El fanzine resurge con fuerza: Autobán y NOXXO marcan el pulso de la autoedición en España

  • El Festival Autobán celebra su 12ª edición en A Coruña con casi un centenar de creadores y el Premio al Mejor Fanzine Gallego para Martín Romero.
  • El histórico fanzine ourensano NOXXO regresa tras 40 años con un 'número cero' y una nueva entrega prevista para septiembre.
  • La cultura del fanzine se consolida como espacio de libertad creativa, reivindicación social y salud mental en Galicia y el resto de España.

Fanzines expuestos en un mercado de autoedición

La cultura del fanzine vive un momento dulce en España. Lo demuestra el éxito del Festival Autobán, que este fin de semana ha reunido en A Coruña a casi un centenar de creadores, y el regreso de publicaciones históricas como NOXXO, que ha vuelto a los quioscos después de cuatro décadas de silencio. Dos fenómenos que, aunque distintos, comparten la misma esencia: la autoedición como forma de expresión libre y sin intermediarios.

El fanzine, ese formato artesanal que nació como alternativa a los circuitos comerciales, se ha convertido en un hervidero de propuestas que van desde la sátira social hasta la reivindicación de la salud mental. En Galicia, el epicentro de esta efervescencia ha sido la plaza de San Andrés de A Coruña, donde el sábado se celebró el mercado de autoedición del Festival Autobán, con manteles de colores y decenas de puestos que ofrecían desde cómics hasta poemas visuales.

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Puestos de fanzines en el mercado de autoedición

La duodécima edición del Festival Autobán, organizada por la Asociación Cultural Autobán con el apoyo del Ayuntamiento de A Coruña, ha vuelto a demostrar que la autoedición es un ecosistema vivo y en constante crecimiento. El cartel de este año, firmado por la dibujante Julia Abalde, ha dado la bienvenida a un programa que combinó el mercado de publicaciones con talleres, sesiones de DJ, presentaciones relámpago y el célebre Combate de Dibujantes.

El viernes 14 de agosto, el Circo de Artesáns acogió la entrega del III Premio Autobán al Mejor Fanzine Gallego 2025-2026, un galardón que reconoce el talento emergente y que este año ha recaído en Martín Romero por su obra Diarios. El jurado destacó su «calidad gráfica, narrativa y diseño», y el premio incluyó 1.250 euros y un trofeo realizado a mano por Julia Abalde, ganadora de la edición anterior. El accésit, dotado con 350 euros, fue para Silver Adree (Adriana Soriano) por Antología de un recuerdo.

El certamen recibió 45 propuestas, de las de que 35 fueron consideradas válidas, y entre los finalistas figuraron obras como O Campo de Concentración de Lavacolla, de Colective Pipueca, o Moon Junction, de Anabel Colazo. La variedad de estilos y temáticas demuestra que el fanzine gallego goza de una salud envidiable, con propuestas que van desde el horror cósmico hasta la reflexión feminista.

El regreso de NOXXO, un clásico que vuelve a la carga

Mientras Autobán celebraba su edición más multitudinaria, en Ourense se gestaba otro hito para la cultura del fanzine. NOXXO, la publicación nacida en 1985, ha regresado con un «número cero» después de cuarenta años de silencio. Detrás de este renacimiento están Raúl Ferrer y sus compañeros, aquellos jóvenes que en los ochenta encontraron en el fanzine un espacio de libertad para hablar de cómics y la realidad social, fotografía, música o cualquier forma de expresión que se les ocurriera.

«Para nosotros, era un juego para pasar el rato. Éramos unos chavales con inquietudes y encontramos un lugar para hablar de ellas», recuerda Ferrer. Aquella aventura, que llegó a publicar 11 entregas, se apagó cuando la vida dispersó a sus impulsores. Pero ahora, con la experiencia a cuestas, han decidido retomarla. «La edad te da cierto peso y más intención en lo que haces», explica Ferrer, que sigue viviendo en Madrid.

El número cero, publicado en junio, sirvió como primer tanteo de esta nueva etapa, y en septiembre llegará la primera entrega «oficial». Sus responsables, que actualmente son dos personas con dos colaboradores, quieren que NOXXO vuelva a ser una puerta abierta para quienes no disponen de otros medios para expresarse. «¡Hemos resucitado!», proclaman en su presentación, con el mismo tono irreverente de los ochenta, y prometen «seguir dando guerra».

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La fanzinoteca, una asignatura pendiente en España

Más allá de los festivales y las publicaciones concretas, el mundo del fanzine plantea un reto de fondo: la necesidad de crear infraestructuras que preserven y difundan este patrimonio cultural. Mientras países como Francia, Alemania o Estados Unidos cuentan con fanzinotecas consolidadas, como la de Poitiers, que empezó en 1988 con unos cientos de ejemplares y hoy supera los 60.000 ítems, España sigue sin una gran institución de este tipo.

Algunas voces, como la del articulista que ha lanzado la propuesta, sugieren que Aragón o Castilla-La Mancha podrían albergar una fanzinoteca digna, aprovechando edificios en desuso y la generosidad de autores y coleccionistas que no quieren que sus obras se pierdan. La idea no es descabellada: la cultura del fanzine tiene un valor incalculable como testimonio de su tiempo, y su conservación es esencial para entender la evolución de la creación independiente en nuestro país.

Mientras tanto, iniciativas como Autobán y el regreso de NOXXO demuestran que el fanzine sigue siendo un vehículo perfecto para la experimentación, la crítica y la conexión entre creadores y lectores. En un mundo cada vez más digital, el formato físico, artesanal y efímero del fanzine adquiere un valor especial, como objeto de colección y como espacio de libertad absoluta.

La escena del fanzine en España está más viva que nunca, y eventos como el Festival Autobán o el regreso de publicaciones históricas como NOXXO son la prueba de que la autoedición no es una moda pasajera, sino una forma de entender la cultura que ha llegado para quedarse. Con casi un centenar de creadores mostrando sus obras en A Coruña y un clásico ourensano resucitando con la misma energía de sus inicios, el futuro del fanzine en nuestro país se presenta prometedor.


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