Mariano Fortuny. Dibujos: la faceta más íntima del maestro en el Museo Carmen Thyssen Málaga

  • La exposición «Mariano Fortuny. Dibujos» reúne 28 dibujos y 4 grabados en la Sala Noble del Museo Carmen Thyssen Málaga.
  • Las obras, procedentes del Musée Goya de Castres, muestran escenas cotidianas, orientalismo, estudios anatómicos, paisaje y naturaleza.
  • El dibujo se presenta como territorio de libertad creativa para Fortuny, alejado de encargos oficiales y del mercado.
  • La muestra se inscribe en el contexto del Año Fortuny y dialoga con pinturas clave del artista en la colección permanente del museo.

Exposición Mariano Fortuny Dibujos

El Museo Carmen Thyssen Málaga abre su programación con una propuesta que mira de frente al siglo XIX español y se adentra en la faceta menos conocida de uno de sus grandes nombres. Bajo el título «Mariano Fortuny. Dibujos», la pinacoteca malagueña reúne una cuidada selección de obras sobre papel que permite acercarse al artista desde un ángulo más íntimo, directo y libre que el de sus grandes lienzos.

La muestra se despliega en la Sala Noble del museo y está centrada en el trabajo gráfico del pintor de Reus (1838-1874), un creador que, pese a su muerte prematura a los 36 años, dejó una huella profunda tanto en España como en el resto de Europa. A través de una treintena de dibujos y grabados, el recorrido permite descubrir cómo el dibujo fue para Fortuny un terreno de experimentación, donde volcó una personalidad artística moderna y adelantada a su tiempo.

Una exposición para redescubrir al Fortuny dibujante

Dibujos de Mariano Fortuny en museo

La exposición «Mariano Fortuny. Dibujos» presenta 28 dibujos y cuatro grabados procedentes del Musée Goya de Castres (Francia), institución que conserva uno de los conjuntos de obra gráfica más importantes del artista fuera de España. Las piezas seleccionadas recorren las grandes líneas temáticas de su producción: escenas de género y de la vida cotidiana, apuntes orientalistas, estudios del natural, anatomías y paisajes.

Según destaca el Museo Carmen Thyssen Málaga, estas obras permiten seguir la evolución del artista desde sus primeros ejercicios como estudiante hasta composiciones de mayor complejidad, donde se aprecia una sorprendente madurez y una versatilidad creativa poco habitual en su época. En lugar de limitarse a bocetos preparatorios para cuadros de gran formato, muchos de estos dibujos tienen un carácter autónomo, en los que el autor se entrega al placer de observar y sintetizar el mundo que le rodea.

La muestra llega a Málaga en el marco del llamado Año Fortuny, el programa de actividades que entre 2024 y 2025 ha conmemorado el 150 aniversario de la muerte del artista. El proyecto expositivo del Thyssen, de producción propia, encaja así en una corriente más amplia de revisiones internacionales sobre su figura, y subraya el peso que el pintor tiene dentro de la colección permanente del museo.

Para la directora artística del museo, Lourdes Moreno, Fortuny se ha consolidado como «una referencia de su tiempo» y un creador cuya «sombra es muy alargada». La responsable recuerda que el museo ya le dedicó una exposición centrada en sus grabados en 2019, y que volver ahora a su faceta de dibujante es una forma de insistir en su condición de punta de lanza de la modernidad en la pintura y el dibujo del XIX.

Un proyecto compartido entre Málaga y Castres

Obras sobre papel de Mariano Fortuny

El núcleo de la exposición procede íntegramente del Musée Goya de Castres, en el sur de Francia, una institución que atesora un importante fondo de arte español. Su directora, Joëlle Arches, recuerda que allí se conserva uno de los fondos gráficos más completos de Fortuny, con más de 80-90 dibujos y grabados, gracias a la gran donación realizada en 1950 por Henriette Fortuny, nuera del artista, y a posteriores adquisiciones.

Arches subraya que se trata de obras sobre papel muy frágiles, por lo que rara vez se muestran de manera continuada. De ahí que la cita malagueña adquiera un carácter especial: permite ver reunida una selección significativa de ese conjunto, que habitualmente permanece guardado en las reservas del museo francés. Para la responsable, el dibujo es «la clave para comprender toda la carrera de Fortuny», porque en él se advierte tanto su talento precoz como las soluciones que fue encontrando a los problemas de composición, luz y movimiento.

La presentación institucional de «Mariano Fortuny. Dibujos» contó con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y de representantes de las principales entidades implicadas. Asistieron, entre otros, la concejala de Cultura Mariana (Ana) Pineda, la propia Joëlle Arches, el comisario de la exposición Francesc Quílez Corella, y el responsable de relaciones institucionales de Cervezas Victoria, Sergio Ragel, firma que patrocina la muestra.

En el acto también estuvieron la directora artística del museo, Lourdes Moreno, y el gerente Javier Ferrer. Desde el Museo Carmen Thyssen Málaga se considera que esta colaboración refuerza tanto la dimensión local de la exposición —al insertarse en el tejido cultural de la ciudad— como su proyección internacional, al tejer alianzas estables con instituciones europeas especializadas en arte español.

Temas, viajes y modernidad en el trazo de Fortuny

Mariano Fortuny dibujos y grabados

Una de las claves de la exposición es la variedad de asuntos que recogen los dibujos y grabados. En ellos aparecen escenas de género y momentos cotidianos, fragmentos de vida urbana y doméstica, personajes captados al natural, estudios anatómicos y apuntes de paisaje. Todo ello convive con un importante número de composiciones de carácter orientalista, que dan cuenta del impacto que tuvieron en el artista sus estancias en el norte de África.

Fortuny fue becado por la Diputación de Barcelona con apenas veinte años para documentar la guerra en el norte de Marruecos. Aunque el encargo tenía un componente histórico y bélico, el pintor pronto desplazó su interés hacia otros aspectos: rostros, gestos, vestimentas, escenas callejeras y paisajes bañados por una luz distinta a la europea. Según ha explicado Lourdes Moreno, allí sintió que la naturaleza y la luz le dominaban, y esa experiencia se convirtió en un hilo conductor de gran parte de su producción posterior.

En los dibujos expuestos se aprecia cómo el artista se detiene en personajes autóctonos, ambientes urbanos y detalles de la vida marroquí, muchos de ellos plasmados con una inmediatez casi de cuaderno de viaje. Estos apuntes servirían después como base para composiciones más elaboradas, pero conservan un aire espontáneo y directo que permite acercarse a la mirada del Fortuny viajero, fascinado por lo que tenía delante.

El recorrido por la muestra también subraya la atención del artista al paisaje y la naturaleza. Hay apuntes de jardines y entornos al aire libre en los que se percibe un interés creciente por la pintura a plein air y por el estudio de la luz cambiante, que algunos especialistas consideran una anticipación a preocupaciones que más tarde desarrollaría el impresionismo. La libertad de trazo, el uso ágil de la tinta, el carboncillo o la acuarela y la delicadeza con que trabaja el espacio apuntan hacia una sensibilidad moderna, atenta a las variaciones atmosféricas y al instante fugaz.

Otro bloque de obras está formado por estudios anatómicos y esbozos que funcionaron como base para cuadros que, en algunos casos, nunca llegaron a concluirse. Para Joëlle Arches, este tipo de dibujos permite al espectador «sumergirse en la preparación de pinturas» y seguir, casi paso a paso, el proceso mental del artista. La precisión en el estudio del cuerpo humano combina aquí con una soltura de línea que evidencia oficio, pero también una voluntad de ir más allá de la mera corrección académica.

El dibujo como territorio de libertad creativa

Más allá de su valor como documentos de trabajo, las obras sobre papel expuestas en Málaga muestran que el dibujo fue para Fortuny un espacio de libertad personal. Alejado de las exigencias del mercado y de la presión de su marchante parisino, Adolphe Goupil —que impulsó buena parte de la llamada «pintura de casacón» destinada al éxito comercial—, el artista utilizó el papel para explorar ideas sin corsés ni condicionantes externos.

En este contexto, «Mariano Fortuny. Dibujos» presenta un conjunto de piezas en las que el creador se deja llevar por el mero placer de dibujar, enfrentándose en soledad al papel en blanco. Se percibe un disfrute casi lúdico en la forma de construir figuras a partir de unos pocos trazos ágiles, de sintetizar volúmenes mediante manchas de tinta o acuarela y de sugerir atmósferas con recursos mínimos. Esa aparente sencillez oculta un dominio técnico notable y una gran capacidad de observación.

Formado en el sistema académico, donde el dibujo era la base indiscutible de la enseñanza desde el Renacimiento, Fortuny convirtió esta disciplina en un laboratorio para resolver desafíos compositivos, problemas de encuadre, proporción y movimiento. El comisario de la exposición, Francesc Quílez, insiste en que estos trabajos muestran a un artista «valiente, disruptivo y atrevido», que rompe con muchos de los estereotipos que han marcado su recepción crítica.

Las obras seleccionadas revelan un imaginario fértil, capaz de abordar composiciones complejas sin perder frescura, y demuestran que el valor del dibujo en Fortuny va mucho más allá de la destreza artesanal. Tal como señala Quílez, estas piezas transmiten sensaciones y emociones, y permiten conectar con la dimensión más humana del artista, más allá de su imagen de pintor brillante asociado a determinados géneros comerciales.

Este enfoque encaja con la voluntad del Museo Carmen Thyssen Málaga de mostrar un Fortuny más íntimo, menos sometido al peso de los grandes encargos históricos, un terreno donde se entiende mejor por qué fue percibido por sus contemporáneos como un creador adelantado y, al mismo tiempo, por qué sigue despertando interés en la actualidad.

Diálogo con la colección permanente y patrocinio

La exposición temporal se completa con un guiño a la colección permanente del Museo Carmen Thyssen Málaga. En la sala dedicada al preciosismo se exhiben dos pinturas clave de Fortuny: «Paisaje norteafricano» (c. 1862) y «Corrida de toros» (c. 1867), obras que se encuentran entre las más destacadas del centro y cuyos temas dialogan de manera directa con los dibujos presentes en la muestra.

Este cruce entre obra sobre papel y lienzos consolida la idea de que el dibujo no era una práctica secundaria, sino un pilar esencial de su manera de trabajar. Los apuntes de personajes, paisajes y escenas costumbristas que se ven en la Sala Noble encuentran eco en estos cuadros, donde el artista lleva más lejos la investigación sobre la luz, el color y la composición. La exposición propone así al visitante pasar de las piezas íntimas y concentradas sobre papel a las obras más ambiciosas en tamaño, sin perder de vista la coherencia interna del conjunto.

«Mariano Fortuny. Dibujos» cuenta con el patrocinio de Cervezas Victoria, compañía que mantiene una línea de apoyo continuado a la programación del museo. En años recientes ya ha respaldado proyectos como «Street Life. Lisette Model y Helen Levitt en Nueva York» (2023) o «Negra es la noche. Grabados de Solana, Cossío y Bores» (2022), entre otras propuestas. En esta ocasión, su participación contribuye a que un fondo gráfico de difícil circulación, por su fragilidad, pueda verse en España con las debidas garantías de conservación.

La muestra se integra, además, en una programación que en los últimos años ha prestado una atención especial al siglo XIX español, revisando figuras clave y proponiendo lecturas actualizadas de artistas que, como Fortuny, han marcado la evolución de la pintura y el dibujo en Europa. El museo insiste así en su papel como espacio de referencia para el conocimiento y la difusión de este período.

Hasta el 3 de mayo, el público que se acerque al Museo Carmen Thyssen Málaga puede recorrer este conjunto de dibujos y grabados que ilumina el proceso creativo de Mariano Fortuny. Entre escenas cotidianas, vistas norteafricanas, estudios anatómicos y experimentos con la luz, la exposición ofrece una visión rica y matizada de un artista que, desde el papel, supo adelantarse a sensibilidades posteriores y dejar una estela de seguidores y discípulos bien entrada la primera mitad del siglo XX.

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