Si usas la IA de Google a diario, tarde o temprano te interesa crear tus propios Gems de Gemini totalmente personalizados. Son como versiones a medida del asistente, con su propio carácter, reglas y conocimientos, pensadas para tareas concretas: desde escribir mejor hasta programar o estudiar.
Con esta guía vas a aprender a configurar Gems de Gemini paso a paso, entender para qué sirven, cómo sacarles el máximo partido, qué planes de precios ofrece Google y en qué se diferencian de los GPTs personalizados de ChatGPT. La idea es que termines el artículo con tu primer Gem funcionando y, sobre todo, con claro qué puedes hacer con ellos en tu día a día.
Qué son los Gems de Gemini y por qué te interesan
Un Gem es, básicamente, una versión personalizada de Gemini con instrucciones fijas. En lugar de repetir siempre lo mismo en cada conversación (tu rol, el tono, qué tiene que hacer, qué no debe hacer), lo dejas todo guardado dentro de un Gem y, a partir de ahí, cada vez que hablas con él se comporta como le has definido.
Piensa en los Gems como “miniexpertos” de IA especializados: un corrector de textos, un tutor de matemáticas, un coach profesional, un asistente de programación o un generador de ideas para redes sociales. Cada uno mantiene su personalidad, sus reglas y su forma de responder, sin que tengas que configurarlo desde cero en cada sesión.
Otra ventaja es que puedes crear tantos Gems como necesites para distintos contextos: uno para trabajo, otro para estudiar, otro puramente creativo, otro centrado en cocina… Todos están disponibles desde la web o la app de Gemini, sin instalar nada adicional y con la misma interfaz de chat de siempre.
Además, los Gems se integran con las funciones avanzadas del ecosistema Gemini, como Deep Research, Canvas, Flow, Whisk o las capacidades multimodales (texto, imágenes y vídeo). Eso te permite montar flujos de trabajo bastante sofisticados sin tener que ser desarrollador ni tocar una sola línea de código.
Por último, Google permite crear y usar Gems incluso con cuentas gratuitas de Gemini. Siguen existiendo límites en el modelo avanzado y en el uso de puntos de IA, pero ya no es una característica exclusiva de los planes de pago, lo que abre la puerta a que cualquiera pueda experimentar con ellos.

Cómo crear un Gem de Gemini paso a paso
Crear un Gem es un proceso bastante guiado y, aun así, potente y flexible para personalizar el comportamiento de la IA. No necesitas saber programar: basta con que tengas claro qué quieres que haga tu Gem y cómo quieres que hable.
1. Accede a la sección de Gems
Desde la página principal de Gemini (web o app), abre el menú lateral y entra en la opción «Descubrir Gems». Ahí verás dos zonas: una con Gems creados por Google y otra para los tuyos propios. Es el punto de partida para explorar ejemplos y empezar a construir tus versiones personalizadas.
Esta pantalla funciona como centro de control de todos tus Gems: podrás crear nuevos, editar los existentes, probarlos o duplicarlos si quieres generar variaciones a partir de uno que ya tienes afinado.
2. Crea un nuevo Gem
Dentro de «Descubrir Gems» pulsa el botón «+ Nueva Gem» (en algunas interfaces verás «+ Nuevo Gem» o «+ Nuevo Gen»). Se abrirá el editor de configuración, donde vas a definir el nombre, las instrucciones y, si te interesa, la base de conocimiento.
Esta pantalla de creación está organizada en bloques muy claros: nombre, instrucciones y conocimiento, acompañados de un panel de vista previa en el que podrás chatear con tu Gem mientras lo diseñas. Todo lo que cambies en los campos de la izquierda afectará a cómo responde en ese panel.
3. Ponle un nombre claro y descriptivo
El primer campo es el nombre público del Gem. Lo ideal es que sea un nombre que describa bien para qué sirve, no un apodo genérico. Es mucho más útil «Experto en redacción SEO para blogs» que simplemente «Juan» o «Asistente 1».
Un buen nombre te ayuda a identificar al vuelo qué hace cada Gem cuando tengas varios: «Tutor de Python desde cero», «Revisor de textos jurídicos», «Coach de entrevista laboral», etc. No influye en cómo responde la IA, pero sí en tu organización y productividad diaria.
4. Escribe instrucciones detalladas y bien pensadas
El corazón de todo Gem son sus instrucciones: aquí defines qué rol asume, qué tareas realiza, qué temas evita y qué estilo de respuesta debe usar. Cuanto más concreto seas, más consistente será su comportamiento conversación tras conversación.
En la práctica, estas instrucciones suelen cubrir tres áreas clave: personalidad, objetivos y reglas, y formato de respuesta. Puedes agrupar todo en un único texto o estructurarlo con listas y apartados dentro del mismo campo.
Personalidad y rol
En esta parte describes cómo debe “ser” tu Gem y qué papel interpreta. Puedes pedirle que actúe como profesor universitario, divulgador cercano, redactor creativo, asesor financiero prudente, etc. Incluye el tono (formal, coloquial, técnico, desenfadado…) y la actitud general.
Por ejemplo, podrías decir algo como: «Eres un experto en tecnología que explica conceptos complejos con un lenguaje sencillo, cercano y respetuoso. Mantén un tono amable, sin tecnicismos innecesarios, y añade ejemplos prácticos cuando sean útiles».
Objetivo, tareas y reglas
Después define con claridad qué tiene que hacer exactamente el Gem. ¿Revisar textos? ¿Diseñar rutinas de estudio? ¿Corregir código? ¿Generar ideas de contenido? Aquí también es donde marcas límites y prohibiciones para centrarlo.
Un ejemplo de este bloque podría ser: «Tu trabajo es revisar y mejorar mis textos en español, corrigiendo ortografía, gramática y estilo, y proponiendo alternativas más claras cuando sea necesario. No respondas sobre temas que no estén relacionados con la mejora de textos».
Además, puedes añadir reglas finas, como «no inventes datos estadísticos», «no des consejos médicos» o «si no estás seguro de algo, dilo y sugiere cómo verificarlo». Estas normas ayudan a acotar el comportamiento del Gem y evitar respuestas fuera de foco.
Formato de las respuestas
Por último, especifica cómo quieres que se presenten las respuestas. Puedes pedirle siempre un resumen inicial, luego una explicación detallada, una lista de pasos, una tabla comparativa, etc. Esto es crucial si vas a usar el Gem para tareas repetitivas en las que necesitas estructura constante.
Por ejemplo: «Responde siempre con: 1) un resumen breve de 2‑3 frases, 2) una explicación detallada organizada en secciones, y 3) una lista de 3 a 5 ideas relacionadas para seguir profundizando».
Marcando un formato estable conseguirás que tus respuestas sean más fáciles de reutilizar en documentos, correos, posts o presentaciones, sin tener que remaquetar cada vez desde cero.
5. Añade una base de conocimiento (opcional, pero muy potente)
El campo de «Conocimiento» te permite subir hasta 10 archivos que el Gem usará como referencia prioritaria. Pueden ser PDFs, documentos de Google, presentaciones, informes o manuales internos, tanto desde tu dispositivo como desde Google Drive.
Estos documentos funcionan como una mini base de datos especializada: cuando hagas una pregunta, el Gem intentará primero encontrar la respuesta en esos archivos y, solo si no aparece allí, recurrirá al conocimiento general del modelo de Gemini.
Esto es ideal si quieres que tu Gem conozca una marca, un producto, un temario o una metodología concreta. Por ejemplo, podrías subir el manual de estilo de tu empresa, la guía de tu curso de Python, un dossier de precios o un conjunto de artículos tuyos para que respete tu forma de escribir.
A la hora de elegir los archivos, conviene priorizar contenido relevante, actualizado y bien estructurado. No tiene sentido subir documentos irrelevantes o duplicados, porque solo añadirán ruido y pueden hacer más difícil que el Gem encuentre rápidamente lo importante.
6. Usa Gemini para pulir las instrucciones
Si te cuesta redactar las instrucciones desde cero, puedes escribir unas pocas frases explicando qué quieres y luego usar la opción «Usa Gemini para reescribir las instrucciones» (icono de lápiz). Gemini generará una versión más completa y ordenada a partir de tu borrador.
Después podrás revisar y ajustar lo que haya creado, añadiendo matices de personalidad, restricciones o formatos específicos que consideres necesarios. Esta función está pensada justo para quienes no se sienten cómodos redactando largos bloques de texto al inicio.
7. Prueba el Gem en la vista previa
En la parte derecha del editor encontrarás un panel de vista previa donde puedes chatear con tu Gem mientras lo configuras. Es una especie de simulador que te permite validar si está entendiendo bien su rol y si sigue las reglas que le has marcado.
La idea es lanzar varias peticiones típicas (y alguna más rara) y ver cómo responde. Si notas que el tono no es el que quieres, que se va por las ramas o que no usa los archivos que has subido, puedes ajustar las instrucciones o la base de conocimiento en caliente y volver a probar.
Dedicar un rato a esta fase de prueba te ahorrará tiempo más adelante, porque dejarás el Gem mucho más afinado antes de guardarlo y usarlo en tareas reales.
8. Guarda y empieza a usar tu Gem
Cuando estés satisfecho con el comportamiento del Gem, solo tienes que hacer clic en «Guardar». Desde ese momento, aparecerá en tu lista de Gems disponibles y podrás abrirlo como si fuera cualquier chat de Gemini, pero con todas las reglas y conocimientos que le has configurado.
A partir de ahí, puedes crear variaciones, clonarlo para otros usos o ir actualizando sus instrucciones a medida que cambien tus necesidades. Un Gem no es algo estático: tiene todo el sentido que lo revises de vez en cuando para adaptarlo a nuevos proyectos.
Consejos para escribir instrucciones realmente efectivas
La clave de un buen Gem no es la interfaz, sino la calidad de las instrucciones que le das. Con un texto genérico, el resultado será irregular; con pautas claras y bien pensadas, tendrás una herramienta sólida para el día a día.
Hay varios principios que te ayudan a sacar lo máximo de la configuración: ser específico, dar contexto, marcar un rol definido, incluir ejemplos y revisar con frecuencia según lo que vayas viendo en las respuestas.
Sé específico y evita las vaguedades
Pedir simplemente que la IA sea «creativa» o «buena redactando» es demasiado abstracto. Es mucho más eficaz escribir cosas como: «usa un lenguaje cercano, sin tecnicismos, e incluye ejemplos prácticos con datos orientativos» o «mantén un tono profesional, evita chistes y céntrate en la claridad».
Cuanto más concreto seas, menos tendrá que improvisar la IA. Indica qué temas debe priorizar, qué enfoques evitar y qué objetivos tienes al usar ese Gem (informar, convencer, enseñar, entretener, etc.).
Da contexto y define el público objetivo
Si le dices al Gem para quién está escribiendo o explicando las cosas, será mucho más preciso. Puedes aclarar que está hablando para personas sin conocimientos técnicos, estudiantes de FP, directivos de empresa o público general de redes sociales.
También ayuda aclarar el canal donde se usarán las respuestas: «para un blog corporativo», «para posts cortos en Instagram», «para correos a clientes», etc. Esta información contextual orienta la profundidad, el tono y la extensión de lo que genera la IA.
Asigna un rol o personalidad clara
Los Gems funcionan mejor cuando les das un personaje relativamente concreto: profesor exigente pero empático, consultor de negocio directo, creador de contenido informal, programador senior paciente, etc. No tengas miedo de mezclar rasgos mientras no se contradigan.
Este rol ayuda a que el Gem mantenga coherencia en cada interacción, en lugar de responder de forma aleatoria según el prompt del momento. Es parte fundamental de que «sienta» que siempre hablas con la misma entidad, no con una IA genérica.
Incluye ejemplos de entrada y salida
Un truco muy útil es añadir en las instrucciones alguno o varios ejemplos de cómo quieres que responda: redactas una pregunta típica y le muestras el tipo de respuesta ideal (con formato, tono y nivel de detalle que esperas).
Estos ejemplos sirven como referencia interna del Gem y suelen mejorar mucho la precisión de las respuestas reales, sobre todo cuando buscas un estilo concreto o una estructura fija. Puedes actualizar estos ejemplos más adelante si ves que no se ajustan del todo a lo que necesitas.
Edita, prueba y vuelve a ajustar
No hace falta que el Gem salga perfecto a la primera. De hecho, es recomendable revisar y retocar las instrucciones con frecuencia en función de lo que vayas observando en el uso real.
Cada pocas sesiones, dedica unos minutos a detectar patrones: dónde se va por las ramas, qué tipo de errores se repiten, qué tiende a hacer bien y qué no. Con esa información, añade o refuerza reglas en sus instrucciones para ir afinando el resultado.
Precios y planes de Gemini para usar Gems
Aunque los Gems están disponibles con la cuenta gratuita, el alcance real de lo que puedes hacer con ellos depende del plan de Gemini que tengas. Google ofrece varias suscripciones con distintas capacidades, puntos de IA y almacenamiento.
Plan gratuito de Gemini
El plan sin coste incluye acceso al modelo Gemini 3 Flash y un uso limitado de Gemini 3 Pro, además de funciones clave como generación y edición básica de imágenes, Deep Research, Gemini Live, Canvas y, por supuesto, la creación y uso de Gems.
También ofrece alrededor de 100 puntos de IA mensuales para herramientas como Flow y Whisk. Es una opción muy buena para empezar, experimentar con Gems y cubrir usos personales o de baja intensidad sin pagar suscripción.
Google AI Plus
El plan Google AI Plus es la siguiente escalera. Suele tener un precio promocional los primeros meses y una cuota mensual moderada después. Incluye todo lo del plan gratuito, pero ampliando bastante el acceso a Gemini 3 Pro.
Además, ofrece más créditos de IA, funciones de creación de vídeo y generación de imágenes mejoradas, y 200 GB de almacenamiento en la nube. Es un buen encaje para quienes usan Gemini con cierta frecuencia para trabajo, estudios o proyectos creativos.
Google AI Pro
En el siguiente nivel está Google AI Pro, pensado para usuarios intensivos que exprimen a fondo las herramientas de IA. La cuota mensual es más alta, pero a cambio se disparan los recursos y límites disponibles.
Este plan incluye unos 1.000 puntos de IA al mes, mayor acceso y prioridad en servicios como Flow, Whisk y NotebookLM, y 2 TB de almacenamiento. Si trabajas a diario con documentos largos, código, análisis o flujos complejos, aquí los Gems tienen mucho más margen.
Google AI Ultra
Por último, el plan Google AI Ultra está enfocado a equipos grandes, proyectos exigentes o profesionales con un uso muy intensivo. Su cuota mensual es considerable, aunque suele tener descuento los primeros meses.
Incluye unos 25.000 puntos de IA mensuales, límites prácticamente máximos en modelos y funciones, generación de vídeo avanzada, acceso a herramientas como Deep Think y Gemini Agent, y hasta 30 TB de almacenamiento. Con este nivel, puedes desplegar Gems como parte de flujos de trabajo complejos y continuos.
Diferencias entre los Gems de Gemini y los GPTs de ChatGPT
Tanto los Gems como los GPTs personalizados de ChatGPT buscan lo mismo: adaptar la IA a tareas concretas mediante instrucciones persistentes. Sin embargo, existen diferencias importantes en cómo se integran con el resto de funciones y qué nivel de control ofrecen.
Los Gems están diseñados para trabajar dentro del ecosistema de Google, con acceso directo a herramientas como Deep Research, Canvas, Flow, Whisk o Gemini Live. Esto los convierte en piezas de un sistema más amplio, donde puedes combinar varias funciones de IA en un mismo flujo.
Por su parte, los GPTs personalizados de ChatGPT se centran en ajustar el comportamiento conversacional de los modelos de OpenAI, con un enfoque más orientado a prompts avanzados, plantillas y algo de contexto adicional. Suelen ofrecer menos control granular sobre el uso de referencias externas o integraciones profundas.
Otra diferencia es que, en Gemini, los archivos que añades como conocimiento tienen prioridad clara sobre el conocimiento general. Eso permite construir Gems muy «pegados» a una documentación concreta (manuales, políticas internas, temarios, etc.), mientras que en muchos GPTs personalizados el uso de archivos externos está más limitado o gestionado de otra forma.
En resumen, si necesitas un asistente conversacional versátil dentro del ecosistema de OpenAI, un GPT personalizado es una gran opción. Si en cambio buscas combinar IA conversacional con herramientas de Google y una base de conocimiento prioritaria, los Gems de Gemini ofrecen un grado de control y de integración especialmente interesante.
Buenas prácticas y formas avanzadas de trabajar con Gems
Una vez tienes tus primeros Gems en marcha, el siguiente paso es aprender a exprimirlos de manera más estratégica. Hay usuarios que llegan a crear Gems para diseñar otros Gems, investigar sobre ingeniería de prompts y construir sistemas bastante sofisticados.
Un enfoque interesante consiste en usar Deep Research para generar documentos extensos sobre técnicas de instrucciones y filosofía de diseño de Gems, exportarlos a PDF y luego incorporarlos como base de conocimiento de un «Gem creador de Gems» especializado en ayudarte a configurar otros.
Este tipo de Gem puede orientarte en cómo definir la personalidad, qué reglas añadir, cómo estructurar el formato de respuesta e incluso sugerirte estrategias de testeo y ajuste iterativo. Si lo combinas con recursos sobre prompt engineering y documentación de tu propio sector, tendrás un asistente que entiende tanto la IA como tu área de trabajo.
Más allá de estos usos avanzados, merece la pena que te acostumbres a documentar los cambios que haces en tus Gems (sobre todo si trabajas en equipo) y mantener cierta disciplina: anotar cuándo has modificado instrucciones, qué problema querías corregir y qué resultados has observado.
A medida que ganes experiencia, verás que los Gems se convierten en piezas clave de tu día a día con la IA, capaces de ahorrarte tiempo, estandarizar procesos y mejorar la calidad de lo que produces, ya sean textos, código, ideas de negocio o materiales formativos.
La combinación de instrucciones claras, una base de conocimiento bien elegida y el ecosistema de herramientas de Gemini hace que estos asistentes personalizados pasen de ser un simple experimento curioso a convertirse en una ayuda muy seria, adaptable a tus proyectos y a la forma en la que tú trabajas.
