El arranque del llamado mes de la moda llega con los diseñadores como auténticos protagonistas: nuevas voces emergen en Zúrich, las grandes casas reordenan su liderazgo creativo y el sector se despide de una figura esencial para entender la elegancia contemporánea.
Con la pasarela de Mode Suisse como pistoletazo de salida, y con señales adelantadas en la alfombra roja de Venecia, el calendario se llena de estrenos, nombramientos y homenajes que marcan el pulso de una industria que busca rumbo claro sin perder su esencia artesanal.
Mode Suisse: un escaparate suizo para nuevos diseñadores
La cita de Zúrich vuelve a poner la lupa en una escena local fértil, en la que escuelas como HEAD Ginebra, el uso del croquis en la formación y sellos independientes exhiben soluciones frescas, responsables y cargadas de oficio.
Lundi Piscine, el estudio de la diseñadora Lucie Guiragossian, defiende colecciones textiles y de moda con ética de taller: prendas unisex, atemporales y producidas en series limitadas, con materiales locales, reciclaje y serigrafía manual. Su trabajo destila humor y color, sin renunciar a un enfoque circular y de proximidad.
Una de sus iniciativas más singulares es la colaboración con la organización ginebrina Le Vestiaire Social: antiguos uniformes civiles suizos de los 80 se reconfiguran con criterio social y local, y una parte de cada venta financia ropa interior y protección solar para niños. Además, el estudio cruza saberes con gastronomía, arte, arquitectura y educación para crear textiles únicos.
Anna Nia Studio, fundado en 2014, opera como marca de autora y ritmo orgánico. Tras experiencias en vestuario audiovisual y en la zuriquesa En Soie, la diseñadora trabaja desde su estudio y distribuye mediante pop-ups, colaboraciones selectas y tienda online. Su catálogo —prendas, joyas, accesorios y piezas para el hogar— gira en torno al uso consciente de recursos: tejidos pintados a mano, reciclados o recuperados de colecciones previas.
De cara a Mode Suisse & Friends, el protagonismo recae en el llamado Flow Print, un tejido pintado a mano en el que color y forma nacen de gestos intuitivos. Cortes sobrios y materiales nobles encuadran gamas naturales que evocan paisajes suaves, combinando elegancia mesurada y artesanía.
Sonney Paris, de la diseñadora Lora Sonney, se distingue por su investigación de materiales. Formada en HEAD, pasó por Marine Serre, Céline y el histórico bordador Jakob Schlaepfer; fue finalista en Hyères 2022 y presentó cápsula con AZ Factory en la Alta Costura de París 2023. Su imaginario bebe de los bosques del Jura: siluetas fluidas, color optimista y objetos cotidianos reimaginados como accesorios identificables.
Su sello reside en la reutilización inteligente —herramientas de jardinería convertidas en adornos, estampas exclusivas y una estética depurada— bajo la máxima de menos es más, pero con impacto visual.
TATi, la firma de 2024 impulsada por Tatjana Haupt, expande el punto entre el arte, la moda y la declaración social. Desde su propia microfábrica, combina técnicas, texturas y cromatismos para crear collages portables, con economía circular, upcycling y producción en tiradas cortas. Los hilos se obtienen de hilaturas italianas, en parte junto a Fair Fashion Factory, para alejarse de la producción masiva y de las modas efímeras.

Relevos en las grandes casas: el tablero se mueve
Mientras emergen nuevos nombres, la primera línea del lujo vive una rotación de directores creativos que redefine la estética de varias maisons y abre otra etapa de competencia por el relato.
Chanel confirmó a Matthieu Blazy como su director creativo, con estreno previsto para octubre de 2025 al cierre de Paris Fashion Week. En los últimos días, gestos como los looks de archivo reeditados que vistió Ayo Edebiri o el little black dress de Margaret Qualley han insinuado un posible cambio de rumbo, si bien sin confirmación oficial sobre autoría concreta de dichas piezas.
En Gucci, se comunicó el nombramiento del diseñador georgiano Demna como nuevo responsable artístico tras la salida de Sabato De Sarno, con debut fijado a comienzos de 2026 y expectativas de una fase que promete ser difícil de ignorar.
Valentino vive su propia transición con Alessandro Michele al mando. Su primer capítulo, Avant les Débuts —la Resort primavera 2025— reunió más de 170 salidas con su sensibilidad exuberante dialogando con la artesanía romántica de la casa.
También hay novedades en otras firmas: Jonathan Anderson toma el relevo de Maria Grazia Chiuri en Dior; Louise Trotter sucede a Blazy en Bottega Veneta; y Dario Vitale asume Versace. Además, Meryll Rogge se incorpora a Marni en un movimiento que refuerza la presencia femenina en la dirección creativa.
Venecia, la pasarela alternativa de los diseñadores
Antes de las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París, varias casas han elegido el Festival de Cine de Venecia como escaparate a escala global para presentar pistas de sus próximas colecciones.
Visibilidad multiplicada
Con los focos del cine y la moda convergiendo, las marcas alcanzan públicos más amplios: desde especialistas a medios generalistas y redes sociales, con el empuje de alfombras rojas que viralizan la imagen de marca.
Impacto y ruido mediático
El factor sorpresa funciona. El caso Versace lo ilustra: Julia Roberts vistió un look de Dario Vitale y, días después, Amanda Seyfried repitió el mismo conjunto por un gesto de cesión pactado con su estilista, amplificando la conversación sobre la firma.
Embajadoras y embajadores
Las protagonistas no han sido modelos, sino actrices y actores que ayudan a perfilar la identidad de cada etapa creativa: Alba Rohrwacher ha estrenado alta costura de Dior bajo la batuta de Anderson; Ayo Edebiri y Margaret Qualley han puesto en el mapa señales del nuevo Chanel; Tilda Swinton acudió con Chanel Haute Couture; y Jacob Elordi confirmó el lenguaje del Bottega de Louise Trotter.
La prenda como relato
Mostrar menos piezas y explicar más su proceso permite destacar la artesanía y el tiempo: el vestido largo de Versace llevó unas 300 horas de trabajo, mientras que un diseño de Dior Couture en azul noche se realizó en 126 horas, detalles que se pierden en un desfile convencional.
Giorgio Armani: el legado de un diseñador que cambió cómo vestimos
La moda despide a Giorgio Armani, fallecido en Milán a los 91 años, según comunicó su grupo. Su salud había resentido su presencia en pasarela recientemente, pero siguió involucrado en los proyectos de su casa hasta el final.
Nacido en Piacenza en 1934, se forjó fuera de los cauces habituales: de escaparatista en La Rinascente a experto en tejidos, dio el salto con Nino Cerruti y, con su precisión de sastre, acercó la sastrería de líneas limpias a un público más amplio y exigente.
Junto a Sergio Galeotti, impulsó una revolución silenciosa: reforzó la ropa femenina y suavizó la masculina, feminizó el traje de hombre y popularizó el sastre para ellas. El acuerdo con GFT en 1978 consolidó un prêt-à-porter de lujo producido a gran escala.
El cine fue su gran altavoz: vistió a Richard Gere en American Gigolo y a estrellas como Julia Roberts o Cate Blanchett, entendiendo la alfombra roja como un medio de comunicación. También dejó su huella en museos, hoteles, deporte y en una diversificación que convirtió su apellido en un imperio independiente.
En el año 2000 el Guggenheim de Nueva York le dedicó una exposición; además, tomó medidas pioneras contra la extrema delgadez en pasarela, firmó interiores del hotel del Burj Khalifa y vistió a selecciones y clubes en grandes citas deportivas. Su manera de trabajar —con disciplina, atención al cliente y rechazo de la estridencia— redefinió una idea de elegancia moderna.
Armani deja una empresa con ingresos de varios miles de millones y una sucesión pensada para su círculo de confianza, con Leo Dell’Orco como hombre clave. Su aportación al Made in Italy y su lectura de los tiempos hacen de su legado un referente que muchos diseñadores han retomado en los últimos años.
Qué cambia para los diseñadores y para la industria
La coyuntura actual indica que las casas no buscan solo talento para diseñar, sino direcciones coherentes y sostenibles que aguanten el escrutinio de la alfombra roja, la pasarela y las redes sociales. Los movimientos de silla son también posiciones culturales y comerciales en un mercado más exigente.
La elección de Venecia como altavoz, el impulso de plataformas como Mode Suisse y el peso de figuras históricas subrayan que la moda reafirma su mayor activo: el autor y su visión, capaz de dialogar con el presente sin perder el hilo de la artesanía.
Entre nuevos liderazgos, experimentos de visibilidad y la desaparición de uno de sus grandes, el ecosistema de los diseñadores entra en una fase de transición en la que se combinan memoria, estrategia y oficio para volver a marcar tendencia con sentido.