Cómo usar funciones tipo Snapchat en Instagram: filtros, Stories y trucos

  • Diferencia clara entre filtros de color y efectos de realidad aumentada en Instagram Stories para aprovechar mejor cada función.
  • Posibilidad de usar filtros de Snapchat en Instagram guardando el contenido en la galería y publicándolo como Story.
  • Personalización del menú de filtros y uso de trucos creativos (texto arcoíris, zoom, emojis, etc.) para destacar las historias.
  • Uso de apps externas (Photoshop Express, VSCO, PicsArt, Snapseed, Lightroom) para crear estilos propios y reforzar la marca personal.

Filtros y efectos tipo Snapchat en Instagram Stories

Si eres de los que se pasan media vida en el móvil, seguro que ya te habrás dado cuenta de que Instagram y Snapchat llevan años copiándose ideas y que existen muchos trucos de Instagram. Historias que desaparecen, filtros divertidos, efectos locos en la cara… Todo eso que empezó en la app del fantasmita acabó aterrizando en Instagram con un éxito brutal. Y lo mejor es que, si sabes cómo, puedes combinar lo mejor de las dos plataformas para llevar tus Stories a otro nivel.

En esta guía te voy a enseñar cómo usar en Instagram funciones muy similares a las de Snapchat: desde los filtros clásicos y los efectos de realidad aumentada hasta el truco para crear Stories de Instagram usando filtros de Snapchat. Además, veremos apps externas para exprimir tus fotos y vídeos y unos cuantos trucos para que tus historias sean mucho más creativas e interactivas.

Filtros tipo Instagram y efectos tipo Snapchat: qué es cada cosa

Cuando Instagram lanzó sus Stories, esas publicaciones efímeras que desaparecen a las 24 horas, muchos dijeron directamente que era una copia de Snapchat. Y no les faltaba razón. Pero para el usuario medio esto es casi una buena noticia: podemos aprovechar lo mejor de ambas apps para crear historias mucho más trabajadas, mezclando filtros, efectos y pequeños trucos.

Lo primero es no confundir los filtros clásicos de Instagram con los filtros de Stories. Los que existen desde casi el nacimiento de la plataforma son los que aplicas a las fotos del feed: cambian tonos, contraste, saturación o iluminación, pero no alteran lo que hay en la imagen. Son, en esencia, una capa de revelado digital.

En cambio, los filtros y efectos de Stories juegan en otra liga. Aquí entran en juego la realidad aumentada y las animaciones en tiempo real: orejas y morro de perro, coronas, gafas que se mueven cuando giras la cabeza, maquillaje virtual, corazones que salen disparados… Todo eso no solo cambia el color de la foto, sino que modifica la escena, normalmente tomando tu cara como referencia.

Técnicamente, en Instagram Stories hay dos conceptos que conviene separar para no hacerse un lío: filtros de color y efectos de realidad aumentada. En el día a día solemos llamarlo todo “filtros”, pero no son lo mismo, y entender la diferencia te ayudará a aprovechar mejor cada uno.

Diferencias clave entre filtros y efectos en Instagram Stories

Podemos resumir la cosa así: los filtros de Stories son sencillos ajustes de color, mientras que los efectos son más parecidos a lo que popularizó Snapchat: cambios visuales complejos y elementos que se colocan sobre tu cara o el entorno.

Los filtros de historias que vienen de serie con Instagram funcionan de forma parecida a los del feed: no añaden elementos nuevos a la foto ni deforman nada, simplemente cambian el aspecto general (tono cálido o frío, más luz, menos contraste, blanco y negro, etc.). Son ideales para dar unidad estética a tus Stories.

Los efectos, por su parte, son mucho más potentes. Aquí entran esos efectos que te cambian la cara, te ponen un sombrero, añaden orejas y nariz de animal, simulan maquillaje, meten un arcoíris saliendo de tu boca o te convierten en un alien. Lo que hacen es combinar la imagen de la cámara con gráficos generados por el móvil gracias a la realidad aumentada.

Además, en la galería de efectos de Instagram puedes encontrar tanto efectos complejos como filtros simples de color. Los creadores deciden si su efecto solo retoca tonos o si añade animaciones, deformaciones faciales y compañía. Por eso a veces verás “efectos” que en la práctica se comportan como filtros de toda la vida.

Otra diferencia importante: los filtros nativos de Stories los crea Instagram y no se pueden ampliar con filtros de terceros, mientras que en los efectos sí hay miles diseñados por usuarios y marcas de todo el mundo. Eso explica por qué hay tanta variedad y por qué te puedes pasar un buen rato explorándolos.

Cómo usar los filtros de Instagram Stories paso a paso

La parte más básica, pero también la que más se usa a diario, es aplicar filtros de color sobre fotos y vídeos que subes a tus historias. El proceso es muy rápido y no tiene pérdida.

Para aplicar un filtro en una Story, lo primero es crear o elegir el contenido que vas a subir: puedes hacer una foto, grabar un vídeo desde la propia cámara de Instagram o seleccionar algo ya guardado en la galería del móvil. Una vez lo tengas, llegarás a la pantalla de edición de la historia.

En esa pantalla, sin tocar iconos raros, simplemente desliza el dedo horizontalmente a izquierda o derecha sobre la foto o el vídeo. Verás cómo la imagen va cambiando de aspecto: cada deslizamiento aplica un filtro distinto. En la parte inferior aparecerá el nombre del filtro que tienes activo en ese momento.

Cómo usar filtros y efectos en Instagram Stories

La colección de filtros de Stories es relativamente pequeña y funciona de forma cíclica: al llegar al último vuelves al primero sin tener que deslizar en la dirección contraria. Solo tienes que ir probando hasta dar con el que más te encaje con el tono de la historia que quieras contar y, cuando te convenza, publicarla como siempre.

Este sistema de filtros rápidos es perfecto para dar consistencia visual a tus historias. Si sueles usar siempre los mismos uno o dos, tus seguidores empezarán a reconocer tu estilo de un vistazo, algo que va muy bien si cuidas mínimamente tu fotografía profesional para Instagram.

Cómo usar los efectos de Instagram Stories y explorar la galería

Los efectos de Instagram, que son los que más se parecen a las funciones estrella de Snapchat, tienen algún paso extra, pero siguen siendo muy sencillos de usar en el día a día.

De nuevo, empieza por hacer una foto, grabar un vídeo o elegir uno de la galería para tu Story. Cuando estés en la pantalla de edición, fíjate en la parte superior: verás un icono con forma de carita con dos estrellitas. Ese es el botón que te da acceso al panel de efectos.

Al pulsar en ese icono, la app mostrará en la parte inferior de la pantalla un carrusel de efectos disponibles. Puedes deslizar de lado a lado para ir viendo cómo cambian tu foto, tu vídeo o incluso la vista de la cámara en tiempo real antes de disparar. Es el equivalente a probar diferentes lentes en Snapchat.

Si tocas en cualquiera de esos efectos, se abrirá una ventana con más opciones, entre ellas la de “Explorar efectos”, acompañada de un icono de lupa. Esa opción te lleva directamente a la Galería de efectos, el gran escaparate donde Instagram agrupa todo lo que han creado tanto la propia plataforma como diseñadores externos.

Dentro de la Galería puedes buscar efectos por secciones, categorías o palabras clave. Las pestañas de la parte superior organizan los efectos por temática (selfies, color y luz, humor, etc.), y la barra de búsqueda te ayuda a encontrar cosas concretas: por ejemplo, si quieres algo tipo “maquillaje”, “perrito” o “neón”.

Cuando toques un efecto de la galería, Instagram te mostrará una previsualización creada por su autor para que veas cómo se comporta. Desde ahí puedes probarlo en tu cámara con el botón “Probar”, descargarlo para guardarlo en tu lista de efectos habitual o enviarlo por mensaje privado a otra persona para que también lo use.

Una vez lo añades a tu colección, lo tendrás disponible junto al resto de efectos cada vez que abras la cámara de Stories. Y aquí ya es cuestión de que explores, mezcles efectos que actúan como filtros de color con otros que deforman o decoran la escena y encuentres una estética que vaya contigo.

Cómo usar filtros “tipo Snapchat” en Instagram con un truco sencillo

Por muy bien que lo haya hecho Instagram con sus efectos, Snapchat sigue teniendo algunos de los filtros más espectaculares y originales. El problema es que no existe ninguna forma oficial de importarlos directamente a Instagram para usarlos como efectos nativos.

Aun así, hay un truco muy práctico para aprovechar los filtros de Snapchat y luego publicar el resultado en tus Stories de Instagram. No es magia negra, simplemente vamos a dar un pequeño rodeo utilizando la galería del móvil como puente entre una app y otra.

filtro calvo

Lo primero es tener Snapchat instalado en tu smartphone y iniciar sesión con una cuenta activa. Una vez dentro, abre la cámara de siempre y selecciona el filtro o lente que te interese: puede ser uno de los clásicos, un efecto de cara divertida, un fondo animado, lo que te apetezca.

Después, graba el vídeo o haz la foto como si fueras a subirla a Snapchat, pero sin publicarla. En lugar de eso, cuando termines, usa la opción de guardar en el teléfono. La primera vez que lo hagas, la app te preguntará dónde quieres almacenar el contenido: elige el carrete de fotos o la galería, según uses iOS o Android, o guárdalo como borrador en Instagram.

Con ese contenido ya guardado en tu móvil, toca el turno de Instagram. Abre la app, entra en la cámara de Stories y pulsa en la miniatura de la galería que aparece abajo a la izquierda. Ahí verás la foto o el vídeo que acabas de crear con Snapchat; selecciónalo y cárgalo como cualquier otro contenido.

Desde ese momento puedes añadir encima todos los elementos propios de Instagram: subtítulos con IA, stickers, encuestas, enlaces, cuestionarios, GIFs, etc. Es decir, usas Snapchat para el filtro y luego Instagram para todo lo demás. Cuando lo tengas listo, solo te queda publicar la historia con normalidad.

En unos segundos, esa foto o vídeo con efecto de Snapchat aparecerá en tu perfil de Instagram Stories, algo que suele llamar bastante la atención entre tus seguidores, sobre todo si estás usando filtros que todavía no han sido “copiados” por Instagram. No es una integración perfecta, pero sí una forma muy útil de combinar las dos plataformas.

Cambiar filtros en el feed de Instagram y mantener un estilo coherente

Más allá de las Stories, Instagram sigue siendo famosa por sus filtros aplicados a las fotos del feed, esos que se usan antes de publicar en tu perfil principal. Si quieres que toda tu cuenta tenga un estilo reconocible, conviene que domines también esta parte.

Para añadir un filtro a una foto o vídeo del feed, entra en tu cuenta de Instagram, elige el contenido desde la galería y pulsa en “Siguiente”. En la siguiente pantalla aparecerá una fila de filtros predefinidos. Suelen agruparse por estilos: blanco y negro, tonos luminosos, filtros más oscuros, colores muy saturados, etc.

Si tocas sobre un filtro puedes ajustar su intensidad deslizando un control. No todas las fotos piden el mismo nivel: a algunas les sienta bien un retoque suave y a otras les encaja mejor un cambio más radical. Además, tienes la posibilidad de añadir un marco con el icono cuadrado que aparece a la derecha de cada filtro.

Una buena estrategia para cuidar el aspecto de tu perfil es elegir uno o dos filtros “de cabecera” y usarlos de forma constante. Eso hace que el feed se vea ordenado y coherente, lo que da una sensación más profesional. Si algún día quieres resaltar una foto por encima del resto, puedes romper la norma usando un filtro distinto para que destaque.

Filtros en Instagram Stories: antes y después de grabar

Dentro de las historias existen dos grandes momentos para aplicar filtros y efectos. Por un lado están los filtros y máscaras que se aplican antes de capturar la foto o vídeo (como los faciales), y por otro los filtros de color que se usan una vez ya tienes el contenido listo.

Si ya has hecho la foto o grabado el vídeo y simplemente quieres darle un toque diferente antes de subirlo a tu historia, entra en la opción “Tu historia”, elige el contenido en la galería y desplaza de derecha a izquierda sobre la imagen para ir probando los distintos filtros de Stories. Es el mismo gesto que comentábamos antes: deslizar para cambiar de filtro de color.

IA en historias de Instagram

En la parte superior derecha, además, aparecen tres iconos fundamentales para enriquecer la historia con texto y elementos gráficos. El primero sirve para escribir con el teclado: puedes elegir entre varios tipos de letra (clásica, moderna, neón, tipo máquina de escribir, negrita) y aplicar diferentes colores de relleno.

El segundo icono te permite dibujar a mano alzada sobre la imagen, con distintos grosores de trazo y una paleta de colores bastante amplia. Es perfecto para subrayar algo, crear marcos a mano o hacer pequeños dibujos encima del contenido.

El tercer icono abre el panel de stickers, donde encontrarás ubicación, hashtags, fecha, temperatura, encuestas, cuestionarios, sliders, menciones y un largo etcétera. Combinando todo esto con los filtros de color y los efectos de cámara puedes hacer historias mucho más dinámicas y llamativas.

Filtros faciales en Instagram: los “lentes” al estilo Snapchat

Si hay una función que claramente bebe de Snapchat son los filtros faciales de Instagram, esos que detectan tu rostro y te plantan encima orejas, maquillaje, gafas y todo lo que te puedas imaginar.

Para acceder a ellos, abre Instagram y, desde el timeline, desliza de izquierda a derecha para entrar en la cámara de Stories. Con el móvil de frente, en el modo “Normal”, verás a la derecha del botón de disparo un icono con forma de cara: púlsalo y se desplegará una barra con los distintos filtros faciales disponibles.

Solo tienes que ir deslizando y probar cada filtro en tiempo real sobre tu cara. Según la versión de la app que tengas, verás algunos u otros, pero los más típicos suelen incluir maquillaje virtual, orejas y morro de perro, elementos de fantasía o animaciones que reaccionan cuando abres la boca o mueves la cabeza.

Aunque los nombres pueden variar, muchos filtros se pueden agrupar por lo que hacen. Por ejemplo, están los filtros de “maquillaje” que te aplican labial, rubor y sombra de ojos como si fueras perfectamente maquillado; otros tipos de maquillaje dorado que simulan tonos metálicos muy llamativos, similares a colecciones de alta cosmética.

Tienes también filtros más lúdicos, como el de “perrito” (con orejas y nariz, con las orejas caídas o levantadas), el de gatito con orejas y hocico felino, o los que colocan una corona, un tocado negro de reina o gafas de sol que cambian al mover ligeramente la cabeza.

Existen, además, filtros de ambiente que mejoran la iluminación de la escena, añaden arcoíris, corazones que salen disparados como si fuera un cañón de amor, confeti con la palabra “GOAL” cuando estás celebrando algo, plantas que te rodean como si estuvieras en plena selva amazónica o efectos cósmicos con galaxias y constelaciones.

Algunos filtros juegan con la deformación de la cara: por ejemplo, “sin rostro”, que va haciendo desaparecer ojos, nariz y boca cuando abres la boca; o “primera plana”, que agranda la boca hasta ocupar medio encuadre. También hay filtros más tiernos, como el de conejito, con orejas y nariz de conejo perfecta para selfies divertidos.

Personalizar y ordenar el menú de filtros del feed

Si usas mucho Instagram, lo normal es que tengas filtros favoritos y otros que no tocas jamás. Para no perder tiempo cada vez que vas a publicar, la app permite reordenar y ocultar filtros del feed de forma sencilla.

Empieza abriendo la app y seleccionando una foto como si quisieras publicarla (no hace falta que llegues a subirla). Al llegar a la pantalla donde aparecen todos los filtros de revelado del feed, desplázate hasta el final de la lista y verás la opción “Administrar”.

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Al pulsar ahí se abrirá una ventana con todos los filtros disponibles, cada uno con un pequeño icono a la izquierda y una casilla de selección. Para cambiar el orden, mantén pulsado el nombre del filtro y arrástralo hasta la posición que quieras. Así puedes colocar arriba del todo los que usas a diario.

Si hay filtros que no te gustan nada, basta con desmarcar su casilla para ocultarlos de la lista principal. No los estás borrando de Instagram, solo los quitas de tu menú personal. Cuando quieras recuperarlos, vuelves a “Administrar”, marcas de nuevo y listo.

Un detalle interesante es que, aunque no quieras personalizar o esconder nada, al entrar en “Administrar” puedes descubrir filtros nuevos que Instagram haya añadido y que no tenías visibles. Merece la pena echar un vistazo de vez en cuando.

Trucos creativos para que tus Stories destaquen

Además de filtros y efectos, Instagram esconde pequeños trucos que dan mucho juego a la hora de hacer historias más llamativas y diferentes del resto.

Uno muy popular es el de crear el llamado “rainbow text” o texto arcoíris. Es un poco “manualidades digitales”: escribe el texto que quieras, selecciónalo por completo y, con una mano, mantén pulsado sobre un color de la paleta. Con la otra mano, desliza al mismo tiempo un dedo por los colores y otro por el texto. Verás cómo se va coloreando en degradado, creando un efecto de arcoíris muy vistoso.

También existe un truco para ver Stories de alguien sin que aparezca tu visita. Funciona así: primero, deja que cargue la historia de la persona que quieres “espiar”; Instagram pre-carga también la siguiente. Antes de que termine, pon el móvil en modo avión y desliza para ver la siguiente historia. Al estar sin conexión, no se registrará que la has visto, aunque este tipo de trucos pueden dejar de funcionar si la app cambia su comportamiento.

Otro recurso curioso es usar emojis como si fueran filtros de color suaves sobre la imagen. Selecciona una foto, elige un emoji de un color sólido (por ejemplo, un corazón de un color concreto), amplíalo hasta que los bordes queden pixelados ocupando gran parte de la pantalla y ajústalo para que quede semitransparente sobre la imagen. Conseguirás un tono uniforme muy llamativo sin necesidad de usar apps externas.

Si quieres ganar algo de visibilidad rápido, algunos usuarios aplican la técnica del “follow, unfollow, follow”: seguir a alguien, dejar de seguir y volver a seguir al cabo de un rato, con la intención de llamar la atención y conseguir un “follow back”. No es precisamente la estrategia más elegante, pero es una táctica que se sigue viendo.

Dentro de la cámara de Instagram también puedes hacer un zoom instantáneo muy suave sin usar dos dedos: mantén pulsado el botón de grabación para empezar a grabar vídeo y, sin soltarlo, desliza el dedo hacia arriba para acercar el plano o hacia abajo para alejarlo. Es perfecto para añadir dramatismo en Stories sin complicarte.

Y si trabajas con vídeo, puedes hacer que un emoji “siga” a una persona u objeto en movimiento. Solo tienes que colocar el emoji en la posición deseada, mantenerlo pulsado unos segundos y fijarlo sobre el elemento que quieres que persiga. Instagram lo rastreará y el emoji se irá moviendo con él durante el clip.

Apps externas para crear filtros y efectos potentes para Instagram

Aunque los filtros y efectos nativos dan mucho de sí, si quieres ir un paso más allá puedes apoyarte en aplicaciones externas para editar tus fotos y vídeos y luego subir el resultado a Instagram. Igual que haces el rodeo con Snapchat, puedes hacerlo con apps de edición más completas.

Además de filtros, Photoshop Express permite hacer collages, añadir texto o stickers y exportar cada imagen optimizada para distintos formatos de redes sociales: Instagram, Facebook, Twitter, LinkedIn, YouTube, etc. Es muy útil si quieres que tu contenido encaje perfecto en cada plataforma.

VSCO es otra app muy popular entre quienes buscan un estilo más cuidado. Permite crear tus propios filtros partiendo de ajustes avanzados, aunque parte de sus presets son de pago. Para usarla, añades la foto como un nuevo proyecto, entras en el segundo icono de la barra inferior y eliges entre sus filtros gratuitos o compras packs Premium desde la tienda.

Un punto fuerte de VSCO es la opción de “dividir tono”, que te deja trabajar por separado luces y sombras para darles matices de color más claros u oscuros. Una vez tengas el filtro perfecto, tocas el tercer botón de la barra inferior para guardarlo y podrás aplicarlo en serie a todas las fotos que quieras.

PicsArt es una de las apps más versátiles para Instagram. Ofrece montones de filtros gratuitos y herramientas de edición muy potentes. Puedes recortar zonas, aplicar efectos solo en partes de la imagen y jugar con capas casi como en un programa profesional.

Sus filtros se agrupan en varias familias: los filtros FX, que se parecen mucho a los de Instagram; los “Mágicos” que convierten una foto real en cómic; los desenfoques, ideales si no dominas Photoshop pero quieres destacar un sujeto sobre un fondo borroso; los filtros artísticos, que hacen que tu foto parezca una pintura; y los de color, que permiten recolorear, resaltar o sustituir tonos como si estuvieras de vuelta en el cole coloreando.

Snapseed, por su parte, es una app muy completa y relativamente sencilla de manejar. Tiene herramientas de edición de nivel y un buen surtido de filtros agrupados en “Diseños” y en la sección de “Herramientas”. Entre ellos hay efectos específicos como Retrato, Paisaje HDR, Brillo glamour, Drama, Retrolux, Noir o Blanco y negro.

Con Snapseed también puedes añadir textos, marcos y pequeños stickers, lo justo para rematar la foto antes de llevarla a Instagram. Es muy apreciada por quienes quieren resultados de calidad sin perderse en menús infinitos.

Por último, Lightroom en su versión móvil se orienta a un uso más profesional. Está conectada al ecosistema Adobe y permite trabajar con perfiles (algo así como súper-filtros) que se dividen en Básicos, Favoritos, Blanco y negro, Artísticos, Vintage y Moderno. Es ideal si quieres controlar al milímetro exposición, contraste, curvas y color.

En la propia Instagram también puedes crear tu “propio filtro” de color jugando con los ajustes. Si seleccionas una foto de la galería y entras en la opción de color/mezclas, puedes ir pasando por cada color (rojo, naranja, amarillo, verde, azul claro, azul oscuro, morado y rosa) y ajustar tono, saturación y luminosidad. Cuando des con una combinación que te encante, guárdala para reutilizarla y así mantener una estética muy consistente.

Con todo este arsenal de filtros, efectos, trucos internos y aplicaciones externas, lo que empezó siendo una red social para subir fotos sueltas se ha convertido en un auténtico escaparate creativo y una herramienta de marketing potentísima. Aprender a combinar lo mejor de Instagram y Snapchat, elegir bien tus filtros, personalizar tu menú y apoyarte en apps de edición te permite contar historias visuales mucho más trabajadas, divertidas y memorables para quienes te siguen.

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