10 formas para ser el peor diseñador gráfico

Hay ciertas disciplinas o formas de arte donde se puede encontrar la vanidad y el yo, algo con lo que solemos encontrarnos en numerosas ocasiones. Esto también nos lleva al enfrentamiento entre distintas personalidades lo que consigue envenenar los proyectos en grupo.

La colaboración en un proyecto de diseño gráfico puede ser vital en ciertos trabajos por lo que vamos a conocer algunas de las actitudes o formas por las que nos podemos convertir en un mal diseñador gráfico. Sobre todo, cuando queremos imponer nuestras visiones, nuestro gusto por la estética y la razón por la que sabemos más que nadie.

Lánzate a la piscina en el primer proyecto que encuentres

Peor diseñador

Entrar en un proyecto donde no hay una serie de objetivos puestos y no hay una definición del proyecto en si, es casi tener ganas de encontrarte con líos, despropósitos y mal ambiente. Si no te importa hablar con los de tu equipo o poner algún patrón de trabajo u objetivo en un tiempo límite, solamente estás ayudando a que llegue al fracaso.

Trabaja con las personas equivocadas

Trabajando

Se puede tener muchas ganas de trabajar, pero también hay que mirar con quién se va a juntar uno para un proyecto en determinado. Cuanto menos sepas sobre su trabajo y personalidad, más oportunidades para que ese proyecto ni se llegue a terminar.

Lo más seguro es que acabes encargándote de parte del trabajo de los demás, lo que conlleva a que te vayas ahogando hasta terminar de dejarlo.

Lleva siempre la razón

Dictatorial

Si por alguna razón, algunos de tus compañeros o miembros del equipo tienen alguna idea clara, no se te ocurra decirles que no tienen el talento que tú posees y que lo mejor que pueden hacer es escucharte.

Colaborar con otros es la mejor forma de conocer los defectos de uno, así que no trates de esconderlos con meras excusas o no esperes que los demás siempre digan que sí a todo lo que digas.

Usa fuentes que nadie más utiliza

Fuentes

Podríamos decir que si tus socios no tienen acceso a las mismas fuentes que tú usas, es su problema. Que no se te pase la idea por la cabeza de hacérselo saber si incluyes una fuente que no conoce ni la vecina del quinto; solamente deja que la averigüen para que así sepan el talento que tienes.

Rellena tus trabajos con capas que no sirven para nada

Capas

¿Tropecientas capas y solamente das uso a 3? Lo que has de pensar es que si tuvieron la brillante idea de trabajar contigo, que lo hubieran pensado antes. Capas vacías, con nombres extraños o algunas que no tienen ni jerarquía, seguramente que sirven para sacar a alguien de sus casillas.

Guarda tus archivos con nombres confusos

PSD

¿Para qué nombrar los archivos, si al final vas a ser el único que va a utilizarlos? Menudas ideas se les ocurre a algunos. Pero la realidad que no hay nada menos profesional que enviar a alguien un archivo nombrado “Untitled-1.psd”.

Cierra el paso a las herramientas colaborativas

Vivir aislado con todas las herramientas colaborativas que se tienen a día de hoy, es querer liarla en ese proyecto de trabajo. ¿Que no te apetece porque hace mucho calor y prefieres ver en tu ordenador el último episodio de Big Bang Theory? Pon el móvil en modo avión, no compruebes el correo en tu ordenador y vete a otra ciudad, y de paso, cámbiate el nombre.

Todo el reconocimiento para ti

Si finalmente ese proyecto infernal ha llegado a puerto porque tienes en tu equipo alguien que es profesional de verdad, ten todo el morro del mundo y haz saber que realmente el que ha hecho todos los esfuerzos has sido tú. Todo el mérito para ti, y los demás han sido nada que meros entes que han trabajado en algún momento.

Las responsabilidades a otros

Eres el que te llevas todo el mérito y habrás de ser el que cargue con las responsabilidades si se comete un gran error. Si algo va mal, no te lo pienses y ponte como si fueras la víctima y carga la responsabilidad a ese compañero que tuvo la mala suerte de usar tu ordenador durante unos minutos mientras el suyo estaba siendo reparado por el técnico.

Sé un monstruo

Monstruo

En el mundo capitalista y materialista en el que vivimos, ¿qué razón tienes para ser un corderito? No sonrías, nunca te rías, no sueltes bromas o converses animadamente con alguien. De esta forma no tendrás ningún tipo de relación y no te podrán hacer ni daño ni tú lo harás. Sé frío y no pierdas la oportunidad de hablar en alto incordiando con ese especial tono de tu voz.

Y esta es la vida del diseñador.

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