La impresión 3D transforma la logística militar: fabricación de drones y repuestos en plena misión

  • El Ejército de EE.UU. prueba la fabricación aditiva en buques y bases avanzadas durante ejercicios en el Indo-Pacífico.
  • Firestorm Labs imprime 12 drones FPV a bordo del USS Essex, con más de 1.000 piezas fabricadas.
  • Marines construyen una embarcación de 7 metros con impresoras 3D y fresadoras, y reparan piezas en horas por 12 dólares.
  • El programa Ramforce integra impresión 3D, escaneado y fabricación para reducir la dependencia logística.

Impresión 3D en defensa

La impresión 3D está dejando de ser una tecnología de laboratorio para convertirse en una herramienta clave en el ámbito militar. Recientes ejercicios han demostrado que es posible fabricar drones, embarcaciones y piezas de repuesto directamente en el lugar de despliegue, reduciendo drásticamente los tiempos de espera y los costes logísticos. El Ejército de Estados Unidos está liderando estas pruebas con resultados que podrían cambiar el concepto tradicional de abastecimiento.

Las fuerzas armadas buscan cada vez más autonomía en zonas remotas. La fabricación aditiva permite producir componentes bajo demanda, sin depender de largas cadenas de suministro. En el Indo-Pacífico, durante los ejercicios Valiant Shield 26 y RIMPAC 2026, se han llevado a cabo experimentos que demuestran la viabilidad de estas tecnologías en condiciones reales.

Impresión 3D
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Drones impresos a bordo de un buque de guerra

La empresa Firestorm Labs ha logrado un hito al imprimir en 3D drones FPV directamente en el USS Essex, un buque de asalto anfibio. Utilizando su microfábrica xCell, instalada en contenedores marítimos, se produjeron más de 1.000 piezas y 12 drones Squall en alta mar, a pesar de las olas de hasta cuatro metros. Estos drones, fabricados en colaboración con la croata Orqa, alcanzan velocidades de 130 km/h y tienen una autonomía de 42 minutos, con un alcance de 32 km y capacidad para transportar 2,5 kg de carga útil. Han sido probados en conflictos como Ucrania.

Los Marines utilizaron estos drones como objetivos en ejercicios antidrón. La fabricación a bordo elimina la necesidad de transporte aéreo o marítimo de estos equipos, reduciendo el combustible y el personal. La inversión del Departamento de Guerra en impresión 3D ha aumentado un 83% este año, alcanzando los 3.300 millones de dólares, y Firestorm ha recaudado 82 millones en financiación Serie B para expandir su capacidad.

Impresión 3D en operaciones militares

El programa Ramforce: más allá de los drones

El Cuerpo de Marines ha ido más lejos con el programa Ramforce, que integra fabricación aditiva y sustractiva para crear una capacidad logística desplegable. Durante Valiant Shield 26, construyeron una embarcación de espuma de siete metros llamada Foam Raiding Craft, utilizando una fresadora CNC, una impresora 3D de gran formato y un sistema de aplicación de espuma. El prototipo fue probado con un motor fueraborda de 300 CV y navegación autónoma, demostrando que es viable producir plataformas completas en el teatro de operaciones.

También se comprobó que las impresoras pueden funcionar mientras son transportadas en vehículos tácticos o embarcaciones. En una demostración, una impresora siguió fabricando una pieza durante su traslado a White Beach y a bordo de la nave. Además, los Marines realizaron ingeniería inversa de una pieza dañada de una embarcación semirrígida, fabricando un repuesto en horas por solo 12 dólares, frente a las semanas que habría tardado el suministro tradicional. La idea es que las unidades produzcan sus propios componentes en lugar de depender de bases lejanas.

Estas pruebas demuestran que la impresión 3D se está consolidando como una herramienta estratégica para las fuerzas armadas. La capacidad de fabricar drones, embarcaciones y repuestos en el lugar exacto donde se necesitan, en tiempo récord y con costes reducidos, representa un cambio de paradigma en la logística militar. Aunque los ensayos se han realizado en el Indo-Pacífico, su aplicación podría extenderse a otros escenarios, incluyendo Europa, donde la OTAN ya explora iniciativas similares. La fabricación aditiva no solo ahorra dinero, sino que garantiza que los equipos estén operativos cuando se les necesita.


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