La imagen digital VS la imagen analógica

Digital-eye

Las tecnologías de vídeo disponibles en el presente son digitales. Cuando todavía no estaban maduras, los expertos sostenían que el vídeo digital era mucho peor que el analógico, porque este último contenía más información. Aunque esto fuera cierto al principio, hoy ya no lo es. Los avances alcanzados en los últimos años han hecho que sea posible capturar mucha más información de cada imagen y esto es aplicable tanto en el campo profesional, como en el de los aficionados. Hace sólo una década, los usuarios tenían sistemas de grabación de vídeo analógicos capaces de representar 250 líneas a duras penas, mientras que con los sistemas digitales actuales, se pueden obtener imágenes con más de 500 líneas, es decir, más del doble. Las imágenes de vídeo en estos momentos son además digitales a lo largo de todo el proceso, desde la captura pasando por la transmisión, el almacenamiento y la edición, hasta la representación en las pantallas de última generación. Esto tiene gran importancia. Mientras que con el vídeo analógico se perdía claridad y definición de imagen con cada paso y con cada manipulación a la que se sometía el original, con el vídeo digital no existe ningún tipo de aberración o desgaste entre las generaciones.

Como sabréis, el término generación de vídeo se emplea para definir los resultados de las sucesivas manipulaciones a las que el vídeo es sometido. Cuando volcamos el original en el pc, tenemos una primera generación. Si corregimos el color de la imagen para eliminar una dominante amarilla por ejemplo, el resultado será un vídeo de segunda generación, y así sucesivamente. En el viejo vídeo analógico, cuantas más generaciones, menor calidad.

Las videocámaras tienen un modo peculiar de captar las imágenes. No las capturan como una superficie continua como ya sabéis. Lo hacen mediante píxeles, que es la unidad mínima de medida. Para ello, dividen la imagen en pequeñas proporciones y asignan a cada una de ellas diversos valores matemáticos en función de la intensidad de luz y del color dominantes en cada fragmento. Cada píxel se corresponde con una celdilla del CCD. La información de todas las celdillas se agrupa en un paquete de información correspondiente a la imagen completa para que luego un procesador de imagen pueda reconstruirla. La reconstrucción se lleva a cabo punto por punto, colocándonos en orden y con los colores e intensidades requeridos. Es un proceso que se completa en milésimas de segundo.

Ten en cuenta, que para comprender la señal de vídeo, debes conocer dos conceptos: luminancia y crominancia. La luminancia representa la iluminación de la señal, algo así como la imagen monocroma con sus diversas intensidades de gris. La crominancia aporta la información sobre la intensidad de color de la imagen, pero a través de la proporción que ésta tiene de cada uno de los colores primarios: rojo, verde y azul.

Como puedes observar, estamos hablando de imágenes en lugar de vídeos, como si las videocámaras en realidad tomaran fotografías; no andarías lejos de la realidad si es así como lo interpretas. Sabrás que el cine no es una imagen en movimiento, sino la sucesión muy rápida de 24 fotogramas por segundo. Debido a un fenómeno de la percepción humana llamado Persistencia de la visión, no somos capaces de visualizar las imágenes por separado, si no que las vemos como un movimiento continuo. Es curioso porque aunque tras décadas de cine y de televisión hemos aprendido a distinguir esas imágenes en movimiento de la realidad, los primeros espectadores que asistieron a una proyección cinematográfica huyeron aterrorizados ante un tren que se dirigía hacia la pantalla, porque ellos todavía no habían aprendido a identificar la imagen cinematográfica de la real. De hecho esto ocurrió al proyectar la filmación de los hermanos Lumiére “Llegada del tren a la estación de la ciotat

Lo cierto es que el vídeo y el cine se parecen mucho, aunque varían en tecnología de captura de las imágenes. En el cine se utilizan emulsiones de plata, mientras el vídeo aprovecha la capacidad de la luz de convertirse en electricidad y viceversa. Sin embargo, cuando vemos una película de vídeo, no es algo continuo. En realidad estamos contemplando una sucesión de fotografías digitales, a razón de 25 fotogramas por segundo. La razón es que en España se usa el sistema televisivo PAL (Phase Alternating Line), que representa la imagen mediante 625 líneas horizontales, y muestra 25 imágenes por segundo. Seguramente también habrás oído hablar del sistema NTCS (National Television System Committee), difundido por Estados Unidos y Japón, que muestra 30 imágenes por segundo de 575 líneas cada una. Los especialistas llaman a cada una de esas imágenes “cuadro”, la traducción del término inglés frame.

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