En un movimiento que marca un antes y un después en la regulación digital, Francia ha aprobado una ley que prohíbe a los menores de 15 años el acceso a redes sociales a partir del 1 de septiembre de 2026. Esta medida, que convierte al país galo en el primero de la Unión Europea en adoptar una restricción de este calado, obligará a plataformas como Instagram, TikTok o Facebook a cerrar las cuentas existentes de los usuarios más jóvenes e implantar sistemas de verificación de edad.
La iniciativa francesa no surge en el vacío. Australia ya había dado el paso en diciembre de 2025, prohibiendo el uso de redes a menores de 16 años, y ahora España ha anunciado su intención de seguir una línea similar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantó en febrero que el Ejecutivo quiere limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, en sintonía con la creciente preocupación social por los efectos de estas plataformas en la infancia y la adolescencia.
Francia, primer país europeo en prohibir las redes a menores de 15 años

La ley francesa, que entrará en vigor al inicio del curso escolar, establece un calendario concreto: desde septiembre, los menores de 15 años no podrán abrir nuevas cuentas, y las empresas dispondrán de cuatro meses adicionales para clausurar las cuentas ya activas e instalar un sistema de verificación de edad aprobado por el regulador francés de protección de datos. Con esta decisión, Francia se convierte en el primer país europeo en imponer una restricción de este tipo, después de Australia, que fue el primero del mundo.
España sigue los pasos de Francia

El anuncio de Pedro Sánchez en febrero de 2026 situó a España en la misma dirección. El Gobierno español quiere limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Aunque la legislación aún no está aprobada, la intención es clara: proteger a los más jóvenes de los riesgos asociados al uso temprano de estas plataformas.
Los expertos alertan sobre los riesgos para la salud mental

Diversos estudios y expertos en salud mental advierten que el uso de redes sociales en menores está asociado a baja autoestima, problemas de sueño, conductas adictivas y exposición a contenidos nocivos. La mayoría de la población reconoce que estas plataformas generan dependencia, y los especialistas confirman que están diseñadas para captar la atención de forma adictiva, lo que ha llevado a que Meta y Google sean condenadas por adicción a las redes sociales. Todo ello refuerza la necesidad de medidas como las adoptadas en Francia y las que planea España.
La aprobación de la ley en Francia y el anuncio de España reflejan una creciente conciencia sobre la necesidad de proteger a los menores en el entorno digital. Mientras los gobiernos avanzan en la regulación, los expertos insisten en que la prohibición por sí sola no basta: la educación digital y el acompañamiento familiar son igualmente esenciales para que los jóvenes aprendan a usar las redes de forma saludable. La tendencia internacional apunta a que las restricciones legales serán cada vez más comunes, pero el debate sobre cómo equilibrar la protección con la libertad y el desarrollo sigue abierto.
