El mundo empresarial y de las marcas personales vive un momento de transformación profunda. Ya no basta con tener un buen producto o un nombre reconocido; la gestión de la identidad corporativa se ha convertido en un activo estratégico de primer nivel. En este contexto, Europa asiste a una ola de movimientos de branding que buscan reforzar la conexión entre las marcas y sus audiencias, ya sea en sectores tan dispares como la automoción, la moda, la salud o el deporte.
Desde el universo de los negocios de lujo hasta las pequeñas clÃnicas veterinarias, la coherencia de la imagen de marca se ha vuelto esencial para generar confianza y diferenciación. Las empresas ya no se limitan a vender productos; construyen ecosistemas de valor en los que el nombre, el logo y los valores compartidos juegan un papel determinante. Esta tendencia, claramente visible en el mercado europeo, está redefiniendo cómo las organizaciones y los personajes públicos gestionan su legado y su proyección futura.
La expansión de marcas personales: el caso de la jet privada de Cristiano Ronaldo
Un ejemplo reciente de esta estrategia lo protagoniza la empresaria y modelo Georgina RodrÃguez. La pareja del futbolista Cristiano Ronaldo ha comenzado a dejar su propia huella en el jet privado del deportista, sustituyendo el conocido branding de CR7 por el de Mimoa, su firma de ropa deportiva femenina. Este movimiento no solo responde a una cuestión estética, sino que refleja una estrategia de posicionamiento a largo plazo.
Desde que iniciaron su vida común, el apoyo de Cristiano a los proyectos empresariales de Georgina ha sido constante. La modelo y empresaria ha demostrado que su interés por la moda va más allá del lujo, y que su objetivo es construir un negocio sólido por derecho propio. De hecho, en diversas entrevistas, Georgina ha dejado claro que su pasión por la moda no depende del apellido de su pareja, sino de su propia visión empresarial.

La reciente aparición del avión con el branding de Mimoa ha dado la vuelta al mundo. Miles de seguidores han podido ver cómo la marca de Georgina comienza a ocupar espacios que hasta ahora estaban reservados para la imagen de CR7. Se trata de un ejemplo claro de cómo una marca personal puede expandirse más allá de su nicho original, entrando en nuevos mercados y audiencias. Este tipo de movimiento, habitual en el mundo de la moda y el entretenimiento, muestra el poder del branding bien entendido: crear una narrativa visual coherente que acompañe a la empresa en todos sus puntos de contacto.
Licensing y co-branding: los motores económicos de las grandes marcas
Pero el branding no solo se aplica a la imagen de una empresa; también es la base sobre la que se construyen modelos de negocio altamente rentables. El caso de Ferrari es paradigmático. La marca italiana ingresó 670 millones de euros en 2024 gracias a su estrategia de patrocinios, comercial y marca, un 17% más que el año anterior. Este dato, incluido en su informe anual, demuestra que una marca deportiva, bien gestionada, puede convertirse en un activo autónomo, separado del producto fÃsico y del rendimiento en pista.
El concepto de licensing es clave en este proceso. Se trata de un contrato mediante el cual una marca cede el derecho a terceros para utilizar su nombre, logo o tecnologÃa a cambio de una contraprestación económica, ya sea fija (garantÃa mÃnima) o variable (regalÃas sobre ventas). Este modelo permite a la marca entrar en categorÃas que no produce directamente, como perfumes, relojes o juguetes, sin asumir los costes de fabricación. La audiencia ya está creada; el licenciatario accede a ella sin tener que construirla desde cero.
El mercado global de productos deportivos con licencia se estimó en unos 35.750 millones de dólares en 2024, con proyecciones de crecimiento hasta los 54.000 millones en 2033. Un mercado en pleno auge que demuestra la importancia estratégica de proteger y gestionar la identidad de una marca. Y es que, como señalan los expertos, una marca no se alquila, se gestiona. La precisión en los contratos y la definición de las audiencias son clave para que estas operaciones sean rentables.
El co-branding como fórmula de crecimiento
Otro fenómeno en auge es el co-branding, donde dos marcas se unen para crear algo que ninguna podrÃa hacer por sà sola. La alianza entre LVMH y la Fórmula 1 es el ejemplo más potente de los últimos años. En octubre de 2024, el grupo de lujo firmó un acuerdo global de diez años con la F1, estimado en unos 100 millones de euros anuales. Louis Vuitton es socio titular del Gran Premio de Australia, TAG Heuer es cronometrador oficial y Moët Hennessy preside los podios. Una colaboración que combina el savoir-faire del lujo con la pasión del motorsport.
No obstante, el co-branding no está exento de riesgos. La clave está en la lógica de solapamiento entre las audiencias de ambas marcas. Si la unión no responde a una estrategia clara, dos marcas grandes producen ruido, no señal. Por eso, los expertos coinciden en que la pregunta correcta no es «cuán grande es tu audiencia», sino «cuánto coincide con la mÃa». Una evaluación cuidadosa del encaje entre marcas es fundamental antes de lanzarse a una aventura conjunta.
La reciente decisión de las cadenas veterinarias de unificar su imagen bajo un mismo paraguas corporativo es otro ejemplo de branding estratégico. La empresa IVC Evidensia ha lanzado su nueva identidad «inspiring vet care» en una clÃnica de Stoke-on-Trent, con la intención de completar la implantación en todo el Reino Unido antes de finales de año. La compañÃa busca simplificar la presentación de sus servicios y reforzar la confianza del cliente, manteniendo los nombres locales de cada práctica. Una estrategia de rebranding que busca la coherencia visual sin perder el arraigo local.
En el mundo del deporte, la marca personal de Andrea Dovizioso o las colaboraciones entre equipos de F1 y empresas tecnológicas demuestran que el branding va mucho más allá de un simple logotipo. Se trata de construir narrativas y ecosistemas que conecten emocionalmente con los usuarios, generando un vÃnculo que trasciende la mera transacción comercial.
Por último, no podemos olvidar la importancia de la formación en branding para emprendedores y pequeños negocios. Iniciativas como cursos gratuitos de branding aplicado al marketing digital buscan democratizar el acceso a estas herramientas, enseñando a los participantes a crear o fortalecer el nombre de su marca, desarrollar un logo o definir su identidad visual. Conocer estas técnicas es fundamental para hacerse visible en un entorno cada vez más competitivo, y para construir una presencia digital sólida que les permita conectar con sus clientes.
