La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha vuelto a reunir a los grandes nombres de la moda española del 14 al 19 de septiembre, pero este año la atención también se ha centrado en quienes empiezan.
La pasarela EGO, dedicada a los talentos emergentes, ha celebrado su vigĆ©sima edición reafirmĆ”ndose como el mejor trampolĆn para las nuevas generaciones de diseƱadores.
EGO, el escaparate de las nuevas promesas
En el jardĆn de la Universidad de Nebrija, el Ćŗltimo dĆa de la semana de la moda se reservó exclusivamente para estas propuestas arriesgadas. Seis firmas debutaron en la pasarela con colecciones que exploran desde la identidad cultural hasta la experimentación con materiales biodegradables. La plataforma, que a lo largo de dos dĆ©cadas ha impulsado a mĆ”s de 220 marcas, sigue demostrando que el futuro del diseƱo pasa por aquĆ.
Entre los debutantes se encontraban Apolineo Studio, Biyeyemete, Cotes, Isabel is my name, Karla Aguilar y Miss Take. Cada uno presentó una visión personal y comprometida. La sostenibilidad y la reivindicación de las raĆces fueron los denominadores comunes, pero tambiĆ©n hubo espacio para la innovación textil con piezas creadas a partir de gelatina biodegradable, cartĆlago de cerdo o tejidos reciclados.

Premios EGO: reconocimiento al talento
La edición repartió tres galardones. El premio Pelonio New Talent, elegido por un jurado compuesto por Javier Guijarro, Samantha Hudson, MarĆa GarcĆa-MauriƱo y Evangelina Julia, recayó en Karla Aguilar por su colección AMORFO. La diseƱadora barcelonesa propone una moda visceral que convierte la prenda en una segunda piel protectora, con volĆŗmenes envolventes, transparencias y estructuras de gelatina biodegradable.
El Premio Showroom EGO New Brand fue para Eaftimos, mientras que AndrĆ©s Aberasturi recibió el premio honorĆfico. Estos reconocimientos incluyen un incentivo económico, un impulso que los diseƱadores valoran especialmente para seguir desarrollando sus proyectos.
Propuestas que marcan tendencia
Las colecciones presentadas destacaron por su coherencia y por abordar temas sociales. La memoria afectiva y la herencia cultural se convirtieron en el hilo conductor. Por ejemplo, la firma Isabel is my name, liderada por la chilena Isabel Peña junto a Mauricio Quiñones y Gustavo Denis-Hugo, transformó prendas en desuso en piezas únicas con resinas y encolados, mientras que Biyeyemete, de Brandon Abeso, fusionó tejidos africanos con denim para narrar su historia personal.
Antonio Cotes, por su parte, se inspiró en los gabinetes de curiosidades del siglo XIX, incrustando piedras sobre organzas de seda y tules. Miss Take, desde Portugal, apostó por una mujer auténtica con bajos deshilachados y cortes arquitectónicos. La vulnerabilidad del cuerpo fue un tema recurrente, con prendas que actúan como refugio y armadura a la vez.

Fuera de la pasarela, el showroom EGO en el Cibelespacio ofreció a los asistentes la oportunidad de tocar y comprar estas prendas. Marcas como BICO, BLANAM, BLESSED EYE STUDIO y CARRIERI expusieron sus trabajos, demostrando que el talento emergente también tiene espacio en el Ômbito comercial.
El balance no puede ser mÔs positivo. EGO cierra su vigésima edición con una clara apuesta por la diversidad y la innovación, consolidÔndose como un certamen imprescindible para descubrir a los nombres que marcarÔn el futuro de la moda española y europea.
