66.000 vasos con los restos de una lluvia y colorante natural: Un lienzo impresionante de 3.600 metros cuadrados

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Concienciar sobre la situación que existe hoy respecto al medio ambiente, puede convertirse en todo un reto en los tiempos que hoy corren. Y es que nuestra sociedad, en realidad, hace muy poco para conservar y cuidar el medio que la rodea. Se trata de la sociedad del bienestar donde las prioridades tienen una vertiente totalmente consumista, y aunque suene algo desesperanzador, la verdad es bastante dura: Hoy lo último que nos quita el sueño es el estado del mundo que tenemos. Sí que es cierto que debido a la aparición de las primeras consecuencias, desde la publicidad ya se han empezado a levantar campañas de concienciación, muchas de ellas muy buenas, como la que os presentamos hoy y que desarrolló el artista Serge Belo que aprovechó sus pasiones por el arte para poner voz a un problema planetario que afecta más de 750 millones de personas en todo el mundo, entre ellas nada más y nada menos que 1.400 niños menores de cinco años mueren al día por causas relacionadas con estos desequilibrios que el ser humano poco a poco a ido propiciando en su medio.

Uno de los problemas más serios, gira en torno al estado de las aguas de nuestro planeta, y Belo decidió trabajar en él a través de una perspectiva acorde totalmente a la filosofía de vida y mensaje que se esconde detrás de su discurso: Esto incluye la utilización de materiales biodegradables e inofensivos para la madre tierra. Para ello utilizó la asombrosa cantidad de 66.000 vasos con agua de lluvia coloreados que a su vez simbolizan los niveles de impureza encontrados en diversas aguas de nuestro planeta. Como podemos observar esta composición nos regala en forma de mosaico un feto en el vientre materno. Por supuesto tiene una estrecha relación a nivel conceptual con la vida y la importancia del agua para que produzca la vida. Incluso antes del nacimiento un ser vivo ya necesita el agua. Este asombroso trabajo es de gran importancia pero no sólo se trata de una indiscutible obra de arte, sino que detrás esconde un mensaje poderosamente real y a la vez un proceso de trabajo minucioso y bastante exigente.

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En total se utilizaron 66.000 tazas que contenían los deseos para un mundo en el que la falta de acceso sea sólo cosa del pasado, concretamente 66.000 vasos biodegradables, 15.000 litros de agua de lluvia coloreada con un kilo de tinte vegetal y más de 100 voluntarios que trabajaron duro a través de más de 62 horas de trabajo. ¡Impresionante!

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