5 leyendas del diseño gráfico que le dieron una vuelta de tuerca a sus propias carreras

Diseñadores gráficos

La maestría sobre una técnica se debe, mayoritariamente, a la práctica y la mejora de la misma a través del tiempo, pero eso no significa que en algún momento el artista, le de una vuelta de tuerca y quiera trastocar todo lo realizado hasta ese momento para encontrar otro sitio donde volcar todo su arte e ingenio visual.

A continuación 5 leyendas del diseño gráfico que en algún momento cambiaron radicalmente sus quehaceres artísticos por algo más radical y sorprendente.

Muriel Cooper

Muriel Cooper

Muriel Cooper empezó en 1952, trabajó para la oficina de publicaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y llegó a ser directora de arte del MIT. Diseñó libros clásicos tales como Bauhaus de Hans Wingler y la primera edición de Learning from Las Vegas.

Cooper recibió sus primeras clases de computadora en 1967 y vio un gran potencial como proceso creativo, empezando la segunda fase de su carrera: aplicando sus habilidades del diseño a las pantallas de los ordenadores.

Con Ron MacNeil, Cooper cofundó el grupo de investigación Visible Language Workshop en 1975 que formó más tarde parte del Media Lab de MIT. Diseñando y siendo la mente pensante, animó a sus estudiantes a usar la tecnología para presentar información bien diseñada.

En 1995, por primera vez, los gráficos por computadora fueron mostrados en tres transparentes dimensiones, en vez de la típica interfaz de Windows de paneles superpuestos uno encima de otro como cartas. Tuvo un gran impacto teniendo a Bill Gates interesado en su trabajo.

Michael Vanderbyl

Michael Vanderbyl

Aparte de diseño gráfico, Vanderbyl también diseña muebles, salas de exposiciones y todo tipo de diseños. Ha probado que sí se sabe diseñar, se puede diseñar cualquier cosa.

Vanderbyl empezó su firma de diseño en San Francisco en 1973. Su trabajo combinó tipografía simple con elementos postmodernos como pueden ser paletas de pasteles, diagonales o texturas.

Vanderbyl se interesó por el trabajo en 3D. Cuando uno de sus clientes más importantes no tuvo el dinero para contratar a un arquitecto, apareció con un propio diseño de una sala de exposiciones. Hasta el día de hoy ha continuado diseñando este tipo de salas.

Ed Fella

Fella

Una de las frases que más pronunciaba Fella a sus estudiantes: haz algo que no has hecho nunca antes. Un aviso importante para expandir los propios horizontes de uno mismo y que describe la carrera de este diseñador gráfico.

Durante 30 años trabajó en un estudio de diseño de anuncios publicitarios en Detroit con la frustración que significaba la falta de expresión personal en su trabajo.

A la edad de 47 años, se quitó de su trabajo y se graduó en la escuela en Cranbrook. Después se fue a CalArts (California Institute of the Arts). Su trabajo se vio influenciado por Dada y el surrealismo con diseños creados a mano. Durante la era de diseños generados por ordenadores, Fella siguió su propio camino a través de sus artes en el dibujo.

Stefan Sagmeister

Stefan Sagmeister

La idea de Sagmeister para impactar es crear siempre una reacción en aquel que observa sus trabajos gráficos.

Sagmesiter lanzó su propio estudio en 1993 enfocándose en el diseño para la música. Sus diseños se encuentran para afamados músicos como Lou Reed, Pat Metheny, David Byrne y los Rolling Stones.

Con la decadencia de los CDs, se tuvo que reinventar y empezó a incorporar otras formas plásticas para volver con una exhibición de arte llamada “The Happy Shot”, donde los visitantes pueden “entrar en su mente” para buscar la felicidad.

John Maeda

Maeda

Maeda se convirtió en un diseñador de interfaz de usuario después de su paso por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Después de leer “Thoughts on Design” de Paul Rand, su carrera pegó un cambio entero.

Maeda se tomó muy en serio el mensaje humilde del libro de Rand: entendiendo al ordenador no necesariamente le hace a uno un buen diseñador. Empezó a estudiar diseño gráfico en Japón, donde incorporó conceptos y habilidades del diseño tradicionales a su conocimiento de los ordenadores.

Escribió un libro, The Laws of Simplicity, que muestra su esperanza para que la tecnología simplifique nuestra vida en vez de complicarla. En 2008 se convirtió en presidente de diseño de Rhode Island School


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