OpenAI ha puesto en marcha una versión específica de su popular chatbot para el público adolescente. Bajo el nombre de ChatGPT for Teens, la compañía busca ofrecer una experiencia más segura y adaptada a los usuarios de entre 13 y 17 años, con protecciones adicionales y un enfoque educativo. Esta nueva modalidad se activa de forma automática cuando el sistema detecta que la persona que está al otro lado es menor de edad, sin necesidad de que el usuario o su familia tengan que configurar nada.
La detección se basa en un análisis de más de 2.000 señales, como los horarios de conexión, la antigüedad de la cuenta o los temas de conversación. Si el sistema tiene dudas, aplica por defecto la experiencia más restrictiva. En caso de que un adulto sea clasificado erróneamente como menor, puede verificar su identidad mediante un selfie a través del servicio Persona. La compañía asegura que esta versión está pensada para ayudar a los jóvenes a aprender, pensar críticamente y utilizar la IA con confianza.
Una experiencia diseñada para menores
Las restricciones de contenido son uno de los pilares de esta nueva versión. Se bloquean automáticamente los temas relacionados con autolesiones, violencia, trastornos alimentarios y contenido sexual explícito. Además, el chatbot tiene prohibido utilizar lenguaje romántico, fomentar la dependencia emocional o dar a entender que posee sentimientos o conciencia. Tampoco puede definirse como «amigo» del usuario ni usar apelativos cariñosos. El modo de voz también está desactivado por defecto, una medida que busca evitar interacciones que puedan resultar inapropiadas o excesivamente personales.
Otra novedad es el sistema de recordatorios para hacer pausas. Tras un tiempo prolongado de uso, ChatGPT sugiere al adolescente que descanse. También se han incorporado avisos sobre la subida de imágenes sensibles, para que el menor sea consciente de lo que comparte. Estas medidas se complementan con la posibilidad de establecer «horas de silencio» en las que la aplicación queda bloqueada, una función que puede ser configurada tanto por el propio joven como por sus padres.
Seguridad y bienestar: restricciones y controles
Los controles parentales son otra pieza clave. Los padres o tutores pueden vincular su cuenta con la del adolescente y, a partir de ahí, recibir alertas en situaciones de alto riesgo, como posibles autolesiones o pensamientos suicidas. Estas alertas son revisadas por moderadores humanos antes de enviarse, y se eliminan los detalles específicos de la conversación para proteger la privacidad. Sin embargo, los adultos no pueden leer el contenido de los chats, solo reciben notificaciones cuando se detecta un peligro real.
OpenAI ha añadido una categoría nueva de alertas relacionada con los trastornos alimentarios. La compañía asegura que el objetivo es «garantizar que sea seguro incluso si no se utilizan los controles parentales», según declaraciones de Ann O’Leary, vicepresidenta de política global. Además, los padres pueden establecer límites de uso, como bloquear el acceso en determinadas franjas horarias o desactivar la generación de imágenes.
Enfoque educativo: el modo estudio

Uno de los aspectos más destacados es el modo estudio, diseñado para que el chatbot actúe como un profesor particular. En lugar de dar la respuesta directa, ofrece preguntas guiadas, explicaciones paso a paso y ejercicios de comprobación. También incluye cuestionarios y visualizaciones educativas. Si el sistema detecta que el adolescente intenta tomar un atajo en una tarea, le redirige hacia este modo de resolución de problemas.
Los padres pueden establecer «horas de estudio» en las que el modo estudio se activa por defecto. Según OpenAI, esto facilita convertir los buenos hábitos de estudio en una rutina. La compañía afirma que el modo estudio fue desarrollado junto a profesores y especialistas en pedagogía, y que sus primeras evaluaciones muestran mejoras en el rendimiento, aunque estos resultados aún no han sido verificados de forma independiente.
Contexto de presión legal y regulatoria

El lanzamiento de ChatGPT for Teens llega en un momento de fuerte escrutinio sobre la inteligencia artificial y su impacto en los menores. OpenAI se enfrenta a varias demandas por homicidio culposo, entre ellas la de los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años que se suicidó presuntamente siguiendo métodos sugeridos por el chatbot. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también ha iniciado una investigación sobre los chatbots que actúan como compañeros digitales, centrándose en los riesgos para niños y adolescentes.
En Europa, el Parlamento Europeo aprobó recientemente una resolución que recomienda 16 años como edad mínima para redes sociales y acompañantes de IA. La Comisión Europea tiene lista desde abril una aplicación de verificación de edad que quiere desplegar antes de fin de año, con España entre los países pioneros en integrarla en su cartera digital. OpenAI, por su parte, ha asegurado que esta nueva versión estará disponible a nivel global, incluyendo España, aunque inicialmente algunos medios informaron de que no funcionaría en la Unión Europea.
La compañía también ha tenido que lidiar con la preocupación de padres y educadores sobre el uso excesivo de la IA. Un estudio de Common Sense Media reveló que más del 70% de los adolescentes estadounidenses recurre a los chatbots en busca de compañía, y la mitad los utiliza de forma habitual. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha reconocido que la «dependencia emocional excesiva» es un problema real entre los jóvenes.
Con esta nueva versión, OpenAI intenta equilibrar la utilidad educativa con la protección de los menores. La compañía ha dejado claro que no pretende impedir que los alumnos usen la IA para hacer deberes, sino modificar la forma en que la utilizan. El modo estudio y los recordatorios responsables son un intento de que los estudiantes aprendan en lugar de limitarse a copiar respuestas.
En definitiva, ChatGPT for Teens representa un paso significativo en la adaptación de la inteligencia artificial a un público joven. Las restricciones de contenido, los controles parentales y el enfoque pedagógico buscan responder a las críticas y demandas que han rodeado a la empresa en los últimos meses. Queda por ver cómo se implementará en la práctica y si realmente logrará cambiar la relación de los adolescentes con esta tecnología.


