Sensibilidad tipográfica: Aprende a escuchar al narrador detrás de las letras

Es demasiado fácil hacerse con cualquier tipografía (sin reparar en detalles que vayan más allá de su valor estético) y construir un texto, un discurso o una idea para presentar a nuestro público. Esto es lo que la mayoría de personas hace a la hora de expresarse en la modalidad escrita. Sin embargo, no ocurre lo mismo a la hora de hablar, en la expresión oral. Cuando nos expresamos utilizando nuestra voz modulamos, articulamos y creamos puntos de inflexión para dar énfasis a nuestros discursos. Nuestro lenguaje oral se convierte en una fuente casi inagotable de información expresiva, los matices que podemos dar a nuestros mensajes son infinitos y así nuestro sistema comunicativo se convierte en una herramienta eficaz. ¿Qué ocurriría si nuestro hilo de voz pasase a ser constante, repetitivo y plano? Perderíamos buena parte de la información que pretendemos transmitir, no podríamos construir ironías (por ejemplo) o establecer una jerarquía de relevancia entre nuestros conceptos. Pues lo mismo ocurre en el mundo de la tipografía. sensibilidad tipográfica

De hecho, este es el gran problema al que nos enfrentamos normalmente cuando nos topamos con muchos diseños. Se suele prestar escasa atención a la tipografía y esto claramente tiene sus consecuencias: El mensaje pierde fuerza, riqueza expresiva y matices bastante interesantes. Esto es lo que diferencia un buen diseño (que por fuerza deberá ser fresco, original y funcional al mismo tiempo) de un diseño mediocre. Lo que ocurre es que, como es lógico en el mundo tipográfico no podemos introducir inflexiones en la voz ni podemos hacer énfasis modulando la intensidad de lo que decimos. Y, curiosamente esto es lo que hace que el mundo de la tipografía sea tan maravilloso y flexible, cuando construimos mensajes a este nivel lo que hacemos es jugar con la forma profundizando mucho más en la técnica, en lo que realmente significa diseñar letras.

Empezamos a jugar diseñando, a buscar voces detrás de las letras, a diseñar un ser viviente que nos narre el mensaje y nos introduzca en el mundo que estamos desarrollando. Las letras tienen voz y es por eso que unas pasan a ser apropiadas para narrar ciertas historias, textos, mensajes. Cuando nos despertamos y echamos una ojeada al periódico para leer las últimas noticias que han bañado nuestro país, esperamos encontrar en esas letras a alguien serio, fiable, culto y profesional. Necesitamos un narrador que nos ayude a sumergirnos en los mensajes que recibimos y no hablo de la retórica del redactor (que esto también influye mucho obviamente), hablo de la vida de las letras. La forma se manifiesta en nuestro periódico en su versión más científica, limpia y concisa.

Ocurre así con cualquier tipo de documento y por supuesto con las composiciones gráficas. Los títulos y letras jamás deberían ser menospreciados, ellos serán la voz que nos vaya guiando. El narrador que nos vaya contando, ilustrando y contagiando de la magia del mensaje y de la composición. Personalmente creo que no existe ningún narrador que no valga, o no sea válido, ni siquiera creo que debamos asesinar a nuestro querido narrador el señor Comic Sans. Hay narradores que han nacido para contar historias cómicas, otros han nacido para comunicarse con el lector más serio y mental, otros también nacen para contar todo tipo de mensajes, pero no son la mayoría, si te paras a escuchar cada uno de ellos tiene una vida. Cada uno de ellos tiene una personalidad y una lógica interna. Fíjate en este ejemplo, ¿qué voz requiere este contenido? ¿Una persona seria, concisa, leída y madura (nuestra amiga Times New Roman) o un narrador recién salido del circo, para nada leído y más bien infantil (Mr. Comic Sans)?

Para seleccionar la voz y el narrador más adecuados deberemos prestar atención a las necesidades de nuestro proyecto. El mensaje y el conductor del mensaje deben darse la mano y empezar a caminar hacia el interior de nuestro público. El mayor reto al que nos podemos enfrentar como creadores es lograr armonizar cada uno de los elementos y unificarlos en una misma dirección. Por ello es tremenadamente necesario que te hagas cuanto antes con un catálogo de tipografías y diseños y comiences a familiarizarte con ellos. Escúchalos y conócelos, cada uno de ellos requiere un escenario diferente, todos pueden ocupar su lugar en total armonía, pero hay que saber situarlos bien.

Lee mucho, observa muchos diseños y sobre todo experimenta, haz pruebas con diferentes diseños y descubre los puntos fuertes de cada uno de ellos. Te sorprenderás de lo eficaz que puede convertirse una tipografía Comic Sans, pero claro para descubrir su lugar adecuado primero debes esforzarte en conocerlo y escucharlo como si fuese una persona. En el ejemplo anterior es evidente que no cuaja y ese no es su lugar. Pero, ¿qué me decís de este escenario para nuestra tipografía? sensibilidad tipográfica

 


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