El Campus ADEMA de Inca ha dado un paso de gigante esta semana al reunir a un nutrido grupo de expertos para perfilar lo que será su futura oferta académica. En una jornada que ha servido para ajustar las piezas de los nuevos grados en Diseño y Arquitectura, docentes, investigadores y profesionales del sector se han sentado a la misma mesa con un objetivo claro: convertir este centro en un referente educativo vinculado a la Universitat de les Illes Balears.
Esta iniciativa no es solo una cuestión de ampliar el catálogo de títulos, sino de crear una estructura sólida que responda a lo que hoy en día pide el mercado laboral. Se busca que los estudiantes no tengan que hacer las maletas para encontrar una formación de calidad, fomentando así la retención del talento local y atrayendo, de paso, a alumnos de otros rincones de Europa que busquen un entorno de aprendizaje moderno y pegado a la realidad del territorio.
Un equipo docente con ADN internacional
Para que un proyecto de esta envergadura eche a rodar con garantías, hace falta gente que sepa de qué va la fiesta. El área de Arquitectura estará bajo la batuta del doctor arquitecto Guillem Aloy Bibiloni, un profesional con una hoja de servicios envidiable en instituciones de la talla de la Architectural Association o la Royal Danish Academy. Pero no estará solo; le acompaña un equipo que mezcla la experiencia local con visiones llegadas de estudios internacionales como Herzog & de Meuron u OMA.
En el bando del Diseño, la coordinación recae sobre Miguel Gallego, experto en áreas tan punteras como la inteligencia artificial y la experiencia de usuario. Junto a él, perfiles como el de Miquel Àngel Raió o Sílvia Jové aportan ese toque de creatividad aplicada y gestión cultural que es tan necesario en las industrias creativas actuales. Es una mezcla de perfiles que van desde el diseño de producto hasta la arquitectura bioclimática, asegurando que la formación sea transversal de verdad.
Sostenibilidad y conexión con el territorio
Uno de los puntos en los que más se ha insistido durante las sesiones de trabajo es la necesidad de que estos grados no vivan en una burbuja. La idea es que la investigación aplicada y los proyectos de los alumnos miren de frente a los retos de Baleares, fijándose especialmente en el uso de materiales locales, la rehabilitación de espacios y el paisaje, explorando proyectos de arquitectura bioclimática. No se trata solo de construir o dibujar, sino de entender cómo estas disciplinas pueden ayudar a diversificar la economía de las islas.
La metodología que se quiere implantar huye de las clases magistrales de toda la vida para centrarse más en el taller y la experimentación. Se pretende que el aprendizaje basado en proyectos sea el pan de cada día, permitiendo que los futuros profesionales salgan con una base práctica muy potente en ámbitos como la fabricación digital, la comunicación visual o la innovación material, sectores que tienen cada vez más peso en el tejido productivo regional.
Más allá del diseño y la arquitectura
Aunque el foco ahora mismo esté puesto en estas dos disciplinas, el Campus de Inca tiene planes mucho más ambiciosos para el futuro cercano. Ya se está trabajando en las líneas académicas de otros grados que vendrán a continuación, como es el caso de Sociología e Ingeniería de Datos, incluyendo incluso una opción de doble grado para los que quieran ir a por todas. Esta diversificación es clave para que el centro se convierta en un ecosistema universitario completo.
Además, el plan de estudios contempla dar respuesta a sectores en auge con la implantación del Grado en Diseño de Videojuegos, una apuesta clara por las nuevas tecnologías. Según los responsables de ADEMA, este crecimiento se enmarca en una estrategia de descentralización educativa que busca llevar la universidad más allá de los puntos habituales, creando nuevas oportunidades de desarrollo socioeconómico en municipios como Inca.
La puesta en marcha de estas titulaciones supone un soplo de aire fresco para el panorama universitario balear, apostando por una enseñanza que combina el rigor académico con una visión muy práctica y orientada al diseño sostenible. Con un equipo de profesionales que ya está planificando cada asignatura y proyecto transversal, el centro se prepara para formar a una nueva generación de arquitectos y diseñadores capaces de liderar la transformación cultural y social que demandan los tiempos actuales.
