El universo de los iconos digitales vuelve a moverse con una novedad para los suscriptores de Nintendo Switch Online. La compañía ha incorporado una tanda de avatares basados en Fire Emblem: Fortune’s Weave, que se podrán canjear por puntos de platino y que irán rotando en sucesivas rondas.
No se trata de un detalle menor: los iconos son la puerta de entrada a muchas funciones y también una forma de personalizar la presencia digital. La historia de estos pequeños símbolos explica por qué siguen siendo tan importantes, desde los menús de una consola hasta las interfaces que se popularizaron con el Macintosh de Apple.
Novedades en los iconos de Nintendo Switch Online
Los nuevos iconos de Fire Emblem: Fortune’s Weave están disponibles para los usuarios del servicio online. Se han organizado en cuatro rondas que se irán desbloqueando hasta el 14 de octubre. Para conseguirlos, basta con tener una cuenta de Nintendo Switch Online y acceder a la sección correspondiente desde Switch o Switch 2.
El sistema de canje mantiene las tarifas habituales de esta herramienta. Los personajes requieren 10 puntos de platino, mientras que los fondos y los marcos se obtienen por 5 puntos. Esta función de My Nintendo permite combinar distintos elementos para crear iconos personalizados, una opción que se añadió recientemente al servicio, similar a los iconos de Yoshi and the Mysterious Book.
En esta tercera ronda, los interesados ya pueden consultar los diseños disponibles. La propuesta se suma a otras iniciativas de personalización dentro del ecosistema de Nintendo, aunque en este caso el protagonismo recae sobre los personajes y motivos de Fire Emblem.
Susan Kare y el origen de los iconos informáticos
Antes de que los avatares fueran un objeto de canje, los iconos ya cambiaron la forma de usar los ordenadores. Susan Kare, diseñadora estadounidense nacida en 1954, fue una figura clave en la interfaz gráfica del Macintosh. Se incorporó al equipo en 1983 y trabajó con limitaciones muy severas: cada icono debía caber en una cuadrícula de 32×32 píxeles, 1.024 cuadraditos en total.
Kare dibujó primero sobre papel, rellenando bloques como si fuera un mosaico, aplicando conceptos similares a cómo crear pixel art. Su formación en Bellas Artes y su experiencia con el punto de cruz le ayudaron a decidir qué rasgos eran esenciales y cuáles sobraban. El objetivo era que cualquier persona reconociera un documento, una carpeta o una acción sin necesidad de saber cómo funcionaba el ordenador por dentro.
Entre sus diseños más recordados está la papelera del Mac, que mejoró versiones anteriores con detalles como la posición de las asas o la tapadera. También creó el símbolo de la tecla comando, tomado de una señal sueca de interés turístico, y el disquete con un signo de interrogación que aparecía al arrancar. A ello se suman el Mac feliz, el Mac triste, una bomba para errores graves y un panel de control con un conejo y una tortuga para indicar velocidades.
Su trabajo no terminó en los iconos. Diseñó la tipografía Chicago, que se mantuvo como fuente de sistema durante más de una década y llegó a usarse en productos como el iPod. Después de Apple, pasó por proyectos de NeXT, Facebook, Microsoft, Pinterest o Niantic. Parte de su obra para el Macintosh se conserva en el MoMA.
Un lenguaje visual que sigue vigente
La conexión entre los iconos actuales y los de hace décadas está en su función: resumir una idea en un espacio mínimo. En Nintendo Switch Online, los usuarios combinan personajes, fondos y marcos para construir un avatar reconocible. En el Macintosh, Kare hizo algo parecido con herramientas y objetos cotidianos para que la tecnología resultara más familiar.
La metáfora del escritorio ya venía de los estudios de Xerox, con el Alto y el Star, y después pasó al Lisa de Apple. Kare no partió de cero, pero sí dio a esos símbolos una claridad y un toque de humor que los hicieron perdurables. Esa mezcla de forma y función sigue siendo la base del diseño de interfaces.
Hoy, un icono puede ser una papelera, un mando de consola o la cara de un personaje de Fire Emblem. La clave está en que el usuario lo entienda al primer vistazo y en que aporte personalidad sin necesidad de explicaciones largas. Por eso los avatares de Switch Online y los antiguos diseños de Kare comparten algo más que una etiqueta: ambos construyen un lenguaje visual.
Mientras Nintendo mantiene activa la rotación de iconos de Fire Emblem hasta el 14 de octubre, con canjes de 10 puntos para personajes y 5 para fondos y marcos, la herencia de Susan Kare recuerda que esos pequeños gráficos no son un adorno. Son una herramienta para orientar, identificar y personalizar la relación con la tecnología, ya sea en una consola, un ordenador o cualquier pantalla cotidiana.