Si te das un paseo por cualquier tienda de electrónica buscando una tele de gama alta, lo más normal es que acabes con la cabeza como un bombo. Entre el OLED, el Mini LED y esos MicroLED que cuestan un ojo de la cara, ahora nos toca familiarizarnos con el término Micro RGB, una tecnología que promete cambiar las reglas del juego en los paneles LED tradicionales. No es solo una cuestión de nombres raros, sino de cómo se gestiona la luz para que ver una película en casa sea lo más parecido posible a estar en una sala de cine.
El mercado español acaba de recibir con los brazos abiertos la propuesta de LG con su familia Micro RGB Evo AI, que llega para plantar cara a lo que Samsung ya venía asomando con modelos como el R95H. La idea es sencilla pero potente: aprovechar todo el conocimiento en procesado de imagen que las grandes marcas han pulido con sus famosos OLED para aplicarlo ahora a una retroiluminación mucho más sofisticada. Se acabó eso de conformarse con pantallas grandes que solo brillan; ahora lo que se busca es un control milimétrico de cada tono para que la experiencia sea redonda.
¿Qué es exactamente el Micro RGB y por qué LG apuesta por ello?

Para no andarnos por las ramas, conviene explicar que el Micro RGB no funciona como un OLED donde cada píxel se apaga del todo. Sigue habiendo una fuente de luz trasera, pero la diferencia es que en lugar de usar luces blancas estándar, se utiliza una combinación de LEDs rojos, verdes y azules controlados de forma independiente. Esto es un salto de gigante respecto a los Mini LED que conocíamos hasta ahora, ya que permite que los colores nazcan directamente desde la fuente de luz, logrando una viveza que antes era impensable en este tipo de paneles.
La marca coreana ha querido sacar pecho con su procesador α11 de tercera generación, una bestia del silicio que se encarga de que esos miles de diodos independientes trabajen al unísono. La intención es clara: heredar esa «precisión OLED» que tanto gusta a los cinéfilos pero llevándola al terreno de los paneles LED de gran formato. Al final, lo que el usuario va a notar es que los negros son mucho más profundos y que los colores no se lavan aunque la habitación esté iluminada a plena luz del día.
Un despliegue técnico para dominar el color y el brillo
Si hablamos de cifras, la cosa se pone seria. Estos nuevos modelos cuentan con nada menos que 13.104 Micro LEDs y más de cinco mil zonas de control independiente. Esto significa que el televisor es capaz de gestionar el brillo con una exactitud asombrosa, evitando ese molesto efecto de halo que a veces se ve alrededor de los subtítulos o de objetos brillantes en fondos oscuros. Además, alcanzar picos de 3.000 nits es una auténtica barbaridad que garantiza que el contenido en HDR luzca con una pegada impresionante.
Pero donde realmente sacan músculo es en la fidelidad cromática. LG presume de haber conseguido la primera triple certificación del mundo que asegura una cobertura del 100% en los espacios de color BT.2020, DCI-P3 y Adobe RGB. Para el que no domine estos términos, básicamente significa que la tele es capaz de mostrar todos los colores que el ojo humano puede distinguir en una producción profesional, algo que hasta ahora estaba reservado a monitores de edición de vídeo muy específicos.
Inteligencia artificial y un ecosistema pensado para el salón
No todo es hardware puro y duro en esta nueva generación. El sistema operativo webOS sigue siendo el centro de mando, pero ahora viene dopado con funciones de inteligencia artificial como Gemini y Copilot. Esto permite que el televisor no solo nos recomiende series, sino que actúe como un verdadero asistente personal al que podemos pedirle información o que gestione la seguridad de nuestros datos mediante el sistema Shield. Además, el mítico mando Magic Pointer sigue presente, lo cual es de agradecer porque moverse por los menús con el puntero es una gozada.
La marca ha puesto mucho énfasis en que la experiencia sea duradera, prometiendo actualizaciones de software que se estirarán hasta el año 2031. Esto es un punto muy a favor para quienes ven la compra de un televisor como una inversión a largo plazo y no quieren que se quede obsoleto a las primeras de cambio. También han incluido un sistema de inteligencia que analiza la imagen en tiempo real para reescalar contenidos de baja resolución, haciendo que incluso un vídeo antiguo parezca grabado ayer mismo.
El paraíso de los jugadores con 165 Hz y Motion Booster
Los amantes de los videojuegos también tienen motivos para estar contentos. La compatibilidad con VRR a 165 Hz es ya de por sí una cifra excelente para conectar una consola de última generación o un PC potente, pero la cosa no queda ahí. Gracias a la tecnología Motion Booster, el panel es capaz de emular una fluidez de hasta 330 Hz, eliminando cualquier rastro de desenfoque en los juegos más frenéticos. Es una de esas funciones que, una vez que las pruebas, hacen que volver a una tele normal sea un camino difícil.
Por si fuera poco, el soporte para AMD FreeSync Premium y la integración de servicios como GeForce NOW aseguran que no haya tirones ni cortes en la imagen durante las partidas. Todo este paquete tecnológico se presenta en tamaños que arrancan en las 75 pulgadas y llegan hasta las 100, confirmando que la tendencia actual es ir a por pantallas cada vez más grandes para convertir el salón en un auténtico centro de ocio total.
Esta nueva apuesta por el Micro RGB supone un paso adelante fundamental para LG y Samsung en su intento de dominar el segmento más exclusivo del mercado de televisores en España. Con una combinación de brillo extremo, colores certificados y funciones inteligentes de última hornada, estas pantallas se posicionan como la opción ideal para quienes buscan lo mejor de dos mundos: la potencia lumínica del LED y la precisión cromática de las gamas profesionales, todo ello bajo un ecosistema conectado que garantiza entretenimiento y seguridad durante muchos años.