La Comisión Europea ha dado un paso firme hacia la regulación del acceso de los menores a las redes sociales. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, ha confirmado que tras el verano presentará una propuesta de ley basada en las recomendaciones de un panel de expertos en seguridad infantil online. La medida busca establecer una edad mínima para que los niños puedan utilizar plataformas como Instagram, TikTok o Facebook, y pretende armonizar las normas en todos los países de la Unión.
En una comparecencia ante los medios, Von der Leyen ha sido tajante: «Las redes sociales no son un juguete», y ha comparado la necesidad de fijar una edad legal con la que ya existe para conducir o comprar alcohol. «Así como no les damos las llaves del coche a nuestros hijos antes de que tengan el carné, debemos establecer cuándo pueden acceder legalmente a las redes sociales», ha señalado. La presidenta, madre de siete hijos, ha hecho de este asunto una prioridad de su segundo mandato.
Edad mínima y acceso gradual
El informe del panel de expertos, copresidido por el psiquiatra infantil Jörg Fegert y la epidemióloga Maria Melchior, propone un enfoque escalonado. Los menores de tres años no deberían tener ningún contacto con pantallas, mientras que los niños de entre 3 y 13 años solo podrían usar redes sociales bajo la supervisión de padres, tutores o profesores, con un tiempo limitado y contenido adecuado a su edad. A partir de los 13 años, el acceso sería progresivamente autónomo, pero siempre en plataformas adaptadas a su nivel de desarrollo. La Comisión aún no ha fijado la edad concreta, pero el informe sugiere que entregar un smartphone a los 12 años en lugar de a los 13 eleva el riesgo de problemas de salud mental.
Problemas de salud mental y datos alarmantes
Los datos que maneja la Comisión son preocupantes. Según una encuesta del Eurobarómetro realizada a más de 25.000 padres en los 27 países de la UE, los jóvenes europeos pasan una media de 4,5 horas al día en línea los días lectivos y 6,1 horas los fines de semana. Además, casi el 60% de los niños pequeños ha experimentado problemas emocionales o psicosociales en internet, como ansiedad, depresión o ciberacoso. Von der Leyen ha alertado de que el «scroll infinito», la reproducción automática y las notificaciones persistentes son funciones adictivas que las plataformas deben eliminar para los menores. «Si seguimos permitiendo que las grandes tecnológicas tengan acceso ilimitado a nuestros hijos, condenaremos a otra generación a más daño psicológico y adicción a las redes sociales«, ha advertido.

Verificación de edad y responsabilidad de las plataformas
Para hacer cumplir las restricciones, la Comisión Europea desarrollará una aplicación de verificación de edad de código abierto. Esta herramienta, que ya se presentó en abril, permitirá a los padres controlar el acceso de sus hijos mediante un certificado digital vinculado al documento de identidad o pasaporte. Von der Leyen ha insistido en que la responsabilidad recae en las empresas tecnológicas, no en las familias. «En Europa, quien desarrolla un producto es responsable de su seguridad. No esperamos que los niños diseñen sus propios cinturones de seguridad», ha dicho. La Ley de Servicios Digitales (DSA) ya ha abierto investigaciones contra TikTok y Meta por el diseño adictivo de sus plataformas, y la nueva normativa reforzará esa presión.
Armonización europea y postura de España
La iniciativa busca evitar que cada Estado miembro legisle por su cuenta. Hasta ahora, 14 países de la UE, entre ellos España, Francia, Dinamarca y Grecia, apoyan la prohibición, aunque discrepan en la edad concreta. Mientras el informe de expertos recomienda los 13 años, España defiende una edad mínima de 16 años, y otros países como Austria o Italia barajan los 14 o 15. La delegación del PSOE en el Parlamento Europeo ha señalado que «el debate ya no es si Europa debe fijar una edad mínima digital, sino cuál debe ser esa edad». La Comisión presentará su propuesta formal después del verano, probablemente durante el discurso del Estado de la Unión en septiembre.
La presidenta ha querido dejar claro que la infancia no puede esperar. «Cuando la infancia desaparece, no podemos recuperarla», ha sentenciado. Con esta medida, la UE pretende poner coto a los algoritmos adictivos y devolver a los padres el control sobre el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas. La futura ley, si sale adelante, marcará un antes y un después en la protección de los menores en el entorno digital, con un enfoque que combina la restricción por edades, la supervisión parental y la exigencia a las grandes tecnológicas de que demuestren que sus servicios no son perjudiciales.