La firma francesa de moda Lacoste ha dado a conocer una nueva identidad visual con la que busca actualizar su presencia global sin romper con los rasgos que la han hecho reconocible durante casi un siglo. No se trata de un giro radical, sino de una puesta al dÃa de sus códigos gráficos para hacerlos más coherentes y funcionales en todos los puntos de contacto con el público.
Este rediseño llega en un momento en el que la compañÃa supera los 3.000 millones de euros en ventas mundiales gracias a su expansión internacional, el crecimiento en segmentos premium y sportswear y una estrategia centrada en conectar con audiencias más jóvenes. En ese contexto, reforzar la identidad de marca se vuelve clave para seguir compitiendo en Europa y en otros mercados donde el consumidor es cada vez más exigente con la imagen de las firmas que elige.
Una nueva etapa para la marca del cocodrilo
La actualización de identidad de Lacoste ha sido desarrollada por Commission Studio, el estudio responsable del nuevo sistema visual de la marca. El objetivo principal ha sido ordenar y redefinir los elementos gráficos históricos para que funcionen mejor tanto en soportes fÃsicos como en entornos digitales, cada vez más relevantes en la relación con el cliente europeo.
Frente a otros movimientos del sector que apuestan por simplificaciones extremas, Lacoste opta por recuperar matices clásicos y reforzar su herencia sin perder legibilidad ni reconocimiento. El proyecto se apoya en tres pilares: una nueva tipografÃa propia, la relectura del archivo histórico y una reorganización de su sistema gráfico, con especial atención al uso del icónico cocodrilo.
La compañÃa subraya que la intención no es romper con el pasado, sino volver a mirar sus orÃgenes para proyectarlos hacia adelante. En un mercado saturado de logotipos minimalistas muy parecidos entre sÃ, apoyarse en la historia y en códigos propios se convierte en una forma de diferenciarse y reforzar el vÃnculo emocional con el consumidor.
Una tipografÃa con serif inspirada en el archivo histórico
El cambio más visible de la nueva identidad es la introducción de una tipografÃa personalizada con serif, diseñada a partir de referencias del archivo histórico de Lacoste. Hasta ahora, la marca utilizaba un tipo de letra sans serif de trazo uniforme, muy funcional y alineado con la tendencia de simplificación que ha dominado la última década en el sector.
La nueva fuente incorpora remates visibles, mayor contraste entre trazos finos y gruesos y proporciones más estilizadas, aportando una sensación más editorial y precisa. Este trabajo tipográfico no solo afecta al logotipo, sino a todo el sistema de comunicación, desde rótulos de tienda hasta material editorial y digital, lo que permitirá una identidad mucho más reconocible y coherente.
El desarrollo de esta tipografÃa propia está ligado directamente a las primeras creaciones de René Lacoste y a los documentos de archivo que la firma ha ido conservando desde 1933. Al apoyarse en esas referencias, la marca refuerza la idea de continuidad histórica y evita caer en una estética genérica, algo que en Europa el consumidor valora especialmente cuando elige marcas con tradición.
Además, en determinados soportes se recupera la firma manuscrita de René Lacoste como recurso gráfico, sobre todo en aplicaciones relacionadas con experiencias más cercanas o de estilo de vida, como Café Lacoste y piezas especiales de branding. Este gesto busca humanizar la marca y recordar su origen ligado al tenis y al diseño funcional.
El cocodrilo se mantiene, pero cambia su papel en el sistema visual

El icónico cocodrilo, creado originalmente por el ilustrador Robert George y convertido en uno de los sÃmbolos más reconocibles del mundo de la moda deportiva, no sufre una transformación estructural en esta actualización. La silueta y la construcción del isotipo se mantienen, respetando su forma tradicional.
Donde sà se aprecian cambios es en la manera de usar este sÃmbolo dentro del conjunto de la identidad. Lacoste apuesta por un sistema más flexible, donde el cocodrilo puede aparecer de forma aislada o acompañado de la tipografÃa, según el contexto. En algunos casos, el emblema será el único elemento visible, mientras que en otros se priorizará la palabra Lacoste para reforzar el reconocimiento verbal.
La lengua roja del cocodrilo, presente en versiones anteriores, gana protagonismo en ciertas aplicaciones, reforzando un detalle histórico que actúa como punto focal en el logotipo. Este énfasis busca equilibrar tradición y frescura, sin caer en un rediseño agresivo que pudiera desorientar al consumidor.
A nivel cromático, el verde caracterÃstico de la marca se ha ajustado para acercarse más a la tonalidad original utilizada en sus inicios. Paralelamente, la paleta se amplÃa con colores inspirados en el mundo del tenis, como los tonos arcilla de las pistas y matices neutros como el blanco roto, lo que facilita construir atmósferas visuales reconocibles en tiendas, productos y campañas.
Un sistema visual más coherente para tiendas, packaging y entorno digital
Más allá del logotipo, la actualización de Lacoste busca ordenar todos los puntos de contacto de la marca. Esto incluye desde la señalética en sus tiendas fÃsicas hasta el diseño de los empaques, etiquetas, soportes de comunicación en puntos de venta y presencia en plataformas digitales y redes sociales.
La marca francesa, que cuenta con más de 1.100 puntos de venta en 98 mercados, afronta un proceso de implementación a gran escala que se realizará de forma progresiva. Esta transición escalonada permitirá que la nueva identidad conviva durante un tiempo con elementos anteriores, algo habitual en proyectos de esta magnitud.
En el ámbito del packaging, se prevé una mayor integración de patrones gráficos procedentes del archivo y una presencia más clara de la nueva tipografÃa, reforzando la sensación de continuidad entre producto, etiqueta y experiencia de compra. En canales digitales, la nueva identidad permitirá una mayor legibilidad y consistencia entre web, apps y perfiles sociales.
En espacios especÃficos como Café Lacoste y otras iniciativas de lifestyle, ganarán peso los recursos caligráficos vinculados a René Lacoste, lo que ayuda a construir un relato más cercano y humano en aquellos contextos donde la marca quiere enfatizar su dimensión experiencial y no solo de producto.
Una respuesta a la presión del mercado premium y del sportswear
El movimiento de Lacoste se enmarca en un contexto de crecimiento sostenido del mercado global de vestimenta, con especial dinamismo en los segmentos premium y sportswear, según datos de Statista. En estas categorÃas, la identidad de marca se ha convertido en un criterio de compra tan relevante como el diseño, la calidad o la herencia.
Diversos análisis, como los publicados por McKinsey & Company, apuntan a que las marcas de moda que invierten en fortalecer su identidad y en ofrecer experiencias coherentes suelen generar una mayor afinidad entre los consumidores jóvenes. Esto es especialmente cierto en Europa, donde el público está muy expuesto a múltiples opciones y valora tanto la autenticidad como la consistencia visual.
En este escenario, Lacoste opta por una estrategia que combina relectura del pasado y adaptación a los nuevos canales digitales. No se limita a ajustar un logotipo, sino que organiza un sistema completo que le permita adaptarse mejor a formatos móviles, redes sociales, e-commerce y soportes fÃsicos, manteniendo una imagen unificada.
La apuesta por códigos históricos reinterpretados con criterios actuales se ha convertido en una tendencia recurrente en la industria de la moda y el lifestyle. Frente a un panorama saturado de identidades muy similares, recuperar elementos de archivo y dotarlos de un nuevo contexto visual sirve para reforzar el carácter propio de cada marca y mantener su relevancia a medio y largo plazo.
Una actualización que mira al futuro sin renunciar al legado
Con esta nueva identidad visual, Lacoste intenta equilibrar modernización y fidelidad a sus raÃces, apoyándose en una tipografÃa con más personalidad, en el uso estratégico del cocodrilo y en un sistema cromático afinado. La reorganización de sus códigos gráficos busca facilitar la lectura de la marca en un entorno global donde conviven tiendas fÃsicas, venta online y experiencias hÃbridas.
Para la firma francesa, que ha construido su reputación en torno al tenis, la elegancia deportiva y la continuidad de su iconografÃa, este rediseño funciona como una puesta a punto para seguir siendo relevante ante las nuevas generaciones sin desorientar a su base de clientes tradicional. La clave estará en cómo se despliegue esta identidad en los próximos años y en su capacidad para mantener una imagen reconocible, clara y coherente en todos sus mercados.

