
La Agencia Estatal de Meteorología ha dado un giro radical a su presencia visual. En un evento celebrado en Madrid, donde estuvo presente la meteoróloga Mónica López y la presidenta de la institución, María José Rallo, se desveló que el organismo busca renovar completamente su estética para alinearse con las exigencias del siglo XXI.
Este movimiento no es un cambio aislado, sino que viene cogido de la mano del Plan Estratégico 2025-2029. El objetivo es dejar atrás la imagen antigua para proyectar una entidad más tecnológica, capaz de enfrentar los retos del clima actual y mejorar la comunicación con los millones de usuarios que consultan sus datos a diario.
Un diseño que rompe con el pasado
Lo primero que salta a la vista es que se han cargado los colores de la bandera española. Si antes el logo jugaba con el rojo y el amarillo, ahora se ha apostado por un azul plano y blanco. Según los responsables, este cambio pretende transmitir una sensación de vanguardia científica y modernidad, alejándose de los esquemas tradicionales.
En cuanto a la letra, han elegido la tipografía Futura, una fuente geométrica creada por Paul Renner en 1927. El responsable de creatividad del Ministerio, Frank Kelly Pons, defendió que querían algo duradero y atemporal. Sin embargo, esto ha levantado ampollas entre los expertos, ya que la Futura puede resultar problemática en pantallas pequeñas debido a que algunas letras pierden legibilidad, lo que resulta curioso para una web con 21 millones de visitas diarias.
Otro punto clave es la inclusión de un mapa de España formado por isobaras, incluyendo los archipiélagos y las ciudades autónomas. Mientras la agencia argumenta que es una forma de vincular la marca con su actividad, los críticos sostienen que es un recurso demasiado literal y cliché, ya que las marcas modernas no necesitan dibujar lo que hacen para ser reconocibles.
El Plan Estratégico y la gestión interna
Bajo el lema «AEMET, contigo, abordando el reto climático», el nuevo plan busca que la agencia sea más ágil. Se pretende duplicar la inversión anual en los próximos cinco años para actualizar las infraestructuras y contratar nuevos perfiles profesionales que ayuden a combatir la crisis climática.
Un aspecto que ha generado bastante ruido es que el rediseño se hizo con recursos propios del Ministerio para la Transición Ecológica. Desde el gobierno aseguran que esto garantiza la coherencia institucional y la eficiencia en el gasto público, evitando procesos externos innecesarios y apoyándose en sus propios especialistas en comunicación.
Críticas y debate gráfico
La comunidad de diseño no ha pasado el ruido por alto. Se echa de menos el trazo hecho a mano del logo anterior, que aunque era imperfecto, tenía una personalidad y una memoria visual que el nuevo diseño parece haber borrado por completo. Para algunos, el resultado es demasiado neutro, casi como el logo de una aseguradora, perdiendo la chispa y la emoción.
Se critica también la paleta cromática. El azul es el denominador común, pero resulta poco expresivo comparado con el uso de rojos para alertas o verdes para sostenibilidad, tonos que forman parte del imaginario colectivo sobre la naturaleza y el tiempo. Parece que se ha preferido la corrección geométrica sobre la conexión emocional con el ciudadano.
La historia de la Aemet es larga, habiendo pasado por cinco denominaciones desde 1887. Este nuevo paso intenta volver a un minimalismo basado en el azul, evocando la atmósfera y la limpieza científica, aunque el camino hacia la modernidad haya dejado a algunos con un sabor agridulce por la falta de un estudio de branding externo.
La transición hacia esta nueva identidad visual busca transformar a la agencia en una marca moderna y confiable que se adapte a múltiples formatos digitales, priorizando la funcionalidad y la sobriedad sobre el carácter artístico, mientras se implementa una estrategia de servicios climáticos de alta calidad para proteger a la sociedad.