Cómo convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil

  • Reutilizar una tablet como segundo monitor aporta portabilidad y ahorro, ideal para teletrabajo y setups móviles.
  • Apps como Splashtop, Spacedesk, Duet o SuperDisplay permiten conectar por USB o WiFi con PC y Mac.
  • Galaxy Tab e iPad ofrecen funciones nativas (Segunda pantalla, Sidecar) que integran muy bien la doble pantalla.
  • La ergonomía, la calidad de la red y la seguridad son claves para que la experiencia sea fluida y realmente productiva.

Tablet como estación de trabajo portátil

¿Tienes una tablet olvidada en un cajón mientras tu portátil se queda pequeño cada vez que abres más de tres ventanas? Esa combinación puede convertirse en una estación de trabajo portátil muy apañada, perfecta para teletrabajar, estudiar o sacar el curro fuera de casa sin cargar con un monitor de 27 pulgadas.

En los últimos años han aparecido un montón de apps, funciones nativas y docks USB‑C que permiten usar la tablet como pantalla extra, mini centro de control, cuaderno de notas digital, pseudo tableta gráfica o incluso como equipo principal con modo escritorio tipo DeX. Vamos a ver con calma cómo exprimir una tablet Android, un iPad, una Galaxy Tab o una pantalla de dibujo para montar un setup portátil serio, sin dejarte el sueldo ni llenar la mochila de trastos.

Por qué merece la pena convertir tu tablet en estación de trabajo portátil

Cuando pensamos en “monitor” nos imaginamos algo grande, caro y aparatoso, el típico panel de 24 o 27 pulgadas con su peana, su cable HDMI y todo el tinglado encima del escritorio. Pero para muchísimas tareas de oficina, estudio o gestión diaria no hace falta tanto, y una tablet puede cumplir de sobra como segunda pantalla con ventajas que un monitor clásico ni sueña.

La clave está en que una tablet es ligera, cabe en casi cualquier mochila y lleva su propia batería, así que te puedes montar un doble monitor en una cafetería, un coworking o casa de un cliente sin buscar enchufes ni cargar con un monitor portátil dedicado.

Reutilizar una tablet Android o un iPad como segunda pantalla tiene mil usos prácticos en el día a día: dejar ahí las videollamadas, el Slack o Teams, el correo, dashboards de analítica, la monitorización del PC mientras juegas, documentos de referencia o apuntes, o convertirla en una mini pizarra para dibujar y anotar con un lápiz digital.

Eso sí, hay que tener claro que no es una solución mágica ni sustituye a un monitor grande: el tamaño suele ser menor, la ergonomía se resiente si la tienes tirada sobre la mesa sin soporte, y con conexiones inalámbricas es normal notar algo de retraso o una compresión de imagen visible en WiFi reguleras.

En escenarios de teletrabajo y oficina móvil, la pareja portátil + tablet te permite recrear un entorno de doble pantalla digno prácticamente en cualquier parte. No tendrás un mega setup con tres monitores ultra wide, pero sí espacio suficiente para trabajar cómodo, seguir reuniones online y tener todo lo importante a la vista sin cambiar de ventana cada dos segundos.

Tablet como segundo monitor

Usar una tablet Android como segundo monitor de PC o Mac

Las tablets con Android son, probablemente, la forma más versátil y barata de montar una estación de trabajo portátil. Sirven para ampliar pantalla tanto de portátiles y PCs con Windows, como de Mac, e incluso de otros dispositivos Android.

La filosofía es casi siempre la misma: instalas un programa “servidor” en el ordenador y una app “cliente” en la tablet. El PC captura la imagen del escritorio, la codifica y la manda por USB o por red local, y la tablet simplemente la muestra como si fuera un monitor más, a menudo con control táctil.

Cuándo compensa usar una tablet Android como monitor

Convertir una tablet Android en pantalla secundaria tiene mucho sentido en situaciones donde un monitor de sobremesa sería exagerado o poco práctico, por presupuesto, tamaño o por movilidad.

  • Segundo monitor muy económico: con 50‑80 € puedes comprar una tablet básica nueva o rescatar una vieja que ya tengas muerta de risa.
  • Te mueves todo el día entre casa, oficina y clientes: una tablet pesa poco, cabe en casi cualquier mochila y no necesita peana ni fundas aparatosas.
  • Quieres minimizar cables: varias aplicaciones van finas por WiFi, de forma que puedes tener el escritorio bastante despejado.
  • No necesitas color ultra preciso ni un panel gigante, sino espacio extra para chats, correo, notas, documentos, paneles de control o reproducción de vídeo casual.

Además, es una manera fantástica de darle una segunda vida a tablets antiguas que ya no tiran bien con apps modernas, pero sobran para mostrar webs, correo o dashboards. Como pantalla secundaria de apoyo rinden mucho mejor de lo que parece.

Requisitos básicos: apps, conexiones y límites del hardware

A diferencia de un monitor externo, no basta con enchufar un cable HDMI a la tablet porque casi ninguna tiene entrada de vídeo real. Necesitas un software intermedio que “emule” ese monitor capturando la pantalla del PC y enviándola a la tablet.

En prácticamente todas las soluciones tendrás que instalar dos piezas de software diferenciadas:

  • Programa servidor en el PC o Mac, que captura el escritorio y lo envía codificado.
  • Aplicación cliente en la tablet Android, que recibe el flujo de vídeo y lo muestra a pantalla completa, a veces con soporte táctil y de lápiz.

Las conexiones posibles suelen ser dos, cada una con sus ventajas y pegas: USB o red (WiFi/LAN).

  • USB o USB‑C: lo más estable y fluido, con menos retraso y mejor calidad de imagen. En Android suele implicar activar la depuración USB en las opciones de desarrollador y que la app soporte modo cableado.
  • WiFi / red local: lo más cómodo y universal; basta con que PC y tablet estén en la misma red. Depende muchísimo de la calidad del router y de la saturación: con un WiFi cutre verás tirones, pixelado e incluso congelaciones.

En cuanto al hardware, cuanto menos vieja sea la tablet, mejor experiencia tendrás. Modelos con Android muy antiguo, poca RAM o procesadores muy justos pueden sufrir cuelgues, lag acusado o limitaciones fuertes de resolución. Para email, texto y paneles estáticos valen; para vídeo o dibujo exigente, mejor algo más moderno.

Las mejores apps para convertir tu tablet Android en monitor

En este terreno destacan cuatro aplicaciones que aparecen una y otra vez en guías y comparativas porque cubren casi todos los casos de uso y funcionan razonablemente bien: Duet Display, Splashtop Wired XDisplay, Spacedesk y SuperDisplay.

Duet Display

Duet Display fue de las primeras en popularizar el uso del iPad como monitor externo y luego dio el salto a Android y Windows. Nació en el ecosistema Apple, pero hoy en día enlaza Mac, PCs con Windows y tablets Android sin demasiado drama.

Sus cartas fuertes son muy buena calidad de imagen, latencia baja por cable, soporte táctil y de lápiz e incluso modos avanzados de escritorio remoto o uso como tableta de dibujo sencilla con apps de edición.

El punto menos amable es la configuración y peso del software de escritorio: el instalador pasa de 160 MB, necesita crear cuenta de usuario, instalar drivers y, en equipos antiguos o con controladores gráficos desactualizados, a veces Windows detecta la pantalla como monitor genérico y la deja limitada a resoluciones pobres como 1024 × 768.

En cuanto al coste, Duet suele funcionar como descarga gratuita con publicidad o modos de prueba y diferentes niveles de pago, casi siempre en formato suscripción si quieres todas las funciones. Si tu combinación de hardware es compatible, la sensación de estar ante una pantalla “de verdad” es muy buena.

Splashtop Wired XDisplay

Splashtop Wired XDisplay es, para muchos usuarios, la opción que más se acerca a tener un monitor físico de verdad, precisamente porque obliga a usar conexión por cable USB: aquí no hay WiFi que valga.

Es compatible con Android, iPad e iPhone, además de Windows y macOS en el ordenador. Con un buen cable USB‑C o USB‑A la estabilidad es altísima, el retardo casi inexistente y la fluidez permite incluso ver vídeo a pantalla completa sin sufrir demasiado.

La puesta en marcha es bastante sencilla: descargas el programa de la web de Splashtop, activas la depuración USB en la tablet Android si hace falta, conectas el cable y, en la mayoría de casos, Windows detecta la nueva pantalla al vuelo para que elijas si amplías o duplicas el escritorio.

El modelo de pago es de licencia única bastante económica (ronda los 7-8 €), con una prueba de minutos limitada para asegurarte de que la combinación PC + tablet funciona. Por estabilidad y sensación de inmediatez, es la favorita de mucha gente que prueba varias alternativas.

Spacedesk

Spacedesk se ha ganado fama como la alternativa gratuita más sólida, al menos hasta finales de 2025. Es ideal si tu prioridad absoluta es no gastar un euro y aun así ampliar escritorio en Windows.

Su punto fuerte es la conexión por red local: instalas un driver en Windows, pones la app en la tablet Android o iPad, te aseguras de que ambos estén en la misma WiFi y, en cuestión de segundos, la tablet detecta el PC para que pulses y comiences a usarla como monitor adicional.

Con cable también puede sacar más rendimiento, aunque la configuración de USB en Spacedesk es algo más técnica y a veces requiere trastear con el driver. A cambio, logras una segunda pantalla a coste cero, con el peaje de algo más de lag en redes saturadas.

SuperDisplay

SuperDisplay está orientada a quien quiere usar la tablet Android como segunda pantalla y tableta de dibujo a la vez. Solo funciona con Windows, pero ofrece una experiencia muy cuidada para ilustradores, fotógrafos y creadores de contenido.

Trabaja a 60 fps, soporta lápices con sensibilidad a la presión y funciona por USB o WiFi. Con una buena conexión USB el retardo es mínimo; si tu cable o tus puertos dan guerra, el modo inalámbrico suele ir fino siempre que tu router no sea una patata.

La app móvil se paga en un único desembolso tras varios días de prueba gratuita. Si utilizas herramientas como Photoshop, Krita o similares y tienes stylus tipo S Pen de Samsung, puede sustituir de forma bastante seria a una tableta gráfica de gama de entrada.

Otras soluciones: escritorio remoto, Deskreen y compañía

Si solo necesitas algo puntual o no te apetece llenar el PC de programas residentes pesados, puedes tirar de herramientas de escritorio remoto o compartición de pantalla más genéricas, que también pueden hacer el apaño como “monitor” improvisado.

Deskreen propone algo interesante si tu tablet no admite nuevas apps o va muy justa de recursos: instalas Deskreen en el PC y, en la tablet, solo necesitas un navegador moderno. Escaneas un código QR, se establece la conexión segura y puedes ver toda la pantalla o solo una ventana concreta.

Además, hay soluciones como Air Display, iDisplay, Pitikapp o incluso Miracast, orientadas a casos más concretos: monitorizar recursos del PC mientras juegas, conectar varios monitores de golpe, sacar vídeo a una tele, o mezclar Mac con tablets Android e iPad. En muchos casos son de pago o freemium, así que conviene probar versiones de prueba antes de soltar la tarjeta.

Trucos para mejorar la experiencia con tablet Android

Una vez consigues que la tablet se comporte como segunda pantalla, toca pulir detalles para que sea cómoda durante horas. Si vas a trabajar serio con este invento, estos ajustes se notan mucho.

  • Cuida la red WiFi si vas inalámbrico: evita redes abiertas y saturadas, mejor un buen router y ambos dispositivos cerca.
  • Invierte en un cable USB decente: los cables de mala calidad se desconectan, fallan con la depuración USB y provocan cortes aleatorios.
  • Ajusta resolución y tasa de refresco con cabeza: muchas apps permiten elegir perfiles; busca el equilibrio entre nitidez y fluidez según la potencia de PC y tablet.
  • Piensa en ergonomía: pon la tablet en un soporte estable, más o menos a la altura de la vista, y considera activar modos de confort visual o filtros de luz azul por la noche.

Tabletas de dibujo como monitor: cuando el lápiz marca la diferencia

Si vienes de diseño, ilustración, edición de vídeo o foto, una tableta de dibujo con pantalla es casi el siguiente paso natural. Más allá de ser un monitor extra, te da precisión de lápiz, niveles de presión, inclinación y una respuesta que una tablet genérica rara vez iguala.

Estos dispositivos combinan paneles de entre 11 y 24 pulgadas con buena calidad de imagen, buena fidelidad de color y ángulos amplios, con digitalizadores de alta precisión, miles de niveles de presión y, en muchos modelos, detección de inclinación que clava la sensación de lápiz tradicional.

Además de servir como monitor extendido para tareas de ofimática, navegación y gestión, multiplican las posibilidades creativas: dibujar directamente sobre el lienzo, retoque fino, notas manuscritas durante clases o reuniones online, esquemas y diagramas muy naturales.

El controlar el cursor con lápiz en lugar de ratón o dedo hace que cualquier trabajo que requiera detalle milimétrico sea muchísimo más cómodo, especialmente en interfaces cargadas de capas, sliders, timelines y menús diminutos.

Qué necesitas para usar una tableta de dibujo como monitor

A diferencia de una tablet Android o un iPad, una tableta gráfica con pantalla no funciona sola: siempre necesita un ordenador (PC o Mac) al que conectarse por HDMI, USB‑C u otros adaptadores. Sin ese equipo, la pantalla no muestra nada.

El proceso general en XP‑Pen, Wacom, Huion y marcas similares es más o menos el mismo y bastante directo si sigues los pasos:

  • Conectar la pantalla de dibujo al ordenador con los cables incluidos, normalmente HDMI + USB para datos/energía o un único USB‑C con modo DisplayPort.
  • Instalar el controlador oficial del fabricante descargado de su web, sin recurrir a sitios raros.
  • Reiniciar si el instalador lo pide y configurar la disposición de pantallas en Windows o macOS para que coincida con la posición física del monitor de dibujo.

Una vez instalado el driver, el sistema verá esa pantalla como un monitor más, así que podrás duplicar o ampliar el escritorio igual que con cualquier monitor tradicional.

Ejemplo práctico: configurar una XP‑Pen Artist

Si tomamos como referencia una XP‑Pen Artist, muy popular entre creadores, los pasos de ajuste fino suelen ser algo como esto:

  1. Abrir la configuración de pantalla del sistema operativo (en Windows: Configuración > Sistema > Pantalla; en macOS: Ajustes > Pantallas).
  2. Elegir si quieres duplicar o ampliar. Si clonas, suele ser buena idea igualar escalado de ambas pantallas para que todo se vea proporcionado.
  3. En modo extendido, arrastrar el monitor de la tableta en el esquema hasta dejarlo donde la tienes en la mesa (izquierda, derecha, encima, etc.).
  4. Abrir el panel de control de la tableta gráfica y asignar el lápiz a esa pantalla concreta, para que la posición del cursor coincida con la punta.

Hecho esto, tendrás una configuración muy cómoda: monitor principal para menús, paneles y multitarea, y la pantalla de la tableta de dibujo para el lienzo, la línea de tiempo de vídeo o aquello donde el lápiz aporta su magia.

Modelos grandes recomendables como segunda pantalla “seria”

Si quieres que la pantalla de dibujo sirva también como monitor grande para trabajar durante muchas horas, los modelos grandes son los que más sentido tienen, aunque pierdas algo de portabilidad.

  • XP‑Pen Artist 24 Pro: panel de 23,8 pulgadas con resolución 2K QHD, colores vivos y 20 teclas físicas programables. Hay espacio más que de sobra para tener toda la interfaz de edición y un lienzo grande, y también rinde perfectamente como monitor de oficina fuera de sesiones creativas.
  • XP‑Pen Artist 22 Plus: pantalla de 21,5 pulgadas con hasta 16K niveles de presión en el lápiz. Muy equilibrada para quien se inicia en arte digital pero ya quiere algo con lo que trabajar cómodo muchas horas seguidas.

Si lo comparas con monitores profesionales de gama alta, el precio de estas pantallas de dibujo es bastante competitivo, teniendo en cuenta que son dos dispositivos en uno: monitor + digitalizador avanzado.

Galaxy Tab como monitor sin instalar apps: ventaja del ecosistema Samsung

Si tienes una Galaxy Tab moderna, especialmente de la serie S7 o S8, puede que ya tengas de serie todo lo necesario para usarla como monitor inalámbrico de un PC con Windows, sin apps extra en la tablet.

Los modelos Galaxy Tab S7 y S8 con One UI 3.1 o superior integran la función “Segunda pantalla”, que permite que tu PC con Windows 10/11 las detecte como pantalla inalámbrica de la misma forma que detectaría una tele compatible.

La gracia es que este sistema está bastante pulido e integrado: con un par de toques en la tablet y una combinación de teclas en el PC, si la red WiFi acompaña, estás trabajando en dual screen sin haber instalado nada más.

Requisitos para usar una Galaxy Tab como segundo monitor

Antes de romperte la cabeza, comprueba que cumples unos mínimos para que la función de Segunda pantalla aparezca y funcione como debe.

  • Galaxy Tab S7, S7+ o S8 (y variantes) con One UI 3.1 o superior.
  • PC con Windows 10 versión 2004 o posterior, o Windows 11.
  • Ambos conectados a la misma red WiFi, con buena señal donde vayas a trabajar.

Pasos para activar Segunda pantalla en Samsung

Si la red es decente, el proceso es muy rápido y en un par de minutos puedes tenerlo todo listo para currar con dos pantallas.

  1. En la tablet, abre el panel de ajustes rápidos y toca en “Segunda pantalla”.
  2. Elige el modo de uso: priorizar velocidad (ideal para lápiz y juegos) o calidad de imagen (más enfocado a vídeo o lectura).
  3. En el PC, pulsa Windows + K para abrir el menú de dispositivos inalámbricos.
  4. Selecciona tu Galaxy Tab de la lista y espera a que termine el enlace.
  5. Elige en Windows si quieres duplicar o ampliar la pantalla desde el menú de proyección.

Una vez conectado, verás la imagen del PC en la Galaxy Tab con un pequeño botón flotante para desconectar cuando termines. Para reuniones rápidas, revisar documentos o tener el correo/chat aparte es una maravilla.

iPad como segunda pantalla: Sidecar y apps de terceros

Dentro del ecosistema Apple, el iPad se ha convertido prácticamente en el estándar de pantalla portátil extra para usuarios de Mac, sobre todo gracias a Sidecar, función integrada en macOS.

Sidecar permite duplicar o extender la pantalla del Mac en el iPad, con soporte para Apple Pencil, gestos multi‑táctiles y una latencia baja tanto por WiFi como por cable, mientras ambos dispositivos compartan Apple ID y estén actualizados.

Cómo usar un iPad como monitor de tu Mac con Sidecar

El emparejamiento se hace directamente desde la sección de pantallas del sistema, sin instalar nada aparte en ninguno de los dos.

  1. En el Mac, abre Configuración del sistema (o Preferencias del sistema), según tu versión de macOS.
  2. Entra en “Pantallas” en el menú lateral.
  3. Pulsa el icono “+” junto a las pantallas detectadas.
  4. Selecciona tu iPad en la lista de dispositivos disponibles.
  5. Ajusta si quieres duplicar o extender el escritorio y arrastra la representación del iPad al lado donde lo tengas físicamente.

Desde ese momento, el iPad se comporta como una pantalla más del Mac, con el extra del Apple Pencil para dibujar, escribir o hacer anotaciones en apps compatibles como si fuese una Cintiq ligera.

Si lo que quieres es usar el iPad como monitor de un PC con Windows, tendrás que recurrir a apps similares a las de Android: Duet Display, Spacedesk, Splashtop, etc., con la misma lógica de servidor en el PC y cliente en el iPad.

Docks USB‑C y hubs: la tablet como “torre” de tu escritorio portátil

La idea es simple: conectas la tablet al dock y del dock cuelgan monitor, teclado, ratón, red, almacenamiento y demás periféricos. La tablet hace de “torre” o mini PC, el dock centraliza conexiones y, con un solo cable, tienes la oficina montada.

Estos hubs suelen incluir varios puertos USB‑A, uno o varios USB‑C con carga de paso potente (hasta 100 W en muchos casos), salida HDMI para monitores externos, jack de audio y lectores de tarjetas SD/microSD, algo muy cómodo si trabajas con fotografía o vídeo.

Como muchos docks incorporan también función de soporte ajustable, puedes colocar la tablet en vertical u horizontal, usarla como segunda pantalla mientras el monitor externo es la principal y, al terminar, plegarlo todo y meterlo en una funda. Es una forma muy limpia de tener una estación de trabajo desmontable en segundos.

Seguridad y rendimiento al usar la tablet como monitor

En cuanto empiezas a instalar apps de terceros que capturan la pantalla, permiten control remoto o usan tu cuenta online, tiene sentido pararse un minuto a revisar la parte de seguridad y privacidad, especialmente si tratas datos sensibles o trabajo de empresa.

Hay varias buenas prácticas que conviene interiorizar y aplicar casi por defecto, elijas la app que elijas:

  • Activa la verificación en dos pasos en servicios que lo ofrezcan (cuentas de Splashtop, Duet, etc.).
  • Evita redes WiFi públicas o dudosas en sesiones largas o con información delicada; si no hay otra, usa VPN.
  • Usa contraseñas robustas y distintas para cada servicio de acceso remoto o segunda pantalla.
  • Mantén sistema operativo y apps actualizados tanto en el ordenador como en la tablet.
  • Revisa los permisos que piden las apps y desactiva los que no tengan sentido (por ejemplo, acceso a contactos en una app que solo transmite vídeo).

En el plano práctico, asume que no todas las tablets rinden igual ni todas las redes se portan bien. Las tablets más viejas pueden quedarse bloqueadas, limitarse a resoluciones muy bajas o tener un lag inaceptable. Úsalas para tareas más ligeras (correo, texto, gráficos estáticos) y reserva modelos más potentes para multitarea intensa, vídeo o dibujo con lápiz.

Modos de uso de la segunda pantalla en Windows

En cuanto Windows detecta un nuevo monitor —sea tablet, tele o pantalla externa— te deja elegir el modo de uso. Esa decisión es clave para sacarle partido a tu mini estación de trabajo portátil.

Los tres modos principales que ofrece son estos:

  • Duplicar pantalla: ambas pantallas muestran lo mismo. Útil para presentaciones ante poca gente, para usar la tablet como teleprompter o para enseñar contenido sin girar el portátil.
  • Ampliar escritorio: se crea un escritorio continuo entre la pantalla principal y la secundaria. Puedes arrastrar ventanas de una a otra y trabajar con apps distintas en cada una; es el modo estrella para productividad.
  • Solo segunda pantalla: apaga la pantalla del portátil y saca todo a la pantalla externa. Muy cómodo si conectas el portátil a un monitor grande o tele y no quieres tener ambas encendidas.

Cambiar entre estos modos es tan sencillo como pulsar Windows + P y seleccionar la opción que mejor encaje con lo que estés haciendo en ese momento.

Ventajas e inconvenientes reales de usar una tablet como monitor

Usar una tablet como monitor auxiliar tiene muchos puntos a favor, pero también unas cuantas limitaciones que conviene tener claras para no llevarse chascos.

Entre las ventajas destacan varias cosas difíciles de replicar con un monitor clásico:

  • Portabilidad absoluta: una tablet en la mochila apenas pesa y te permite tener doble pantalla donde quieras, desde un tren hasta una cafetería.
  • Ahorro económico: reutilizar un dispositivo que ya tienes suele ser más barato que comprar un monitor nuevo, y muchas tablets decentes cuestan lo mismo que un monitor de gama media.
  • Interfaz táctil y lápiz: poder hacer zoom con los dedos, dibujar o escribir con stylus abre usos que un monitor normal no tiene sin hardware adicional.
  • Mejor organización y productividad: correo, chat, notas, videollamada o dashboards en la tablet, y la pantalla principal despejada para el trabajo “gordo”.

En el lado menos bonito, hay varios inconvenientes a tener muy presentes:

  • Tamaño y ergonomía peores que un monitor grande, lo que puede fatigar más la vista y el cuello si trabajas muchas horas sin soporte adecuado.
  • Limitaciones de resolución y calidad en tablets antiguas o cuando las apps comprimen la imagen para ahorrar ancho de banda.
  • Posibles lags, tirones o artefactos si dependes de una WiFi saturada o de mala calidad.
  • Mayor riesgo de distracción si empiezas a usar la tablet para redes sociales o mensajería en lugar de concentrarte en el trabajo.
  • Consumo elevado de batería en sesiones largas, que obliga a tener la tablet enchufada si vas a pasar muchas horas con ella como monitor.

Al final, la tablet brilla como complemento portátil y flexible para setups cambiantes, viajes y teletrabajo, mientras que para un puesto fijo de ocho horas diarias sigue siendo más sensato apostar por un buen monitor grande y ergonómico. Elegir bien la app (Splashtop, Spacedesk, Duet, SuperDisplay, Sidecar o Segunda pantalla de Samsung), cuidar la red, usar un soporte decente y ser consciente de los límites de tu hardware puede convertir esa tablet olvidada en una pieza clave de tu flujo de trabajo sin vaciar la cartera.

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