Tras años de rumores y prototipos, el iPhone Fold empieza a tomar forma como el primer iPhone plegable de Apple. Varios informes de analistas, filtradores y medios especializados dibujan ya un panorama bastante consistente sobre su diseño, sus pantallas y el momento en el que podría llegar a las tiendas.
Todo apunta a que Apple quiere entrar tarde pero fuerte en el mercado de los plegables, con un dispositivo que se acerque más a la experiencia de un iPad mini que a la de un móvil alargado tradicional. Y si las previsiones se cumplen, su desembarco en 2026 podría tener un impacto notable en Europa y, en particular, en países como España, donde los smartphones de gama alta siguen gozando de una fuerte demanda.
Ventana de lanzamiento: el iPhone Fold miraría a 2026
Las distintas fuentes coinciden en ubicar el estreno del primer plegable de Apple en la segunda mitad de 2026. Diversos analistas sitúan su presentación en torno al otoño, en paralelo a la futura familia iPhone 18, encajando con el calendario habitual de lanzamientos de la compañía.
Se habla de un evento en septiembre, siguiendo el patrón clásico de Apple, con presentación, apertura de reservas y llegada a tiendas en un margen aproximado de dos semanas. Aunque internamente no se descarta un ligero retraso a 2027 por cuestiones de durabilidad, la mayoría de filtraciones señalan que el objetivo real sigue siendo 2026 y que la cadena de suministros ya trabaja con esa fecha en mente.
Este horizonte temporal encaja también con los informes de consultoras como IDC, que prevén que el año 2026 sea un punto de inflexión para los plegables, con un crecimiento de en torno al 30 % impulsado, entre otros factores, precisamente por la llegada del iPhone Fold y nuevos modelos avanzados de la competencia.
Para el mercado europeo, y en concreto para España, eso significaría que el iPhone Fold aterrizaría en plena fase de madurez de los plegables Android, con Samsung, Honor, Huawei o Google ya asentados, pero con un margen aún amplio para crecer en cuota.

Un plegable tipo libro pensado como un mini iPad
Los diferentes informes señalan que el iPhone Fold será un plegable tipo libro, no un modelo tipo «concha». Es decir, un dispositivo que se abre lateralmente hasta convertirse en una especie de tablet compacta.
Apple habría descartado, al menos para esta primera generación, los formatos tipo flip o propuestas más experimentales, apostando por un diseño centrado en ofrecer una experiencia de tableta en un cuerpo que quepa en el bolsillo. La idea, según varias filtraciones, es que el usuario sienta que lleva encima algo muy cercano a un iPad mini, pero plegable.
De acuerdo con esquemas CAD y descripciones filtradas, el dispositivo plegado sería más bajo pero algo más ancho que un iPhone actual. Se mencionan medidas aproximadas de 120,6 mm de alto por 83,8 mm de ancho y unos 9,6 mm de grosor cuando está cerrado, lo que lo convertiría en un móvil especialmente compacto en altura y cómodo de manejar con una sola mano.
Al abrirlo, la carcasa quedaría en torno a 167,6 mm de alto por 120,6 mm de ancho, con un grosor que apenas rondaría los 4,8 mm excluyendo el módulo de cámara. Es decir, un dispositivo muy fino una vez extendido, con proporciones que recuerdan bastante a una pequeña tablet orientada al uso en horizontal.
Este enfoque contrasta con otros plegables del mercado, que al abrirse siguen siendo más altos que anchos y se parecen más a un móvil estirado que a una tablet. Apple, en cambio, estaría diseñando el iPhone Fold para que al desplegarlo se sienta como un iPad en miniatura, priorizando el contenido en formato panorámico y la multitarea más cómoda.

Pantallas: exterior compacta, interior amplia y más ancha que alta
Donde más coinciden las filtraciones es en el tamaño de las pantallas. La mayoría de fuentes señalan que el iPhone Fold montará dos paneles OLED LTPO con alta tasa de refresco (120 Hz), uno exterior más pequeño y uno interior de gran diagonal.
En el exterior se habla de una pantalla de alrededor de 5,3 a 5,5 pulgadas, con resoluciones en torno a 2.088 × 1.422 o 2.088 × 1.422 píxeles según distintas fuentes, lo que implica un formato claramente más ancho que los iPhone convencionales. Esta pantalla serviría para el uso diario rápido: llamadas, mensajería, redes sociales o navegación ligera.
Por dentro, las cifras oscilan entre 7,58 y 7,8 pulgadas de diagonal, con resoluciones que se sitúan alrededor de 2.713 × 1.920 píxeles, también con una relación de aspecto más ancha que alta, similar a la de los iPad en modo horizontal. La idea es que, al desplegar el dispositivo, el usuario encuentre una superficie ideal para vídeo, lectura, juegos y trabajo con varias apps a la vez.
Medios como The Information y filtradores de referencia coinciden en que esta proporción es uno de los rasgos que más diferenciarán al iPhone Fold de sus rivales, que suelen optar por pantallas casi cuadradas o más verticales. Apple estaría, así, acercando el iPhone Fold al terreno del entretenimiento y el consumo de contenido multimedia, en lugar de centrarse solo en la productividad.
Además, se mencionan tecnologías específicas para reducir al máximo el pliegue visible de la pantalla interior: estructuras microscópicas perforadas con láser, capas OLED sin polarizador y materiales pensados para minimizar la arruga central y mejorar la durabilidad del panel tras miles de aperturas y cierres.

Touch ID en el botón de encendido y cámaras al estilo de los futuros iPhone 18
Uno de los detalles más curiosos filtrados sobre este modelo es el posible regreso del Touch ID en un iPhone de gama alta. Varios informes desde China, respaldados por filtradores con buen historial, apuntan a que el iPhone Fold integrará el lector de huellas en el botón de encendido, al estilo del iPad Air.
Este movimiento tendría sentido técnico: las pantallas plegables aún no se llevan bien con los lectores de huella integrados bajo el panel, y aprovechar un botón lateral como sensor biométrico simplifica la construcción y ahorra espacio interno, algo clave en un dispositivo tan delgado.
En paralelo, otras fuentes apuntan a que Apple podría mantener Face ID en la pantalla interna, con sensores y cámara frontal integrados en una esquina superior, de forma similar a lo que se ha rumoreado para los iPhone 18 Pro. Esto permitiría desbloqueo facial avanzado cuando el dispositivo está desplegado y un uso más flexible en videollamadas.
En cuanto al módulo de cámaras traseras, las filtraciones hablan de un conjunto similar al de los iPhone 17 o 18 «no Pro», probablemente con dos sensores principales y un diseño inspirado en los últimos modelos planos de la marca. No se esperan grandes experimentos de hardware aquí; el protagonismo lo tendría el formato plegable y la pantalla, más que un sistema fotográfico revolucionario.
Tampoco se descarta que Apple reserve algunas funciones de cámara exclusivas para aprovechar el formato plegable, como modos especiales de fotografía y grabación con el móvil en forma de «L» o apoyado sobre una mesa, aunque por ahora los detalles son escasos y están sujetos a cambios de última hora.

Interior, procesador y software: un iPhone que quiere ser también un iPad
Por dentro, el iPhone Fold se situaría en la parte más alta del catálogo. Se espera que monte un chip de la serie A20 o A20 Pro fabricado en 2 nanómetros, desarrollado junto a TSMC, con un enfoque claro en eficiencia energética y potencia gráfica para soportar pantallas de mayor tamaño y funcionalidades multitarea avanzadas.
En memoria, las estimaciones hablan de configuraciones mínimas de 12 GB de RAM, en línea con lo que ya se adelanta para los iPhone 18 Pro, y almacenamiento que iría desde capacidades altas estándar hasta opciones pensadas para quienes quieran usar el dispositivo como herramienta de trabajo o centro multimedia principal.
La batería sería otro elemento clave. Algunos rumores mencionan capacidades que oscilarían alrededor de los 5.400-5.800 mAh, con un diseño interno heredado en parte del iPhone Air, que ya supuso un ensayo general para organizar componentes en un chasis ultrafino. El objetivo sería ofrecer autonomía competitiva pese al mayor consumo de la gran pantalla interior.
En el lado del software, se ha filtrado que iOS 26 (o versiones posteriores) incorporará interfaces adaptativas específicas para dispositivos plegables: modos de pantalla partida más flexibles, cambios de disposición al pasar de la pantalla exterior a la interior y ajustes de apps para aprovechar el formato amplio. Es decir, no se trataría solo de adaptar iOS, sino de acercarlo a la filosofía del iPadOS en multitarea.
Todo este conjunto apunta a que el iPhone Fold aspira a fusionar en un mismo dispositivo la lógica de un iPhone y la de un iPad mini, con margen para que el usuario decida si prioriza el uso como móvil compacto o como pequeña tablet de trabajo y ocio.
Precio y posicionamiento en Europa: un plegable claramente premium
El precio es uno de los puntos donde hay más variación en las filtraciones, pero el consenso es claro: no será un dispositivo barato. Se barajan cifras que parten de aproximadamente 1.800-2.000 dólares en algunos informes, mientras que otros apuntan a cantidades más cercanas a los 2.500 dólares.
Trasladado al contexto europeo, y viendo cómo Apple suele fijar sus precios, es razonable pensar en una horquilla que ronde o incluso supere los 2.000 euros en España para la configuración base. En comparación, los últimos Galaxy Z Fold de Samsung se mueven en el entorno de los 2.200 euros, lo que deja claro que el iPhone Fold competiría de tú a tú con los modelos más caros del mercado.
Informes de la cadena de suministro señalan que Apple habría pedido decenas de millones de paneles OLED plegables a Samsung Display, con estimaciones que hablan de hasta 22 millones de unidades combinando pantallas internas y externas. Son cifras ambiciosas, que superarían con creces el volumen anual de muchos modelos plegables actuales.
Si bien no está garantizado que Apple venda tantos dispositivos en los primeros meses, una cifra cercana a los 10-11 millones de unidades ya colocaría al iPhone Fold en niveles similares al total del mercado actual de plegables, aumentando de golpe la visibilidad de esta categoría entre los consumidores europeos.
Para España, donde los iPhone de gama alta suelen situarse entre los modelos más vendidos dentro de su franja de precio, la llegada de un plegable con el logo de la manzana podría empujar a muchos usuarios indecisos a probar este formato, siempre que asuman el sobrecoste y el peso adicional frente a un iPhone convencional.
Impacto en el mercado y papel del iPhone Air como ensayo previo
Varios analistas de firmas como IDC coinciden en que el primer iPhone plegable de Apple podría marcar un antes y un después en el segmento. Apple no suele ser la primera en adoptar nuevas categorías, pero, cuando entra, tiende a popularizarlas para el gran público.
Los informes apuntan a que el iPhone Air, presentado como un modelo ultrafino, habría servido como banco de pruebas para el diseño del iPhone Fold. La distribución interna de batería, cámaras y procesador en un chasis extremadamente delgado habría permitido a Apple pulir soluciones técnicas que ahora se trasladan al plegable.
Parte de la estrategia, según filtraciones de medios como Bloomberg, sería ofrecer con el iPhone Fold una especie de “mini iPad” en formato teléfono, aprovechando su experiencia previa con el iPad mini y las aplicaciones ya optimizadas para pantallas más anchas.
Consultoras de mercado proyectan que, combinando la llegada del iPhone Fold con nuevos modelos de Samsung -incluido un posible Galaxy Z Trifold-, la categoría de plegables podría disparar su crecimiento anual hasta el 30 % en 2026, frente a previsiones previas mucho más discretas.
En este contexto, el papel de Apple no sería tanto el de inventar el plegable, sino el de consolidar el formato para el usuario medio, algo que, si se confirma, podría reconfigurar las estrategias de precio y diseño de los fabricantes Android en Europa y en mercados como el español.
Con todo lo que se ha filtrado hasta ahora, el iPhone Fold se perfila como un dispositivo plegable claramente orientado a quienes buscan un móvil compacto que, al abrirse, se convierta en una pequeña tablet, con una pantalla interior más ancha que alta, un hardware de primer nivel y un precio que lo situará en lo más alto del catálogo de Apple. Falta ver si la versión final mantiene todas estas características, pero si la compañía cumple sus plazos y apuesta fuerte por Europa, 2026 puede ser un año clave para que los plegables dejen de ser algo minoritario y pasen a formar parte habitual del escaparate de smartphones en España.