Cádiz ilustrado: el libro que redibuja la ciudad neoclásica

  • Presentación de ‘Cádiz Ilustrado: Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda’, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos de Cádiz.
  • El volumen reúne 52 planos y dibujos inéditos de los siglos XVIII y XIX procedentes de la colección privada de Carlos Solís Llorente.
  • La obra pone en valor el legado neoclásico de Cayón, Benjumeda y otros arquitectos que definieron el Cádiz de las Cortes y su entorno.
  • El libro, acompañado de ensayos de especialistas y un prólogo de Rafael Moneo, se plantea como herramienta de referencia para investigadores y ciudadanía.

Cádiz ilustrado arquitectura neoclásica

En Cádiz hay historias que no solo se cuentan, también se dibujan sobre papel y se guardan durante décadas hasta que alguien decide volver a desplegarlas. Eso es precisamente lo que acaba de suceder con la publicación del libro ‘Cádiz Ilustrado: Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda’, una obra que mira al pasado para entender mejor la ciudad que pisamos hoy.

La nueva publicación, impulsada por el Ayuntamiento de Cádiz y el Colegio Oficial de Arquitectos, rescata planos, proyectos y dibujos neoclásicos de los siglos XVIII y XIX, muchos de ellos inéditos. A través de estas piezas, el volumen reconstruye el perfil del llamado Cádiz ilustrado y del Cádiz de las Cortes, mostrando cómo se fue diseñando una ciudad que algunos expertos comparan, por su atemporalidad, con la propia Roma.

Un libro para entender el Cádiz neoclásico

Libro Cádiz ilustrado y planos neoclásicos

La obra ‘Cádiz Ilustrado: Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda’ se presenta como un proyecto editorial ambicioso que reúne en un solo volumen los saberes de la arquitectura gaditana del siglo XVIII y principios del XIX. El libro no se limita a mostrar planos: propone un recorrido completo por el periodo neoclásico gaditano, desde sus principales edificios civiles y religiosos hasta los proyectos urbanísticos que definieron la trama de la ciudad.

El punto de partida de este trabajo es la figura de Torcuato Cayón (1725-1783) y Torcuato Benjumeda (1757-1836), considerados los grandes artífices del Cádiz que reconocemos hoy en sus plazas, mercados y fachadas. Ambos sentaron las bases formales de una ciudad que, pese a los cambios, ha mantenido una esencia muy reconocible en su perfil urbano.

Durante la presentación institucional en el Ayuntamiento y en la sede colegial, la teniente de alcalde de Cultura, Maite González, subrayó que se trata de “una gran aportación para conocer parte de la historia de la ciudad en los siglos XVIII y XIX”, destacando el valor de los ensayos, planos y dibujos inéditos que recoge la publicación.

Por su parte, la decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Cádiz, Paula Vilches, insistió en que este volumen se enmarca en la vocación editora de la institución: contribuir al conocimiento de la arquitectura y del patrimonio histórico tanto de la capital como del resto de la provincia, en estrecha colaboración con el Ayuntamiento.

La obra se presentó en el arranque de semana en el Consistorio y se dio a conocer a la ciudadanía en un acto abierto celebrado en el Salón de Actos del Colegio de Arquitectos, en el que participaron especialistas, representantes municipales y la familia del arquitecto que hizo posible la conservación de este fondo documental.

La colección inédita de Carlos Solís Llorente

Planos históricos de Cádiz ilustrado

El corazón de ‘Cádiz Ilustrado’ son los 52 planos y dibujos de los siglos XVIII y XIX procedentes de la colección particular del arquitecto y académico gaditano Carlos Solís Llorente (1916-1995). Durante más de cuarenta años, Solís fue atesorando un conjunto de proyectos arquitectónicos a tinta y color que hoy permiten asomarse a un Cádiz en plena efervescencia ilustrada.

De estas 52 piezas, 36 corresponden a obras de Torcuato Benjumeda y ocho a Torcuato Cayón. El resto se reparte entre arquitectos y técnicos de la época como Pedro Ángel de Albisu (cuatro documentos), Manuel Machuca (dos), Juan Manuel Caballero y Ortiz (uno) y el ingeniero militar Juan Manuel Caballero y Arigorri (uno). La selección muestra, de manera muy gráfica, cómo varias manos fueron construyendo el paisaje monumental gaditano y su entorno.

La colección de Solís no se limita a estos planos arquitectónicos; formaba parte de un “pequeño universo” de objetos artísticos y decorativos: muebles, esculturas, pinturas, cerámicas, sellos, libros de arte y monedas, incluidas algunas piezas numismáticas de los siglos XVIII al XX. Dentro de ese universo, los documentos ahora publicados eran quizá la parte más silenciosa pero también la más reveladora sobre la evolución urbana de Cádiz.

Con la autorización de sus herederos, el Colegio de Arquitectos ha promovido un análisis riguroso de estos 52 proyectos y dibujos, hoy repartidos entre las viviendas familiares de Sevilla, El Puerto de Santa María y Madrid. Ese trabajo ha permitido catalogar, fechar y contextualizar cada pieza, muchas de ellas sin título ni referencia clara hasta ahora.

El encargado de ordenar este fondo ha sido el profesor y catedrático emérito de la Universidad de Sevilla Teodoro Falcón Márquez, quien firma el catálogo que acompaña al libro. En él, los proyectos se disponen en estricto orden cronológico, desde las primeras trazas de Cayón hasta las propuestas académicas de la primera mitad del XIX, ofreciendo una lectura continua del desarrollo arquitectónico de la ciudad.

Del Hospicio de la Caridad al Cádiz de las Cortes

La cronología de los documentos arranca en 1763 con la iglesia de la Caridad del Hospicio de Cádiz, un proyecto de Torcuato Cayón que abre el periodo estudiado. Ese punto de partida permite seguir la pista de la transición hacia el neoclasicismo pleno, con Cayón como figura clave en el cambio de lenguaje arquitectónico.

A partir de ahí, el libro recorre los grandes hitos del Cádiz ilustrado: el convento de la Caridad proyectado en 1773, que nunca llegó a construirse; el primer edificio neoclásico de la ciudad, la antigua Cárcel Real -hoy Casa de Iberoamérica-; o el Mercado Central de Abastos, diseñado por Benjumeda y terminado en 1838 por Juan Daura. Cada plano refleja tanto la función del edificio como el cambio en la estética urbana de la ciudad.

Entre los proyectos recogidos sobresalen, en el ámbito civil, los dedicados a la aduana, la alhóndiga, el ayuntamiento, el hospital de unciones de San Fernando, el mercado municipal o la habilitación del convento de San Agustín como futuro museo de la ciudad. Se incluyen también diseños de viviendas y trazados urbanísticos que permiten entender cómo se ordenó el caserío gaditano en una época de intensa actividad económica y política.

En el terreno religioso, los dibujos abarcan desde estudios para la Catedral de Cádiz -como el Monumento Eucarístico de Semana Santa- hasta proyectos para las iglesias de San Juan de Dios, San Pablo y la Santa Caridad, antiguo Hospicio. Estos trabajos muestran, con bastante detalle, la integración de los nuevos códigos neoclásicos en templos que, en muchos casos, dialogaban con estructuras barrocas preexistentes.

La geografía de los planos, no obstante, no se limita a la capital. En la provincia aparecen obras como la cárcel de Algeciras, la iglesia de San Juan Bautista de Chiclana, el plano topográfico y el cementerio de San Fernando, así como el proyecto de un puente sobre el río Guadalete en Villamartín. Todo ello contribuye a recomponer un mapa más amplio del patrimonio neoclásico gaditano, más allá de las murallas de la ciudad.

Los últimos documentos del conjunto ya se sitúan en pleno siglo XIX: destaca la “Planta del antiguo convento de San Agustín”, firmada por Benjumeda en 1836, y el “Proyecto para una Academia de Bellas Artes” de 1839, realizado por Juan Manuel Caballero. Estas piezas cierran el arco temporal del libro y enlazan el legado del Cádiz ilustrado con las aspiraciones culturales de la época isabelina.

Un Cádiz atemporal: ordenanzas, ciudad y mirada europea

Durante la presentación, el catedrático de Historia de la Arquitectura y del Urbanismo Carlos Sambricio subrayó una idea que atraviesa todo el volumen: Cádiz es una ciudad que “existe desde siempre, es atemporal”, en la que la forma urbana ha mantenido una notable continuidad. Según explicó, esa permanencia se debe en buena medida a la labor de arquitectos como Torcuato Benjumeda, responsable de las primeras ordenanzas urbanísticas de la localidad, que fijaron el tejido urbano.

Esas ordenanzas fijaron “pautas de cómo tenía que ser la ciudad”, estableciendo criterios de alineación, alturas, composición de fachadas y relación entre espacios públicos y privados. El libro muestra, a través de los planos y los análisis que los acompañan, cómo este marco normativo contribuyó a crear una imagen coherente de la ciudad, en la que el conjunto pesa más que cada pieza por separado.

Sambricio insistió en que ‘Cádiz Ilustrado’ “no es una simple colección de planos”, sino un retrato del Cádiz de las Cortes y de uno de sus “momentos triunfantes”, cuando la ciudad jugaba un papel central en la política y en la economía españolas. En esa etapa, Cádiz no solo era un puerto estratégico, sino también un laboratorio donde se ensayaba una modernidad arquitectónica en diálogo con otras ciudades europeas.

El volumen incorpora además diseños situados fuera de la provincia, como el palacio de Consejos de Madrid o el Colegio Mayor del arzobispo Fonseca en Salamanca. Estos ejemplos, ligados a trabajos académicos de arquitectos que aspiraban a ser académicos de mérito de la Real Academia de San Fernando, evidencian que la arquitectura gaditana formaba parte de un debate más amplio en la España ilustrada, conectada con las corrientes europeas del momento.

Todo este corpus documental, analizado en detalle, ayuda a entender por qué algunos especialistas comparan el Cádiz histórico con la eterna Roma: una ciudad universal y no sometida a modas pasajeras, cuyo valor reside en la continuidad de su tejido urbano más que en gestos aislados.

Ensayos, prólogo y voces expertas que acompañan los planos

Junto a los dibujos y proyectos, el libro incluye una serie de ensayos de especialistas en arquitectura de la Ilustración que aportan contexto, interpretación y lectura crítica. Entre los autores figuran los profesores Adrián Fernández Almoguera, Carlos Sambricio Rivera-Echegaray y el ya mencionado Teodoro Falcón Márquez, quienes desgranan la obra de Cayón, Benjumeda y sus contemporáneos desde distintas perspectivas.

El volumen se abre con un prólogo firmado por el reconocido arquitecto Rafael Moneo Vallés. Este texto introductorio sitúa la experiencia gaditana dentro del panorama de la arquitectura europea de la Ilustración, destacando la singularidad de Cádiz como ciudad portuaria que, pese a su tamaño, desempeñó un papel de primera línea en la circulación de ideas y formas arquitectónicas.

Durante la presentación oficial, desarrollada tanto en el Ayuntamiento como en la sede colegial, participaron asimismo Ignacio Solís, en representación de la familia de Carlos Solís Llorente, y el historiador Teodoro Falcón. Ambos repasaron el proceso que llevó a convertir “un puñado de reproducciones sin fecha ni título” en una obra de referencia destinada a marcar un antes y un después en el estudio de la arquitectura gaditana del XVIII y XIX.

El libro se dirige a un público amplio: está pensado para investigadores, historiadores, arquitectos y estudiantes, pero también para cualquier persona interesada en conocer la ciudad desde otra perspectiva. Como señaló Maite González, la publicación será de “gran utilidad para la ciudadanía en general, que podrá comprender mejor la historia de Cádiz a través de sus edificios y monumentos”.

La decana Paula Vilches recalcó además que este trabajo editorial se enmarca en la política de colaboración continuada entre el Colegio de Arquitectos y el Ayuntamiento, que persigue reforzar la difusión del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad y la provincia, tanto en ámbitos académicos como divulgativos.

Un proyecto compartido y abierto a la ciudadanía

La gestación de ‘Cádiz Ilustrado: Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda’ responde a un convenio de colaboración firmado el 30 de abril entre el Ayuntamiento de Cádiz y el Colegio Oficial de Arquitectos. Este acuerdo tenía como objetivo principal promover el conocimiento de la historia de la ciudad durante el siglo XVIII, un periodo clave en la consolidación de su imagen urbana y de su papel en la Europa ilustrada.

El acto de presentación a la ciudadanía se celebró en la sede colegial, en una sesión conducida por la propia decana del Colegio de Arquitectos. Intervinieron también Ignacio Solís, en nombre de los herederos de Carlos Solís Llorente, y los profesores Carlos Sambricio y Teodoro Falcón, autores de algunos de los ensayos que acompañan la edición. La cita puso el foco en la importancia de abrir colecciones privadas de alto valor patrimonial al conocimiento público.

Según se ha informado, el libro está disponible en las librerías de Cádiz desde el 2 de diciembre, con el propósito de llegar no solo a especialistas sino también a lectores interesados en la historia local. De este modo, el patrimonio documental que durante años estuvo distribuido en varias viviendas familiares pasa ahora a formar parte del debate público sobre la ciudad y su evolución.

Para el Colegio de Arquitectos, esta publicación se suma a otras iniciativas editoriales y de divulgación orientadas a poner en valor la arquitectura gaditana, tanto histórica como contemporánea. La institución recuerda que el trabajo de Carlos Solís Llorente, quien ejerció primero de forma libre y posteriormente como arquitecto de visado del propio Colegio, sirve también como ejemplo del vínculo entre la profesión y la protección del patrimonio.

En un contexto en el que muchas ciudades europeas replantean su modelo urbano, trabajos como este ponen sobre la mesa la importancia de mirar hacia atrás para decidir cómo se quiere crecer. Al recuperar los planos, las ordenanzas y las ideas que dieron forma al Cádiz ilustrado, el libro invita a repensar la ciudad actual con una mayor conciencia histórica.

El resultado final es una obra que, a partir de la colección inédita de Carlos Solís y del trabajo conjunto de instituciones y especialistas, logra redibujar el Cádiz neoclásico y su entorno, mostrando cómo se tejió un patrimonio monumental y urbanístico que aún hoy define la fisonomía de la ciudad. Con sus 52 planos, sus ensayos y su enfoque divulgativo, ‘Cádiz Ilustrado: Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda’ se consolida así como una pieza clave para comprender el pasado arquitectónico de Cádiz y, de paso, para mirar su presente con otros ojos.

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