La NASA comparte las primeras fotos de la Tierra tomadas desde la Artemis II

  • La NASA ha difundido las primeras imágenes de la Tierra captadas por la misión Artemis II desde la nave Orión en ruta hacia la Luna.
  • Las fotografías muestran el planeta completo con África y Europa, incluida la península ibérica, además de auroras y luz zodiacal.
  • Las imágenes fueron tomadas por el comandante Reid Wiseman con un dispositivo personal tras la maniobra de inyección translunar.
  • Artemis II es el primer viaje tripulado hacia la Luna en más de medio siglo y validará los sistemas de Orión para futuras misiones de alunizaje.

Imagen de la Tierra tomada desde la misión Artemis II

Las primeras imágenes de la Tierra captadas por la misión Artemis II ya están dando la vuelta al mundo. Mientras la nave Orión continúa su viaje de prueba hacia la órbita lunar, la NASA ha hecho públicas varias fotografías en alta resolución que muestran nuestro planeta desde una perspectiva que no se veía en un vuelo tripulado desde los tiempos del programa Apolo.

En estas capturas puede apreciarse la Tierra como un globo iluminado en medio de la oscuridad, con continentes bien definidos, fenómenos atmosféricos espectaculares y el contraste entre el lado diurno y el nocturno del planeta. Entre los elementos más llamativos, destacan la presencia de la península ibérica y buena parte de Europa bajo la luz de la Luna, así como una aurora verde que recorre la atmósfera.

Un planeta completo desde la ventanilla de Orión

Vista completa de la Tierra desde la nave Orión

Una de las fotografías más comentadas muestra la Tierra en su totalidad, iluminada por tonos azules y marrones, captada desde una de las ventanillas de la cápsula Orión después de que la nave completara la maniobra de inyección translunar. Ese encendido de motores, realizado cuando la misión ya había abandonado la órbita baja terrestre, fue el impulso definitivo que colocó a la tripulación en la trayectoria hacia la Luna.

En la imagen se reconocen con claridad África y Europa, con la península ibérica situada en el borde inferior izquierdo del globo, envueltas por remolinos de nubes blancas. La NASA ha subrayado que también se aprecian dos auroras, en la parte superior derecha y en la inferior izquierda del planeta, así como la llamada luz zodiacal, un resplandor difuso producido por el polvo interplanetario que refleja la luz del Sol cuando la Tierra se interpone y eclipsa al astro.

Aunque el planeta solo ocupa una parte de la composición, la agencia espacial ha recalcado que “es, con diferencia, el objeto más brillante de la imagen”. El resto del encuadre lo domina la negrura del espacio y el marco de la ventanilla de la cápsula, salpicado de tornillos y elementos estructurales que recuerdan que la escena ha sido capturada desde el interior de una nave en pleno vuelo.

La NASA acompañó la difusión de estas fotos con mensajes destinados a remarcar el carácter colectivo de la misión. En uno de ellos, la agencia afirma que “vemos nuestro planeta natal como un todo, iluminado con tonos azules y marrones espectaculares, con una aurora verde que resplandece en la atmósfera”, y añade una reflexión dirigida al público global: “Somos nosotros, juntos, observando el viaje de nuestros astronautas a la Luna”.

Reid Wiseman y la tripulación que mira a la Tierra

Astronautas de Artemis II observando la Tierra

Las imágenes han sido capturadas por el comandante de Artemis II, Reid Wiseman, utilizando un dispositivo personal -una tableta equipada con cámara- desde las ventanas de Orión. Wiseman, ingeniero y piloto con una larga trayectoria en la Marina estadounidense, ya había volado previamente a la Estación Espacial Internacional como ingeniero de vuelo en la Expedición 41, pero nunca antes había fotografiado la Tierra desde una trayectoria hacia la Luna.

En esta ocasión lidera una tripulación formada por Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, este último perteneciente a la Agencia Espacial Canadiense. Los cuatro astronautas se encuentran realizando el primer vuelo tripulado del programa Artemis alrededor de la Luna, una misión de unos diez días que servirá para verificar en condiciones reales los sistemas de la cápsula Orión antes de futuros alunizajes.

Durante una transmisión en directo con el Centro Espacial Johnson de Houston, Wiseman explicó que, tras una maniobra de reorientación de la nave mientras el Sol se ocultaba tras la Tierra, pudieron ver “el globo entero, de polo a polo”, con África, Europa y una aurora claramente distinguible sobre el hemisferio norte. “Fue un momento espectacular que nos dejó a los cuatro sin palabras”, confesó.

La especialista de misión Christina Koch también intentó poner en palabras lo que estaban viendo por las ventanillas. Relató que, tras pasar varios minutos pegados al cristal, observaron la Tierra “iluminada como si fuera de día y, además, bañada por el resplandor de la Luna por la noche, con un hermoso rayo de atardecer”. Para Koch, saber que pronto contemplarán vistas similares de la superficie lunar multiplica la carga emocional del viaje.

Por su parte, Jeremy Hansen admitió que la tripulación llegó a posponer su primera comida juntos en el espacio porque no eran capaces de apartarse de la ventana. “Tenemos una vista preciosa del lado oscuro de la Tierra iluminado por la Luna. Es fenomenal. Ninguno de nosotros puede almorzar porque estamos pegados a la ventana, tomando fotos”, describió entre risas. Las anécdotas incluyen incluso la preocupación de Wiseman por la suciedad acumulada en los cristales, hasta el punto de preguntar al control en Tierra por el protocolo adecuado para limpiarlos.

Europa y la península ibérica, protagonistas en las imágenes

Una parte significativa del impacto de estas fotografías en España y en otros países europeos se debe a que la península ibérica y Europa occidental aparecen claramente visibles en varias de las tomas. En una de ellas, la franja nocturna del planeta deja ver el entramado de luces de las ciudades, con la costa mediterránea y el interior peninsular marcados por destellos que delatan la actividad humana.

La NASA ha señalado que la combinación de la luz lunar, la curvatura terrestre y la larga exposición de las cámaras ha permitido captar detalles poco habituales en este tipo de imágenes espaciales. Además del brillo de las áreas urbanas, se aprecian nítidamente las auroras verdes en altura y la tenue banda de luz zodiacal, que cruza el cielo como una neblina luminosa generada por polvo interplanetario.

Estas imágenes no han pasado desapercibidas para la comunidad científica europea. Desde la Agencia Espacial Europea (ESA), el astronauta español Pablo Álvarez reaccionó en redes sociales subrayando que, en la foto, “salimos todos”, en referencia a que casi toda la humanidad queda contenida en ese pequeño globo suspendido en la oscuridad, salvo los cuatro astronautas que se han alejado lo suficiente como para comprobar lo diminuto que parece nuestro hogar desde cientos de miles de kilómetros.

Más allá del componente simbólico, estas vistas permiten a investigadores europeos estudiar fenómenos como las auroras y el brillo de la atmósfera bajo un ángulo poco habitual. El contraste entre el día y la noche, claramente marcado en algunos de los encuadres, ofrece información adicional sobre la distribución de la iluminación artificial y las condiciones meteorológicas a gran escala, datos que pueden cruzarse con observaciones desde satélite para mejorar modelos climáticos y de contaminación lumínica.

Un hito visual en la exploración espacial tripulada

La publicación de estas primeras fotografías de la Tierra desde Artemis II se ha comparado, de forma casi inevitable, con imágenes icónicas como las tomadas por las misiones Apolo. En los años sesenta y setenta, capturas como “Earthrise” (el amanecer de la Tierra visto desde la Luna) o la famosa “The Blue Marble” contribuyeron a cambiar la percepción que la humanidad tenía de su propio planeta, alimentando movimientos ambientales y reforzando la idea de un mundo compartido.

Medio siglo después, la nueva instantánea completa de la Tierra tomada desde la órbita de transferencia lunar llega en un contexto tecnológico radicalmente distinto, con cámaras digitales de alta sensibilidad y transmisión casi inmediata de las imágenes a millones de personas. Sin embargo, el efecto psicológico que describen los astronautas -el llamado “efecto perspectiva” o overview effect– sigue siendo muy parecido: una sensación de fragilidad, interconexión y pequeñez frente a la inmensidad del espacio.

La NASA ha explicado que las diferentes tomas fueron realizadas con tiempos de exposición distintos para resaltar características concretas del planeta. En una de ellas, la velocidad de obturación más corta oscurece parte de la superficie, pero hace destacar las luces eléctricas de las ciudades y el contorno de la atmósfera. En otra, una exposición más prolongada permite registrar tanto el disco terrestre completo como las estrellas de fondo y el resplandor de la luz zodiacal.

Desde el punto de vista técnico, las fotografías sirven también para confirmar el buen funcionamiento de los sistemas ópticos, de orientación y de soporte vital de Orión. La capacidad de la nave para mantener actitudes estables mientras la tripulación realiza observaciones y registros visuales es un indicador clave de cara a futuras misiones en las que se requerirán maniobras más complejas alrededor de la Luna.

La agencia estadounidense enmarca la difusión de estas imágenes dentro de una estrategia más amplia para acercar la exploración espacial a la sociedad. A través de redes sociales, retransmisiones en directo y contenidos divulgativos, se busca que el público se sienta parte de la aventura y perciba el valor científico y tecnológico de cada paso dado rumbo al satélite natural y, en un horizonte más lejano, hacia Marte.

Artemis II: ensayo general del regreso a la Luna

Artemis II despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con cuatro astronautas a bordo y el objetivo de realizar un viaje de alrededor de 10 días que incluye un sobrevuelo de la cara oculta de la Luna y el posterior regreso a la Tierra, con amerizaje previsto en el océano Pacífico frente a la costa de San Diego.

La misión se concibe como un gran banco de pruebas de los sistemas de la nave Orión y del cohete SLS (Space Launch System). Durante los primeros días de vuelo, la cápsula ha completado sin incidentes destacables la maniobra de escape de la órbita terrestre y la inyección translunar, colocándose en una órbita altamente elíptica que la aleja a más de 400.000 kilómetros de nuestro planeta. Este recorrido la llevará incluso a superar la distancia alcanzada por misiones históricas como Apolo 13.

Además de las comprobaciones técnicas, la tripulación está llevando a cabo tareas de observación y documentación fotográfica tanto de la Tierra como de la Luna, con el fin de recabar datos sobre iluminación, temperaturas, radiación y comportamiento de la nave en distintos puntos de la trayectoria. Estas mediciones serán esenciales para planificar Artemis III, la misión que pretende hacer descender de nuevo astronautas sobre la superficie lunar.

Durante una de las conexiones con Houston, Victor Glover, piloto de la misión, quiso enviar un mensaje con un tono claramente humanista al hablar de las vistas de la Tierra alejándose por la ventanilla. Mirando el planeta, afirmó que, desde esa distancia, “todos somos un solo pueblo, sin importar de dónde seamos ni cómo luzcamos”, y se refirió a la humanidad como una única especie compartiendo un mismo hogar. Estas palabras se suman a la larga tradición de reflexiones de astronautas que, al contemplar la Tierra desde fuera, ponen el foco en lo que une más que en lo que separa.

La misión también tiene un componente de colaboración internacional relevante para Europa. La ESA participa en el programa Artemis mediante el módulo de servicio europeo de Orión, una sección fundamental de la nave que proporciona propulsión, energía eléctrica, aire y agua a la cápsula tripulada. El desempeño de este módulo en Artemis II será clave para consolidar la contribución europea al regreso a la Luna y para futuras iniciativas de exploración en el espacio profundo.

A medida que la nave continúe su recorrido, se espera que la NASA comparta nuevas instantáneas, incluidas imágenes de alta resolución de la cara oculta de la Luna, una región que nunca ha sido observada directamente por seres humanos durante un vuelo tripulado. Si todo avanza según lo previsto, Artemis II marcará un antes y un después en la transición entre la exploración lunar puntual de la era Apolo y una presencia más sostenida en torno al satélite.

Lo que estas primeras fotografías de la Tierra han puesto ya sobre la mesa es una combinación de proeza técnica y mirada humana: desde una nave que se aleja rumbo a la Luna, cuatro personas observan un pequeño punto azul envuelto en luces y auroras, mientras millones de ojos en la Tierra miran esas mismas imágenes en pantallas y dispositivos. Ese juego de miradas cruzadas, con la península ibérica, Europa, África y el resto del planeta condensados en un único globo brillante, resume el espíritu de Artemis II: una misión de prueba que, más allá de los números y las maniobras, recuerda lo profundamente conectado que está todo lo que ocurre en el espacio con la vida cotidiana aquí abajo.