Principios compositivos: La guía del artista gráfico (I)

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Los principios auxilian al profesional de cualquier orden. El abogado resuelve sus incongruencias con el ordenamiento jurídico, el matemático con sus teoremas resuelve sus conflictos matemáticos y el artista resuelve sus problemas visuales a través de los principios del diseño. Sin embargo el artista los usa como principios, no como leyes. La diferencia entre ambos conceptos es que estos principios ayudan a organizar el material gráfico y la disposición formal, pero no dirige la creatividad para expresar sentimientos e ideas. Es decir, la creatividad, los sentimientos y la visión suprema del artista están por encima de cualquie ley, de modo que estos principios únicamente pueden servirnos de referencia, pueden ayudarnos como consejo, pero no obligarnos a hacer de determinada forma nuestro trabajo.

A continuación repasaremos estos principios compositivos que son básicos para cualquier diseñador:

  •  Unidad: Se da cuando un conjunto de cuerpos organizados, relacionados entre sí, representan uno solo. Cada elemento sobre el plano ejerce fuerzas y tensiones, el conjunto de estos elementos y sus fuerzas, relacionados, se constituye en unidad. El valor de la unidads es superior a la simple suma de elementos. ¿Cómo podemos lograr hallar este principio en nuestras obras? Pues a través de la continuidad, la repetición o la proximidad entre los elementos.
  • Variedad: Se trata de la organización de elementos dentro del conjunto. La finalidad de la variedad es despertar el interés. Es el resultado de tener diferentes formas o tipos dentro de nuestro universo simbólico y formal. Se trata de introducir esas diferencias que aportan un valor al diseño visual y conceptual. Sobre todo en el uso de contraste, énfasis, diferencia en tamaño, color… La variedad es una cualidad del contraste, la cual permite la relación de varias formas, figuras o elementos, de formas distintas y con diferentes colores y texturas, pero su uso debe ser racional. Debemos utilizar la lógica, nuestro sentido visual para hallar correspondencia y balanceado, porque podríamos caer en el desorden (que siempre que no sea intencionado, será un error) y dehacernos de la unidad.
  • Contraste: Hace referencia a la contraposición, la comparación o la diferencia notable que existe entre los elementos. Su utilización correcta y sin caer en abusos, logrará potenciar el vínculo entre todos los componentes que integran ese tándem. Es esencial sin este elemento caeríamos en un profundo vacío estético en una monotonía o incluso en la simpleza. Cerraríamos de alguna manera las puertas de nuestra composición la limitaríamos y robaríamos capacidad a sus elementos. Este podrá conseguirse a través d ela manipulación de múltiples articulaciones como el color, el tono, la forma, la textura, el tamaño, el contorno, la tipografía…
  • Centro de interés: También lo llamaremos énfasis y se trata de la columna vertebral o eje de la composición en base a la cual todo adquiere sentido. Es muy fácil de identificar y es aquella área donde nuestra mirada se dirige en cuanto vemos el trabajo. Es aquel punto que no podemos resistirnos a mirar, que atrapa nuestra atención inmediatamente. Primero observamos ese énfasis y luego recorremos el resto de la composición. Estos centros de interés son muy importantes porque están en concordancia con el sistema de percepción humana, así es como funciona nuestro cerebro. Necesita buscar inmediatamente en su interior un sentido, una interpretación. Y este elemento servirá de apoyo para establecer toda nuestra hipótesis mental al verlo, al recibirlo. (Sobre todo cuando hablamos de composiciones figurativas, en la abstracción está presente igualmente pero es algo bastante más difuso desde el ámbito conceptual).
  • Repetición: Consiste en la reproducción exacta de los elementos, agrupándolos teniendo en cuenta la proximidad entre ellos, y las características visuales que comparten. La forma más común es la lineal, en esta los elementos no tienen que ser totalmente iguales para agruparse, simplemente deben tener un distintitvo común pero concediendo individualidad dentro de esa misma familia. Podrá provocarse a través del tamaño, contorno o por detalles característicos.

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