
La Feria del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico se ha convertido, con el paso de los años, en uno de esos encuentros que la gente anota en la agenda casi sin mirar la fecha. Una propuesta que mezcla lectura, coleccionismo musical y exposiciones de diseño y creatividad visual en un ambiente distendido, familiar y muy cercano al pulso cultural local.
Nacida como una fiesta itinerante vinculada a distintos espacios culturales de Tandil, la feria ha ido sumando ediciones, sedes y público, hasta consolidarse como un pequeño clásico. Libros de segunda mano, discos de vinilo, ilustración, serigrafía en vivo y sesiones de DJ conviven en una misma tarde, siempre con entrada libre y gratuita y una fuerte impronta comunitaria.
Un formato que se repite y crece: de lo itinerante al clásico cultural
En las últimas temporadas, la Feria del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico se ha presentado en diferentes puntos de la ciudad, manteniendo una estructura reconocible pero con matices propios en cada cita. Una de las paradas fuertes fue la 2ª Fiesta del Libro Usado, Vinilos & Diseño Gráfico, que tuvo lugar en el Salón Danés, en pleno casco urbano de Tandil.
En esa edición, la propuesta se organizó como un encuentro de tarde: apertura a las 16:00-16:30, desarrollo de la feria durante varias horas y un cierre con música en vivo, dando espacio a que el público pudiera recorrer con calma los stands, hojear libros, escuchar discos y conversar con editores, coleccionistas y diseñadores.
La feria mantiene un perfil muy claro: una curaduría centrada en el libro usado (literatura, ensayo, cómic, ediciones de colección), el vinilo como formato protagonista y una presencia creciente de proyectos de diseño gráfico, ilustración y arte impreso. A eso se suman, según cada edición, actividades artísticas, música en directo y pequeños talleres o muestras vinculadas a la cultura visual.
Con el tiempo, la Fiesta del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico ha pasado de ser una cita puntual a integrarse en una programación cultural más amplia, compartiendo cartel con festivales musicales, ciclos de cine y otras ferias creativas de la ciudad, lo que refuerza su condición de clásico dentro del calendario local.
Ediciones recientes: estaciones de tren, centros culturales y salones históricos
Una de las claves del éxito de la feria es su carácter itinerante. El mismo concepto se ha desplegado en espacios con identidades muy distintas, lo que ha permitido llegar a públicos variados sin perder la esencia del evento.
Entre las ediciones más destacadas se encuentra la organizada en el Centro Cultural Universitario (Yrigoyen 662), donde se celebró la denominada 13ª Fiesta del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico. En esa ocasión, la cita se desarrolló de 16:30 a 20:30 horas, con una nutrida presencia de feriantes especializados y propuestas que combinaban arte, diseño y coleccionismo cultural.
Esa entrega reforzó la idea de la feria como espacio de encuentro intergeneracional: familias con niños, jóvenes buscando primeras ediciones o discos difíciles de conseguir y lectores habituales interesados en ampliar su biblioteca a precios ajustados compartieron pasillos y mesas con diseñadores, ilustradores y sellos editoriales independientes.
Otra fecha señalada fue la edición aniversario que tuvo lugar en la sala El Cielito (Chacabuco 126), presentada como la 12ª Fiesta del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico. En este caso, el foco estuvo puesto en celebrar la trayectoria del evento con una programación reforzada: más de 50 feriantes, música en vivo y servicio de cantina conformaron una tarde en la que la feria desbordó su faceta puramente comercial para convertirse en auténtico encuentro cultural.
Al margen de los espacios cerrados, la feria también ha sabido aprovechar entornos emblemáticos como la Estación de Trenes de Tandil. Allí se programó una edición al aire libre, en horario de 17:00 a 21:00, que combinó stands de libros usados, puestos de vinilos, propuestas de diseño gráfico e ilustración y un ambiente muy relajado, con público paseando entre vías, andenes y carpas.

Libros, discos y diseño: qué se puede encontrar en la feria
Más allá del cambio de sede o de nombre concreto (fiesta, feria, encuentro itinerante), el contenido de la Feria del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico mantiene una estructura reconocible. La columna vertebral son los puestos de libros usados y de colección, donde es habitual ver desde clásicos de narrativa hasta ejemplares descatalogados, fanzines, revistas antiguas y ediciones especiales.
El segundo pilar son los vinilos. Los coleccionistas encuentran tanto ediciones originales como reediciones cuidadas de rock, jazz, música latinoamericana o bandas sonoras. En paralelo, algunos proyectos mezclan venta de discos con sesiones de escucha seleccionada, acercando al público a géneros menos habituales o a grabaciones históricas.
El tercer eje es la presencia del diseño gráfico y la ilustración. Carteles, láminas, serigrafías, stickers, postales ilustradas y pequeñas tiradas de obra gráfica conviven con proyectos editoriales independientes, que aprovechan la feria para mostrar su trabajo, testar nuevas publicaciones y entrar en contacto directo con lectores y lectoras.
En las últimas ediciones también se ha dado espacio a expresiones artísticas complementarias, como muestras de fotografía, talleres breves o intervenciones visuales. Un ejemplo es la presentación de obras gráficas y exposiciones de imágenes ganadoras de iniciativas culturales paralelas, que se suman al recorrido de libros y discos para enriquecer la experiencia.
Todo ello se articula con una propuesta de precios accesibles y una dinámica de intercambio muy horizontal: muchos stands combinan venta con trueque, recomendaciones personalizadas y charlas informales sobre autores, sellos, ediciones o técnicas de impresión.
Música en vivo, DJs y actividades especiales
La feria nunca se ha limitado a ser un simple mercado. En prácticamente todas las convocatorias recientes aparecen actividades paralelas que dan vida al espacio más allá de los stands. Una constante es la música en directo y las sesiones de DJ, muy vinculadas a la escena local.
En la 2ª Fiesta del Libro Usado, Vinilos y Diseño, por ejemplo, se programó un bloque de actuaciones a partir de las 17:30, con la intervención de Mica Fernández, seguida de una muestra del taller de DJ a cargo de Seba Díaz y un cierre con el grupo Bad Neighbors. La idea era que la programación musical funcionara como telón de fondo para la feria, pero también como reclamo para quienes se acercan más atraídos por los conciertos que por los libros.
En la edición aniversario celebrada en El Cielito, el broche musical lo puso Viejo Tren Negro, banda local que aportó un plus de energía y ayudó a mantener el flujo de público hasta el final de la jornada. La música, en estos casos, actúa como punto de encuentro entre generaciones, mezclando asistentes habituales de conciertos con público lector que quizá no suele frecuentar salas de directo.
En otras citas, el protagonismo recayó en sesiones de DJ especializadas en vinilo, muy en sintonía con la temática de la feria. En paralelo, se han incorporado acciones como la serigrafía en vivo —con artistas estampando gratuitamente prendas que el público lleva desde casa— o presentaciones puntuales de libros y proyectos editoriales, que añaden una capa más de contenido cultural al evento.
Este tipo de programación refuerza el carácter de la feria como espacio vivo, más cercano a un festival cultural que a un mercado convencional, y facilita que el público no solo pase, compre y se marche, sino que se quede a escuchar, descubrir y participar.
Horarios, acceso y ambiente familiar
Un elemento común en prácticamente todas las ediciones es la apuesta por horarios de tarde, pensados para que el público pueda acercarse sin prisas. Lo habitual es arrancar entre las 16:00 y las 17:00 y extender la jornada hasta alrededor de las 20:30 o 21:00 horas, lo que permite combinar la visita con otras actividades de fin de semana.
La entrada libre y gratuita es otra seña de identidad. Tanto en los centros culturales como en los salones y espacios ferroviarios, el acceso abierto se presenta como una forma de democratizar el contacto con el libro, la música y el diseño, especialmente en un contexto en el que el precio de los contenidos culturales puede ser una barrera.
El ambiente general se describe, una y otra vez, como familiar y relajado. No es extraño ver niños en el espacio infantil, grupos de jóvenes revisando cajas de vinilos, personas mayores hojeando novelas o vecinos que simplemente pasan a curiosear. Al estar integrada en agendas culturales más amplias, la feria atrae tanto a público especializado como a visitantes ocasionales.
En algunas ediciones, la organización ha sumado servicio de cantina, lo que facilita que quienes se acercan puedan pasar varias horas en el espacio sin necesidad de salir a buscar comida o bebida. Esta combinación de gastronomía sencilla, música y cultura escrita ha terminado de consolidar el formato de “tarde completa” que muchas personas ya identifican con la feria.
En conjunto, la Feria del Libro Usado, Vinilos y Diseño Gráfico se ha ido asentando como una cita cultural imprescindible para quienes disfrutan rebuscando entre libros y discos, descubrir proyectos de diseño emergente o, simplemente, dejarse caer por un espacio donde la cultura se vive de forma cercana, sin solemnidades y con ganas de compartir.

