D para intervenciones por fracturas, malformaciones o colocación de implantes. La ventaja es que esas herramientas se adaptan a la anatomía exacta de cada persona, lo que facilita mejorar la precisión en cirugías complejas, permitiendo hacer los cortes y colocar las prótesis con una precisión milimétrica. Además, se reduce el tiempo de cirugía y anestesia, y la recuperación suele ser más rápida y segura.
Otro campo donde la impresión 3D está marcando diferencias es la Oncología Radioterápica. Olga del Hoyo Álvarez, médica adjunta del Servicio de Oncología Radioterápica de la misma OSI, utiliza moldes personalizados para tratar ciertos cánceres de piel. Estos moldes se adaptan a zonas irregulares y sensibles como la nariz, los párpados, los labios o las orejas, y permiten aplicar la radioterapia con mayor precisión, protegiendo los tejidos sanos. Para pacientes mayores o frágiles, el tratamiento resulta más cómodo y breve, y puede mejorar tanto la calidad de vida como el resultado estético.

Un impulso decidido a la medicina personalizada
La obtención de esta licencia no es un hecho aislado. Está alineada con el Pacto Vasco de Salud, que busca impulsar una atención más personalizada, cercana e innovadora. Con este paso, el Gobierno Vasco refuerza la incorporación segura de nuevas tecnologías a Osakidetza, favorece la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas y contribuye a mejorar la planificación de tratamientos e intervenciones. Además, la plataforma se posiciona como un referente autonómico y estatal, con potencial para colaborar en redes de innovación sanitaria y proyectos multicéntricos.
Desde el Departamento de Salud no ocultan su satisfacción. Destacan que la integración directa entre radiología, ingeniería y especialidades clínicas reduce la incertidumbre en procedimientos complejos y puede generar un impacto directo en los resultados en salud. Y es que ya son varios los servicios —Cirugía Maxilofacial, Traumatología, Cirugía Cardiovascular, Otorrinolaringología u Oncología Radioterápica— que han apostado por incorporar esta tecnología de manera habitual.
En definitiva, el visto bueno a Biobizkaia supone un paso más hacia una sanidad donde la impresión 3D deja de ser una curiosidad de laboratorio para convertirse en una herramienta clínica de uso cotidiano. Con la ventaja de que, al tratarse del primer centro público acreditado, sienta las bases para que otros hospitales y organismos sigan el mismo camino. La investigación sigue dando frutos, y ahora toca comprobar hasta dónde puede llegar la tecnología en los quirófanos y consultas del sistema vasco de salud.
