Esteban Maroto gana el Gran Premio del Comic Barcelona y consolida una trayectoria mítica

  • Esteban Maroto recibe el Gran Premio del Comic Barcelona por toda su carrera y su impacto internacional.
  • El autor madrileño, referente de la fantasía y la ciencia ficción, ha trabajado para Marvel, DC y Warren con personajes icónicos.
  • El premio llega en una edición marcada también por el reconocimiento a autoras como Teresa Valero, Alix Garin y Natalia Velarde.
  • La cita de Barcelona se refuerza como escaparate clave del cómic español y europeo y como espacio de memoria y renovación.

Premio a Esteban Maroto en Comic Barcelona

El nombre de Esteban Maroto se inscribe ya de forma definitiva en la historia del cómic español tras recibir el Gran Premio del Comic Barcelona en su 44.ª edición. El veterano dibujante, figura clave en la expansión internacional del tebeo hecho aquí, ve reconocida así una trayectoria que ha marcado a varias generaciones de lectores y profesionales.

El galardón, uno de los más prestigiosos del sector en España y con notable eco en Europa, distingue la aportación global de Maroto al medio, desde sus inicios en los años sesenta hasta sus trabajos más recientes. Aunque no pudo estar físicamente en la gala por motivos de salud, su presencia se dejó sentir en cada aplauso y en las palabras de admiración que se repitieron durante la ceremonia.

Un Gran Premio para una leyenda del cómic español

El Comic Barcelona ha querido rendir tributo a un autor que, a sus 84 años, sigue siendo referente indiscutible. Nacido en Madrid en 1942 y afincado desde hace décadas en Barcelona, Maroto ha desarrollado un estilo personalísimo, reconocible al instante por su dominio del blanco y negro, las composiciones dinámicas y la elegancia con la que retrata figuras humanas y criaturas fantásticas.

El festival destaca a Maroto como uno de los grandes nombres históricos del cómic en España y pionero en la proyección exterior del tebeo nacional. Su trabajo abrió puertas en mercados donde hasta entonces apenas se conocía la producción española, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, y ayudó a situar a toda una generación de dibujantes en el mapa internacional.

Convaleciente de una operación, el autor no pudo acudir al acto de entrega y fue su hija quien recogió el premio en su nombre. Aun así, el dibujante envió un vídeo de agradecimiento en el que subrayaba el apoyo del público a lo largo de su carrera y insistía en que sus únicas herramientas han sido siempre «un papel en blanco, un lápiz y un pincel», una declaración que resume su manera sobria y directa de entender el oficio.

Maroto también quiso expresar el cariño hacia los lectores y lectoras que le han acompañado durante décadas, tanto en España como en otros países donde su obra ha sido publicada. Esa relación constante con el público ha sido uno de los factores decisivos para que el Comic Barcelona haya optado por reconocerle con su máximo galardón.

De los inicios en España al salto internacional

La carrera de Esteban Maroto arranca en los años sesenta, una época de cambios en el país y también en el mundo de la historieta. Entre sus primeros trabajos figura la serie «5 por infinito», una propuesta de ciencia ficción que ya dejaba entrever su interés por los escenarios futuristas y los planteamientos visuales arriesgados.

Pronto dio el salto al mercado británico, un movimiento poco habitual entonces para un autor español. Esa primera experiencia fuera le abrió la puerta a colaboraciones de mayor alcance y le conectó con editores internacionales que buscaban nuevos estilos y talentos capaces de renovar las publicaciones de género de la época.

Un punto clave en su despegue fue su relación con Josep Toutain y la agencia Selecciones Ilustradas, verdadero puente entre Barcelona y el mercado global del cómic. Bajo ese paraguas, Maroto creó en los años setenta algunas de sus series más emblemáticas, como «Dax, el Guerrero», en las que combinaba heroísmo, fantasía y un trazo inconfundible.

En paralelo, publicó títulos como «Mujeres fantásticas», donde desplegó su particular visión de personajes femeninos fuertes, casi siempre situados en universos de espada y brujería, mitología o terror. Su manejo de las composiciones y el uso expresivo del blanco y negro hicieron que sus páginas destacaran en cualquier revista en la que aparecían.

Para buena parte de la crítica, estos trabajos marcaron un antes y un después en la forma de abordar la fantasía y la ciencia ficción dentro del cómic español, y sirvieron de referencia a autores posteriores que han reconocido la influencia directa de Maroto en su forma de narrar con imágenes.

Conan, Vampirella, Aquaman y otros iconos en su currículum

El salto definitivo al gran escaparate internacional vino con su llegada a las grandes editoriales estadounidenses. Maroto pasó a colaborar con sellos como Marvel, DC y Warren, donde dejó huella en personajes de primera línea y en publicaciones que hoy se consideran de culto.

Su nombre quedó asociado para siempre a series como «Conan», el bárbaro creado por Robert E. Howard, así como a las aventuras de «Vampirella» o «Creepy», emblemas del cómic de terror y fantasía oscura. En todas ellas, su estilo de figuras esbeltas, armaduras imposibles y atmósferas densas encontró el terreno perfecto para brillar.

En el ámbito de los superhéroes, participó en proyectos vinculados a «Aquaman» y a las «Crónicas de Atlantis», dentro del universo DC, aportando su visión a la mitología submarina del personaje. También trabajó en historias relacionadas con «Drácula» y «Zatanna», mostrando su versatilidad para adaptarse a registros muy distintos sin perder su sello personal.

Ya en tiempos más recientes, Maroto ha seguido en activo, asumiendo retos como la reinterpretación de Red Sonja, la guerrera conocida popularmente como «la diablesa», en ediciones publicadas en España por Planeta Cómic. Se ha acercado asimismo a «Las leyendas de Sant Jordi» y a los universos de H. P. Lovecraft en «Los mitos de Cthulhu», demostrando que su interés por la fantasía y el terror permanece intacto.

Esta continuidad en el trabajo, sin largos parones y con una capacidad constante de actualización, es uno de los factores que el jurado ha señalado para justificar la entrega del Gran Premio del Comic Barcelona a un autor que, pese a su larga trayectoria, nunca ha dejado de explorar nuevos caminos dentro del medio.

El contexto del Comic Barcelona y el peso del reconocimiento

La entrega del Gran Premio a Esteban Maroto se ha producido en una edición del Comic Barcelona con un marcado carácter simbólico para el sector. El salón, que se ha consolidado como cita imprescindible en España y en Europa para la industria del cómic, ha celebrado una jornada inaugural con presencia institucional destacada.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, intervino en la apertura de esta 44.ª edición para anunciar la intención del Gobierno de declarar el Comic Barcelona 2027, coincidiendo con su 45.º aniversario, como acontecimiento de especial interés público. Esta figura permitiría canalizar más ayudas de patrocinio y reforzar aún más el peso del evento en el calendario cultural.

En este contexto, el reconocimiento a Maroto funciona también como homenaje a toda una generación de autores que contribuyeron a profesionalizar el medio y a abrir caminos a quienes han llegado después. Su figura actúa como puente entre la tradición del tebeo clásico y las nuevas tendencias que conviven hoy en la cita barcelonesa.

La propia organización subraya que el Gran Premio no solo celebra una trayectoria individual, sino que visibiliza la memoria del cómic español y pone en valor el trabajo de quienes, en décadas de menor visibilidad mediática, lograron que las historietas hechas aquí encontraran editoriales y lectores en medio mundo.

Entre los asistentes al salón, el nombre de Maroto genera una mezcla de respeto y afecto. Profesionales de distintas generaciones coinciden en destacar su capacidad para innovar en la puesta en página y la influencia que ha tenido en la configuración del imaginario fantástico que muchos asocian hoy al cómic europeo de género.

Un palmarés que refleja diversidad y nuevas voces

Aunque el foco principal recae en el Gran Premio a Esteban Maroto, esta edición del Comic Barcelona también ha estado marcada por un palmarés diverso en el que destacan especialmente varias autoras. El salón ha vivido un momento histórico al otorgar, por primera vez desde 1988, el premio a la Mejor Obra de Autoría Española a una mujer.

La elegida ha sido Teresa Valero por «Contrapaso: Mayores, con reparos» (Norma Editorial), una obra que continúa el universo de su primera entrega de «Contrapaso» y que se adentra en un fresco noir ambientado en la posguerra franquista. Aunque el eje de la gala lo ha ocupado el reconocimiento a Maroto, el hecho de que el máximo galardón a obra española recaiga en una autora refleja un cambio de tendencia en el sector.

En el apartado de Mejor Obra Extranjera, el premio ha sido para «Impenetrable», de la belga Alix Garin (Norma Editorial), un cómic de carácter autobiográfico que aborda sin rodeos el tema del vaginismo y su impacto en la vida personal y de pareja. Se trata de un trabajo que encaja con la línea del salón de dar voz a propuestas que combinan intimidad, compromiso y riesgo formal.

El galardón a Autora Revelación ha recaído en Natalia Velarde por «Encías quemadas» (Reservoir Books), un debut potente que explora el duelo y la pérdida a partir de la muerte de su perro Tapón, con un despliegue visual y emocional que ha llamado la atención de crítica y lectores.

Dentro de las categorías dirigidas al público más joven, el premio al Mejor Cómic Infantil ha sido para «¡Astrid!» de Arkaitz González (Fandogamia), mientras que «El libro endemoniado», de Fernando Llor y Alicia García (Astronave), se ha llevado el reconocimiento a Mejor Cómic Juvenil. El premio al Mejor Fanzine, por su parte, ha distinguido a «Tocotó», firmado por Bamidala, confirmando que el circuito alternativo y autoeditado mantiene una presencia fuerte en el salón.

Completan el cuadro de premiados la traducción de Montserrat Meneses por «El disturbio eterno» de Joe Sacco (Reservoir Books) y el reconocimiento del público a «Meigatas» de Paula Cheshire (Fandogamia), que ha resultado la obra más votada por los asistentes. Estos nombres conviven en un mismo escaparate con el de Esteban Maroto, configurando una fotografía amplia del estado actual del cómic en España y Europa.

El papel de Maroto en la memoria y el futuro del cómic europeo

El Gran Premio del Comic Barcelona sitúa de nuevo a Esteban Maroto en el centro del debate sobre la evolución del cómic europeo de género. Su influencia se aprecia no solo en España, sino también en Francia, Italia o el propio mercado anglosajón, donde su manera de entender la fantasía y el terror ha encontrado seguidores y herederos.

Sus ilustraciones, pobladas de paisajes imposibles, criaturas mitológicas y personajes guerreros, han ayudado a definir un tipo de cómic de aventuras con fuerte personalidad visual. Esa huella se percibe en autores contemporáneos que hoy combinan tradiciones europeas y estadounidenses en sus trabajos, algo que la crítica no duda en señalar cuando repasa las conexiones entre generaciones.

Al mismo tiempo, el reconocimiento de Barcelona llega en un momento en el que el cómic vive una etapa de ampliación de públicos y formatos. La obra de Maroto, reeditada y revisitada en distintos países, se sitúa ahora ante nuevos lectores que descubren sus páginas por primera vez, ya sea a través de clásicos como «Conan» o de títulos más recientes ligados a mitos como Cthulhu.

El galardón sirve también para reforzar la posición del Comic Barcelona como plataforma de memoria. Mientras el salón pone el foco en nuevos nombres, dedica un espacio central a figuras que, como Maroto, permiten entender de dónde viene el cómic actual y cómo se ha consolidado como parte de la cultura popular en España y en otros países europeos.

Vista en conjunto, esta edición del certamen dibuja un panorama en el que conviven la veteranía de Esteban Maroto, los avances en visibilidad de las autoras y una escena juvenil en plena efervescencia, con obras infantiles, juveniles y de fanzine que apuntan hacia futuros caminos creativos.

Todo ello convierte la concesión del Gran Premio a Esteban Maroto en algo más que un simple reconocimiento individual: es una especie de gran foto de familia del cómic en España y Europa, donde un autor que ayudó a abrir fronteras comparte protagonismo con nuevas voces, confirmando que el medio sigue muy vivo y en constante transformación.

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