La fabricación aditiva con metales estĆ” viviendo una nueva etapa de crecimiento. SegĆŗn el Ampower Report 2026, el mercado mundial de la impresión 3D industrial alcanzó los 11.330 millones de euros en 2025, un 6% mĆ”s que el aƱo anterior. Las previsiones apuntan a que superarĆ” los 21.000 millones de euros en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 14%. Este avance se apoya en tecnologĆas como la deposición de energĆa dirigida (DED) y, en especial, la fabricación por arco y alambre, mĆ”s conocida por sus siglas en inglĆ©s, WAAM. Esta tĆ©cnica permite construir piezas metĆ”licas capa a capa mediante un arco elĆ©ctrico y un hilo metĆ”lico, lo que reduce drĆ”sticamente el desperdicio de material frente a los mĆ©todos tradicionales de mecanizado.
En Rusia, por ejemplo, ingenieros de la South Ural State University han diseƱado el prototipo de una impresora 3D autónoma capaz de fabricar recambios para maquinaria en lugares remotos, como el Extremo Norte. Mientras tanto, en Chile, un consorcio liderado por la Universidad TĆ©cnica Federico Santa MarĆa, junto a la empresa pĆŗblica ASMAR, estĆ” adaptando la tecnologĆa WAAM para la construcción naval y la reparación de piezas en el astillero de ValparaĆso. Estos proyectos demuestran que el metal se imprime ya en entornos industriales reales.
Una técnica en auge para la fabricación de piezas metÔlicas
La fabricación por arco y alambre (WAAM) se ha consolidado como una alternativa eficiente al mecanizado convencional. En lugar de partir de un bloque de metal y eliminar material, la pieza se construye capa a capa mediante la deposición de alambre fundido con un arco elĆ©ctrico. El resultado son piezas de gran tamaƱo con una resistencia comparable a las forjadas, pero con un uso de material mucho mĆ”s racional, siguiendo una guĆa de calidad en impresión 3D para obtener resultados profesionales.
En el caso chileno, los responsables del proyecto calculan que el mecanizado tradicional desperdicia hasta el 90% del material en viruta, mientras que con WAAM el aprovechamiento es mucho mayor. Esta ventaja resulta clave en aleaciones caras como el bronce naval o el titanio. AdemĆ”s, la tĆ©cnica permite fabricar piezas en el mismo lugar donde se necesitan, lo que reduce plazos y costes logĆsticos.
Del astillero al mar: aplicaciones que ya son una realidad
La Armada de Estados Unidos tambiĆ©n ha probado esta tecnologĆa en alta mar. Durante el ejercicio Rimpac 2026, el buque USS Essex albergó varios sistemas de fabricación expedicionaria, incluida una plataforma de impresión por deposición de energĆa dirigida (DED) que fabricó componentes de acero inoxidable 316L. La iniciativa forma parte de un programa mĆ”s amplio para evaluar cómo la impresión 3D transforma la logĆstica militar mediante la producción en el punto de necesidad para reforzar la logĆstica militar en entornos disputados.
Pero no solo en el Ć”mbito militar se producen avances. Un equipo de la Universidad RMIT de Australia ha desarrollado una estructura de titanio impresa en 3D que flota incluso despuĆ©s de sufrir grietas o daƱos importantes. Se trata de una red hĆbrida de titanio y espuma de poliuretano que, segĆŗn sus creadores, podrĆa emplearse en boyas, sensores o estructuras portuarias. La clave estĆ” en su diseƱo abierto y en la espuma, que mantiene sellados los volĆŗmenes internos que aportan flotabilidad.

El mercado, entretanto, sigue su curso. Las proyecciones del Ampower Report 2026 apuntan a que el sector alcanzarĆ” los 21.400 millones de euros en 2030, con un crecimiento anual cercano al 14%. Europa, y en particular EspaƱa, tiene un papel relevante en esta expansión, tanto por la presencia de fabricantes de equipos como por la demanda de piezas sobresalientes en sectores como la automoción, la aeronĆ”utica o la energĆa.
Con todo, la impresión 3D de metal deja de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta industrial de pleno derecho. Los proyectos en astilleros, fĆ”bricas y buques de guerra demuestran que la tecnologĆa ya estĆ” aquĆ, y que sus beneficios en tĆ©rminos de ahorro, flexibilidad y autonomĆa son demasiado grandes como para ignorarlos.