
La protección de los menores en el entorno digital se ha convertido en una prioridad para las instituciones europeas y británicas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha recibido un informe de expertos que recomienda restringir el acceso a las redes sociales a partir de los 13 años, con un enfoque gradual que permita a los adolescentes ganar autonomía de forma controlada. Paralelamente, el Gobierno del Reino Unido ha anunciado un toque de queda nocturno para los jóvenes de 16 y 17 años, junto con la desactivación de funciones consideradas adictivas, como la reproducción automática de vídeos.
Ambas iniciativas responden a la creciente preocupación por el impacto de las plataformas digitales en la salud mental de los niños y adolescentes. Los datos recogidos por el panel de la UE indican que los jóvenes europeos pasan entre cuatro y seis horas diarias frente a las pantallas, y que casi el 60% de los niños pequeños han sufrido problemas emocionales o psicosociales en internet. Von der Leyen, médica de formación, ha subrayado que «las redes sociales no son un juguete» y que el statu quo actual «solo condenará a otra generación a más daño psicológico, adicción y miseria».
Edad mínima y supervisión gradual en la UE
El panel de expertos, copresidido por el psiquiatra infantil Jörg Fegert y la epidemióloga social Maria Melchior, ha presentado sus conclusiones en Bruselas. La recomendación principal es que los menores de 13 años no deberían tener acceso a las redes sociales, y que entre los 13 y los 15 años solo podrían usarlas bajo supervisión de padres, tutores o profesores, con límites de tiempo y contenido adecuado a su edad. A partir de los 16 años, la supervisión se reduciría progresivamente hasta desaparecer a los 18. Von der Leyen ha comparado esta medida con la necesidad de tener carné de conducir para usar un coche o la edad legal para comprar alcohol: «Así como no les damos a nuestros hijos las llaves del auto antes de que tengan su licencia, debemos fijar la edad a la que pueden acceder legalmente a las redes sociales».
La Comisión Europea prevé presentar una propuesta legislativa después del verano, probablemente durante el discurso del Estado de la Unión en septiembre. Von der Leyen ha insistido en que la responsabilidad de hacer que las plataformas sean seguras debe recaer en las empresas tecnológicas, no en los padres ni en los menores. «En Europa, quien desarrolla un producto es responsable de su seguridad. No esperamos que los niños diseñen sus propios cinturones de seguridad», ha afirmado. El informe identifica funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones persistentes como «social media+», y recomienda restringirlas para los menores de 13 años.

El toque de queda nocturno en Reino Unido
Mientras la UE avanza en una regulación armonizada, el Reino Unido ha dado un paso concreto con su plan de protección para adolescentes. El Gobierno británico ha anunciado que los jóvenes de 16 y 17 años tendrán activado por defecto un toque de queda nocturno en sus redes sociales, desde la medianoche hasta las 6 de la mañana, y se deshabilitarán funciones adictivas como la reproducción automática de vídeos. La medida, que se aplicará a plataformas como TikTok, YouTube e Instagram, forma parte de un paquete más amplio que ya incluye la prohibición de acceso a redes para menores de 16 años, prevista para mediados de 2027.
La ministra de Tecnología, Liz Kendall, ha explicado que estas restricciones «serán fundamentales para ayudar a los jóvenes a dormir lo necesario, concentrarse en el colegio o la universidad y pasar más tiempo de calidad con familiares y amigos». Sin embargo, la posibilidad de que los propios adolescentes desactiven el toque de queda ha generado críticas. Elle Roome, madre de un niño de 14 años fallecido por un desafío en internet, ha comparado la medida con «ofrecer una botella de alcohol a un chaval de 17 años y luego apartarla un poco». El Gobierno defiende que el diseño se basa en una prueba piloto con más de 300 adolescentes y padres, y que cubre los dos años de transición hasta la mayoría de edad.
Debate sobre la responsabilidad y el enfoque
Las propuestas han abierto un debate sobre si la prohibición es la mejor solución. El sociólogo Iago Moreno y el filósofo César Rendueles advierten contra el «cibercatastrofismo» y defienden que el foco debe estar en los creadores de contenido, no en los usuarios. Rendueles, autor de ‘Redes Vacías’, señala que es importante diferenciar entre niños pequeños y adolescentes: «Un niño de nueve años no tiene que acercarse a una red social, pero un adolescente de 15 tiene más capacidad crítica que algunos adultos». Ambos coinciden en que regular el diseño de las plataformas, en lugar de imponer una «ley seca digital», es el camino más efectivo.
Por su parte, Amnistía Internacional ha valorado el informe de la UE, pero rechaza una prohibición general para adolescentes mayores. Lisa Dittmer, investigadora de la organización, ha subrayado que la responsabilidad de reformar los diseños intrínsecamente adictivos recae en las empresas tecnológicas y que las instituciones deben centrarse en aplicar marcos como la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Inteligencia Artificial. En España, el PSOE en el Parlamento Europeo defiende una edad mínima de 16 años, aunque reconocen que las negociaciones serán complicadas porque otros estados miembros, como Francia o Dinamarca, apuestan por los 15 o 16 años.
La Comisión Europea revisará las recomendaciones del panel antes de presentar sus propuestas. Von der Leyen ha concluido que «la infancia no espera. Y cuando desaparece, no podemos recuperarla». Mientras tanto, el Reino Unido prevé que su paquete de medidas entre en vigor en la primavera de 2027, con la esperanza de que sirva de modelo para otros países. La regulación de las redes sociales para menores se perfila como uno de los grandes desafíos legislativos de los próximos años en Europa.
