Hoy traemos al que sin duda es uno de los grandes diseñadores de todos los tiempos, uno de los que invento el concepto de Arte Visual dentro de lo que hoy llamamos Artes Gráficas y la persona que mas ha hecho por la fama de su ciudad natal. Es un placer hablar de Milton Glaser y su amor a Nueva York.La obra de Milton Glaser está expuesta de forma permanente en el MOMA (Museo de Arte Moderno de New York), el Museo de Israel (Jerusalén) y el Smithsonian Institute (Washington, D.C.). El trabajo de Glaser se basa mucho en la sencillez, el ser directo, simple y original, teniendo su trabajo una gran riqueza visual y conceptual. Podemos decir que el Gran Milton, fue es una de los mayores representantes del termino ¨Arte Comercial¨.
Nacido en Nueva York en 1929, estudió en la High School of Music and Art y en la Cooper Union Art School, formación que completó en la Academia de Bellas Artes de Bolonia con el pintor Giorgio Morandi, gracias a una beca Fulbright, es creador de diseños que nos son a todos superfamiliares como el logo de la Ciudad de Nueva York, I Love NY,  el logo de DC Comics, de el cartel Psicodelido que le hizo a  Bob Dylan en 1966 ( una de las imágenes mas conocidas de los 60 y 70 y considerada una de las obras mas iconicas del diseño americano), fundador de la revista New York Magazine en 1968 junto a Clay Felker y fue su Director de Diseño hasta 1977, y es que el bueno de Milton a estado y esta muy presente en la cultura del diseño americano del ultimo siglo en mas de una y variadas maneras. Glaser es el precursor de la figura del Diseñador artista que hemos visto en anteriores entradas y como puede ser Obery Nicolas y los fantasmas.
En el mundo editorial y de la prensa, junto con su socio Walter Bernard creo el estudio de diseño WBMG y trabajo en el rediseño de periódicos como La Vanguardia ,The Washington Post y O Globo, o daba consultorias sobre Diseño Editorial a revistas como Paris Macht, L´Express, Esquire, L’Europeo, The Washington Post Magazine o Village Voice.Â
 
  Milton Glaser no se ha limitado a diseñar, sino que también ha pasado gran parte de su vida dedicado a la formación en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, además, es miembro del Art Director’s Club Hall of Fame y del American Institute of Graphic Arts (AIGA).
 Cuando se enfrenta a un trabajo se suele preguntar: ¿A quién le estoy hablando? ¿Quién es esa gente? ¿Cómo lo sabrán? ¿Cuáles son sus prejuicios? ¿Cuáles sus expectativas? No debemos de dejarnos llevar por nuestro estilo y gusto personal, lo importante es comunicar, el estilo tiene que quedar al margen, reflexiona sobre cuál es el rol del diseñador.

Y es que el trabajo de Milton nunca dejara de sorprenderme.
Hace poco salio a la luz, un vÃdeo hecho en la época de la guerra de Vietnam por el propio Milton y Lee Savage, en el cual se ve a Mickey Mouse alistándose y yendo a la Guerra de Vietnam, y ha salido a la luz recientemente en Youtube, causando una gran polémica.
Entrevistado por Brian Galindo para buzzfeed.com, Milton Glaser comenta que es interesante esta «reaparición», de repente, pero que sospecha que hay algo más de resonancia la participación de EEUU en la guerra de Vietnam y en los actuales conflictos de  Oriente Medio. Parece que hay una especie de punto de encuentro entre estos dos momentos históricos.
Disney, una de las compañÃas que más recelosas con los derechos de autor, curiosamente no demandó ni a Glaser ni a Lee Savage. «Se comentó acerca de que Disney nos iba a demandar–explica Glaser en la entrevista–, pero creo que la consecuencia de ello –todo el mundo se dio cuenta– habrÃa sido negativa para Disney y no tendrÃa ningún beneficio. Y, obviamente, no se sacó ningún beneficio por la utilización del personaje en la pelÃcula, asà que no hubiera pasado nada».
Las imágenes en blanco y negro no son ciertamente la historia promedio Disney. «Mickey Mouse es un sÃmbolo de la inocencia y América, del éxito y del idealismo, y que lo maten como a un soldado rompe completamente con tus expectativas», Glaser explicó en la entrevista para Buzzfeed.
Milton Glaser es uno de los genios del Diseño Grafico y editorial del siglo XX. Aquà os dejo un enlace donde podréis ver su trabajo, a la pagina web de su empresa, Milton Glaser Inc,  www.miltonglaser.com/
Su decálogo sobre diseño y vida es muy conocido, aquàos lo dejo explicado de su puño y letra:
 1. Sólo puedes trabajar para gente que te agrada.
 Es una regla curiosa que me llevó mucho tiempo aprender porque, de hecho, en los inicios de mi práctica sentÃa lo contrario. Ser profesional requerÃa que no te gustara particularmente la gente para la cual trabajabas, o al menos que mantuvieras una relación distante, lo que significaba no almorzar con los clientes ni tener encuentros sociales. Hace algunos años me di cuenta de que lo opuesto era verdad. Descubrà que todo el trabajo valioso y significativo que habÃa producido, provenÃa de relaciones afectivas con los clientes. No estoy hablando de profesionalismo; estoy hablando de afecto. Estoy hablando de compartir con el cliente algunos principios comunes. Que de hecho tu visión de la vida sea congruente con la del cliente. De otro modo la lucha es amarga y sin esperanzas.
2. Si puedes elegir, no tengas un empleo
 Una noche estaba sentado en mi auto fuera de la Universidad de Columbia, donde mi esposa Shirley estudiaba antropologÃa. Mientras esperaba escuchaba la radio y oà a un periodista preguntar: «Ahora que llegó a los setenta y cinco, ¿tiene algún consejo para nuestra audiencia sobre cómo prepararse para la vejez?». Una voz irritada dijo: «¿Por qué últimamente todos me preguntan sobre la vejez?». Reconocà la voz de John Cage. Estoy seguro que muchos saben quién fue —el compositor y filósofo que influenció a gente como Jasper Johns y Merce Cunningham y al mundo de la música en general. Apenas lo conocà y admiré su contribución a nuestro tiempo. «Sabes, no se cómo prepararme para la vejez», dijo. «Nunca tuve un empleo, porque si tienes un empleo, algún dÃa alguien te lo sacará y entonces no estarás preparado para la vejez. Para mi ha sido lo mismo cada dÃa desde los doce. Me levanto a la mañana y trato de darme una idea de cómo llevar el pan a la mesa hoy. Es lo mismo a los setenta y cinco: me levanto cada mañana y pienso cómo voy a llevar el pan a la mesa hoy. Estoy excelentemente bien preparado para la vejez.
3. Alguna gente es tóxica, mejor evitarla
 (Este es un apartado del punto 1) En los sesenta habÃa un hombre llamado Fritz Perls que era psicólogo gestáltico. La terapia Gestalt, derivada de la historia del arte, propone que debes comprender el «todo» antes de los detalles. Lo que debes observar es la cultura entera, la familia completa, y la comunidad, etc. Perls proponÃa que en todas las relaciones la gente puede ser tanto tóxica como enriquecedora entre sÃ. No es necesariamente cierto que la misma persona será tóxica o enriquecedora en todas sus relaciones, pero la combinación de dos personas puede producir consecuencias tóxicas o enriquecedoras. Y lo importante que puedo contar es que hay un test para determinar si alguien es tóxico o enriquecedor en su relación contigo. Aquà va el test: tienes que pasar algún tiempo con la persona, asà sea tomar un trago, ir a cenar o ir a ver un juego deportivo. No importa demasiado, pero al final observa si te sientes con más o menos energÃa, si estas cansado o si estás fortalecido. Si estas más cansado, entonces te han envenenado. Si tienes más energÃa, te han enriquecido. El test es casi infalible y sugiero usarlo toda la vida.
4. El profesionalismo no alcanza, o lo bueno es enemigo de lo genial
 Cuando comencé mi carrera querÃa ser profesional. Esa era mi aspiración porque los profesionales parecÃa saber todo —sin mencionar que además les pagan por eso. Más tarde, después de trabajar un tiempo, descubrà que el profesionalismo en si mismo era una limitante. Después de todo, lo que profesionalismo significa en la mayorÃa de los casos es «reducción de riesgos». AsÃ, si quieres arreglar tu auto vas a un mecánico que sepa como lidiar con el problema que tiene. Supongo que si necesitas cirugÃa del cerebro no querrás tener cerca a un doctor tonto inventando una nueva forma de conectar tus terminaciones nerviosas. Por favor hazlo de la forma que ha funcionado bien en el pasado.
Des-afortunadamente nuestro campo, el asà llamado creativo (odio esa palabra porque se suele usar mal, odio el hecho de que se la use como sustantivo, ¿te imaginas llamar a alguien creativo?), cuando haces algo en forma recurrente para reducir riesgos o lo haces de la misma forma en que lo has hecho antes, se vuelve claro por qué el profesionalismo no es suficiente. Después de todo, lo que ser requiere en nuestro campo, más que cualquier otra cosa, es la transgresión continua. El profesionalismo no da lugar a la transgresión porque ésta incluye la posibilidad de error, y si eres profesional tu instinto te dicta no fallar, sino repetir el éxito. Entonces el profesionalismo como aspiración de vida es una meta limitada.
5. Menos no necesariamente es más
 Al ser hijo del modernismo escuché este mantra toda mi vida: «menos es más». Una mañana, antes de levantarme, me di cuenta de que era un sinsentido total, un asunto absurdo y bastante vacÃo. Pero suena importante porque contiene dentro de sà una paradoja resistente a la razón. Sin embargo no funciona cuando pensamos en la historia visual del mundo. Si observas una alfombra persa, no puedes decir que menos es más porque te das cuenta de que cada parte de esa alfombra, cada cambio de color, cada cambio de forma es absolutamente esencial para su calidad estética. No se puede probar de ninguna manera que una alfombra lisa es superior. Lo mismo con el trabajo de GaudÃ, las miniaturas persas, el art nouveau y muchas otras cosas. Tengo una máxima alternativa que creo que es más apropiada: «suficiente es más.
6. El estilo no es confiable
 Creo que esta idea se me ocurrió por primera vez cuando miraba una maravillosa acuarela de un toro de Picasso. Era una ilustración para un cuento de Balzac llamado «La obra maestra desconocida». Es un toro expresado en doce estilos diferentes, desde una versión muy naturalista a una abstracción reducida a una simple lÃnea, con todos los pasos intermedios. Lo que surge con claridad al observar este impreso es que el estilo es irrelevante. En cada uno de esos casos, desde la abstracción extrema al naturalismo fiel, todos son extraordinarios más allá del estilo. Es absurdo ser leal a un estilo. No merece tu lealtad. Debo decir que para los viejos profesionales del diseño es un problema, porque el campo está manejado más que nunca por intereses económicos. El cambio de estilo suele estar ligado a factores económicos, como todos los que leyeron a Marx saben. También se produce cansancio cuando la gente ve demasiado de lo mismo todo el tiempo. Entonces, cada diez años más o menos se produce un cambio estilÃstico y las cosas se vuelven diferentes. Las tipografÃas van y vienen y el sistema visual cambia un poco. Si tienes años de trabajo como diseñador tienes el problema esencial de qué hacer. Quiero decir, después de todo, has desarrollado un vocabulario, una forma que te es propia. Es uno de los modos de distinguirte de tus pares y establecer tu identidad en el campo del diseño. Mantener tus creencias y preferencias se vuelve un acto de equilibrio. La duda entre perseguir el cambio o mantener tu propia forma distintiva se vuelve complicado. Todos hemos conocido casos de ilustres médicos cuyo trabajo repentinamente se pasó de moda o, más precisamente, se quedó en el tiempo. Y allà hay historias tristes como la de Casandre, indiscutidamente el más grande diseñador gráfico de la década del 20 del siglo XX, que no pudo ganarse la vida en sus últimos años y se suicidó.
7. En la medida en que vives, tu cerebro cambia
 El cerebro es el órgano más activo del cuerpo. De hecho es el órgano más susceptible de cambiar y regenerarse de todos los órganos. Tengo un amigo llamado Gerard Edelman que es un gran erudito en estudios del cerebro, que dice que la analogÃa del cerebro con la computadora es lamentable. El cerebro es más como un jardÃn silvestre que constantemente está creciendo y esparciendo semillas, regenerándose, etc. Y él cree que el cerebro es susceptible —en una forma de la cual no somos totalmente concientes— a toda experiencia y a todo encuentro que tengamos en nuestra vida.
Me fascinó una historia en un periódico hace pocos años acerca de la búsqueda del oÃdo absoluto. Un grupo de cientÃficos decidió que descubrirÃa por qué alguna gente tiene oÃdo absoluto. Son los que pueden escuchar una nota con precisión y replicarla exactamente en el tono correcto. Alguna gente tiene un oÃdo muy fino, pero el oÃdo absoluto es raro incluso entre los músicos. Los cientÃficos descubrieron —no sé cómo— que en la gente con oÃdo absoluto el cerebro era diferente. Ciertos lóbulos del cerebro habÃan experimentado algún cambio o deformación recurrente entre quienes tenÃan oÃdo absoluto. Esto fue suficientemente interesante en sà mismo, pero entonces descubrieron algo aún más fascinante: si tomas un grupo de niños de cuatro o cinco años de edad y les enseñas a tocar el violÃn, luego de unos años algunos de ellos habrán desarrollado el oÃdo absoluto, y en todos esos casos su estructura cerebral habrá cambiado. Bien… ¿qué podrÃa significar eso para el resto de nosotros? Tendemos a creer que la mente afecta al cuerpo y el cuerpo afecta la mente, pero generalmente no creemos que todo lo que hacemos afecte el cerebro. Estoy convencido de que si alguien me gritara desde el otro lado de la calle mi cerebro podrÃa ser afectado y mi vida podrÃa cambiar. Es por eso que mi madre siempre decÃa: «no te juntes con esos chicos malos». Mamá tenÃa razón. El pensamiento cambia nuestra vida y nuestro comportamiento.
También creo que el dibujo funciona de la misma manera. Soy un gran defensor del dibujo, no por haberme convertido en ilustrador, sino porque creo que el dibujo cambia el cerebro de la misma forma en que encontrar la nota correcta cambia la vida de un violinista. El dibujo te vuelve atento, te hace prestar atención a lo que ves, lo cual no es tan fácil.
8. La duda es mejor que la certeza
 Todo el mundo habla siempre de tener confianza, de creer en lo que haces. Recuerdo una vez en clase de yoga, el profesor dijo que, espiritualmente hablando, si tu crees que has alcanzado la iluminación apenas has alcanzado tus lÃmites. Pienso que es verdad en un sentido práctico. Las creencias profundamente arraigadas de cualquier tipo evitan que te abras a experimentar, y es por eso que encuentro cuestionable a toda posición ideológica sostenida con firmeza. Me pone nervioso cuando alguien cree demasiado en algo. Ser escéptico y cuestionar toda convicción arraigada es esencial. Por supuesto hay que tener clara la diferencia entre escepticismo y cinismo, porque el cinismo es tan restrictivo a la propia apertura al mundo como las convicciones apasionadas: son como gemelos. En definitiva, resolver cualquier problema es más importante que tener razón. Existe una sensación de autosuficiencia tanto en el mundo del arte como en el del diseño. Tal vez comienza en la escuela. Las escuelas de arte a menudo comienzan con el modelo de personalidad singular de Ayn Rand, resistiendo a las ideas de la cultura que la rodeaba. La teorÃa de las vanguardias es que como individuo tu puedes transformar el mundo, lo cual es verdad hasta cierto punto. Uno de los signos del ego dañado es la certeza absoluta.
Las escuelas alientan la idea de no ceder y defender tu trabajo a toda costa. Bien, el asunto es que nuestro trabajo consiste en lograr ponerse de acuerdo. Sólo tienes que saber en qué ceder. La búsqueda ciega de tus propios fines a costas de excluir la posibilidad de que otros puedan tener razón, no tiene en cuenta el hecho de que en diseño siempre lidiamos con una trÃada: el cliente, la audiencia y tu mismo. Lo ideal serÃa que mediante alguna clase de negociación todas las partes ganaran, pero la autosuficiencia suele ser el enemigo. El narcisismo generalmente proviene de alguna clase de trauma de la infancia que no debe profundizarse. Se trata de un aspecto muy difÃcil en las relaciones humanas. Hace algunos años leà una cosa muy notable sobre el amor, que también aplica a la naturaleza de la relación con los otros. Era una cita de Iris Murdoch en su obituario. DecÃa: «El amor es el hecho extremadamente difÃcil de darse cuenta de que el otro, que no es uno, es real». ¡¿No es fantástico?! La mejor conclusión sobre el tema del amor que se pueda imaginar.
9. Sobre la edad
 El año pasado alguien me regalo para mi cumpleaños un libro encantador de Roger Rosenblatt, llamado «Ageing Gracefully» (Envejeciendo con gracia). No me di cuenta del tÃtulo en el momento, pero contiene una serie de reglas para envejecer con gracia. La primera regla es la mejor: «No importa. No importa lo que pienses. Sigue esta regla y agregarás décadas a tu vida. No importa si es tarde o temprano, si estás aquà o allá, si lo dijiste o no, si eres inteligente o estúpido. Si saliste despeinado o calvo o si tu jefe te mira enfadado o tu novio o novia te mira mosqueados, si tu estás mosqueado. Si consigues o no que te den ese ascenso o premio o casa —no importa». SabidurÃa al fin. Entonces escuché un maravilloso cuento que parecÃa relacionada con la regla número diez: Un carnicero estaba abriendo su negocio una mañana y mientras lo hacÃa un conejo asomó su cabeza a través de la puerta. El carnicero se sorprendió cuando el conejo preguntó: «¿Tiene repollo?». El carnicero dijo: «Esta es una carnicerÃa, vendemos carne, no vegetales». El conejo se fue saltando. Al dÃa siguiente el carnicero estába abriendo su negocio y el conejo asomó su cabeza y preguntó: «¿Tiene repollo?». El carnicero ahora enojado le respondió: «Escúchame pequeño roedor, te dije ayer que vendemos carne, no vegetales, y la próxima vez que vengas por aquà te voy a agarrar del cogote y clavaré esas orejas flojas al suelo». El conejo desapareció precipitadamente y nada sucedió durante una semana. Entonces una mañana el conejo asomó su cabeza desde la esquina y preguntó: «¿tiene clavos?». El carnicero dijo: «No». Entonces el conejo dijo: «Tiene repollo».
10. Decir la verdad
El cuento del conejo es importante porque se me ocurrió que buscar repollo en una carnicerÃa serÃa como buscar ética en el campo del diseño. No parece ser el lugar más adecuado para encontrarla tampoco. Es interesante observar que en el nuevo código de ética de la AIGA (American Institute of Graphic Arts) aparece una cantidad importante de información sobre conductas para con los clientes y para con otros diseñadores, pero ni una palabra acerca de la relación del diseñador con el público. Lo que se espera del carnicero es que venda carne que se pueda comer y no mercaderÃa engañosa. Recuerdo haber leÃdo que durante los años de Stalin en Rusia, todo lo que llevaba la etiqueta de «ternera» en realidad era pollo. No me quiero imaginar qué serÃa lo que llevaba la etiqueta «pollo». Podemos aceptar algún nivel mÃnimo de engaño, como que nos mientan a cerca del tenor graso de sus hamburguesas, pero cuando el carnicero nos vende carne podrida nos vamos a otra parte. Como diseñadores ¿tenemos menos responsabilidad con nuestro público que un carnicero? Quien esté interesado en matricular el diseño gráfico, deberÃa notar que la razón de ser de una matrÃcula es proteger al público, no a los diseñadores ni a los clientes. «No hacer daño» es una advertencia a los doctores que tiene que ver con la relación con sus pacientes, no con sus colegas o con los laboratorios. Si fuéramos matriculados, decir la verdad se convertirÃa en algo más importante en nuestra actividad.
 Mas informacion – Obery Nicolas y los fantasmas