Argentina ha puesto en marcha un profundo rediseño del Documento Nacional de Identidad (DNI) electrónico y del pasaporte. Aunque a simple vista muchos elementos recuerdan a los modelos anteriores, la renovación incorpora materiales más resistentes, nuevas medidas de seguridad y un aspecto visual actualizado que, de entrada, puede resultar algo chocante para quienes renueven su documentación en las próximas semanas.
La actualización no es un mero cambio de estética: responde a la necesidad de alinear los documentos argentinos con los estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), especialmente con el Documento 9303, que fija los criterios técnicos para documentos de viaje de lectura mecánica utilizados en todo el mundo, incluida la Unión Europea. Con ello, se busca que los nuevos DNI y pasaportes se integren sin fricciones en los sistemas de control fronterizo de otros países.
Un DNI electrónico de policarbonato con más seguridad a la vista
El nuevo DNI mantiene el formato de tarjeta de policarbonato multicapa con chip sin contacto, pero cambia de forma notable en la forma en que presenta los datos y en sus mecanismos de protección frente a falsificaciones. El soporte de policarbonato se personaliza íntegramente mediante grabado láser, una técnica que hace muy difícil alterar la información impresa sin dejar rastro.
En el anverso aparece la leyenda institucional “República Argentina – Mercosur. Registro Nacional de las Personas. Ministerio del Interior” junto a la denominación “Documento Nacional de Identidad”, el escudo nacional y el símbolo internacional del documento electrónico, que identifica al DNI como credencial preparada para interactuar con sistemas de lectura avanzados. La fotografía, a color y en pose frontal, se sitúa en primer plano sobre fondo blanco.
Los datos visibles incluyen nombre y apellidos, sexo, número de DNI, fechas de emisión y vencimiento, nacionalidad, fecha de nacimiento, ejemplar y número de serie. Bajo la foto se incorpora una imagen fantasma en escala de grises y un código CAN (Card Access Number), utilizado como elemento adicional de control. La firma del titular se mantiene, y solo queda en blanco si la persona no sabe o no puede firmar.
El diseño aprovecha la tarjeta para reforzar la simbología nacional. Rodeando el retrato se aprecia una escarapela argentina, tres estrellas que aluden al orgullo nacional, el Sol de Mayo en el centro de la credencial y fondos con glaciares, la cordillera de los Andes y el mapa bicontinental, elementos que actúan tanto como motivos patrios como barreras gráficas contra la falsificación.

Elementos visibles y datos en el reverso del nuevo DNI
En la parte trasera se concentran varios de los datos que suelen consultar tanto administraciones como empresas privadas. Aparecen el domicilio declarado (calle, número, ciudad, departamento y provincia), el lugar de nacimiento, el número de CUIL, el número de trámite y un código QR enlazado con la base de datos oficial. También se incluye la zona de lectura mecánica (ZLM), similar a la que figura en los pasaportes, que permite una lectura rápida en controles automatizados.
El reverso incorpora además motivos gráficos de carácter nacional: el Monumento a la Bandera, la bandera argentina, la silueta de las Islas Malvinas, una ballena franca austral y la flor del ceibo. Estos elementos, lejos de ser meramente decorativos, funcionan como detalles de seguridad de Nivel 1, es decir, comprobables a simple vista por cualquier persona y que, en Europa, se utilizan habitualmente para detección rápida de documentos falsos.
En cuanto a la estructura de la información, los apellidos y nombres se imprimen en mayúsculas (salvo preposiciones o artículos, si el titular lo pide), y se mantienen leyendas específicas para colectivos concretos. Quienes acrediten ser excombatientes de la Guerra de Malvinas conservan el distintivo “Ex combatiente, héroe/heroína de la Guerra de las Islas Malvinas”, claramente visible en el anverso.
Para los ciudadanos argentinos mayores de 14 años, el esquema de campos es el habitual: escudo, leyendas oficiales, fotografía a color, icono de DNI electrónico, datos personales básicos y firma. El número de trámite deja de figurar como dato destacado en el frente, pero se mantiene en el reverso y se refuerza con la presencia del CUIL y del código QR. En la práctica, esto puede generar cierta confusión al principio entre quienes estaban acostumbrados a buscar ese dato en el anverso, pero la información sigue estando presente.
En los DNI de menores de 14 años el diseño frontal coincide con el de los adultos, con un matiz: en los niños menores de 5 años, la firma corresponde al padre, madre o tutor; a partir de los 5 años se incorpora la firma del menor. En el reverso se suman el nombre y DNI de los progenitores o representantes legales, siempre que tengan DNI argentino, lo que facilita la identificación familiar, por ejemplo, en trámites de viajes o gestiones sanitarias.
DNI para extranjeros, naturalizados y recién nacidos
El nuevo diseño también alcanza a las personas extranjeras con residencia en el país. Su DNI mantiene el mismo formato y estética general que el de los ciudadanos argentinos, lo que homogeneiza la presentación ante autoridades y entidades privadas. La vigencia, en este caso, se vincula al tipo de residencia: permanente o temporaria.
En el reverso del DNI para extranjeros se incorporan campos específicos como país de nacimiento, número de disposición, fecha de radicación, categoría de ingreso (temporaria o permanente) y número de expediente. Todos estos datos conviven con la firma del ministro del Interior, el número de CUIL, el número de trámite, la zona de lectura mecánica, el código QR y la imagen fantasma.
En el caso de las personas naturalizadas, el documento indica de forma clara el país de nacimiento, el juzgado interviniente, la fecha de naturalización y, si procediera, la asociación con una matrícula anterior. Esto permite reconstruir el historial documental del titular ante cualquier autoridad que lo requiera, algo muy valorado en países europeos cuando se analizan procesos de ciudadanía o residencia.
La normativa contempla además una situación muy concreta: los recién nacidos que, por motivos de salud, no puedan ser trasladados a una oficina de toma de datos biométricos. Para ellos se emite un DNI “0 Año” provisorio, que solo incluye datos biográficos y filiatorios y que es válido exclusivamente dentro de Argentina. Su vigencia inicial es de seis meses, prorrogables por periodos iguales mientras subsistan las condiciones médicas que impiden la captura de huellas y fotografía.
En todos los DNI de personas con categoría “argentino por opción” se mantienen campos específicos que detallan el país de nacimiento, el número de resolución y la fecha en que se ejerce la opción de nacionalidad. En los de argentinos nativos figura la leyenda estandarizada “ARG NVO (Ley 20.957)” acompañada del país de nacimiento, lo que ordena la información para consultas internas y verificaciones internacionales.
Medidas de seguridad visibles del nuevo DNI
Una de las claves del rediseño es la actualización de las medidas de seguridad de Nivel 1, que son las que cualquier ciudadano o agente puede comprobar sin elementos técnicos. Entre ellas destacan un holograma transparente renovado, la impresión en iris (degradado de color) y una ventana transparente con imagen fantasma del titular, que añade una capa de dificultad a cualquier intento de clonación.
El documento incorpora también estampados táctiles que se aprecian al pasar los dedos sobre la superficie porque generan un cierto relieve. Este tipo de solución, muy extendida en carnés y pasaportes europeos, permite una verificación rápida incluso en condiciones de poca iluminación, algo útil en controles en carretera o en accesos a edificios.
En la zona de la ventana transparente aparece una imagen láser cambiante (CLI), en la que se combinan la foto repetida del titular y la letra del ejemplar del DNI. Este efecto varía según el ángulo de visión, un recurso habitual en billetes y documentos de alta seguridad. Los glaciares, la cordillera, el mapa bicontinental y las figuras del reverso (Monumento a la Bandera, Malvinas, ballena, flor de ceibo) forman parte de un entramado de guilloches y microdetalles que encajan entre sí, complicando su reproducción mediante impresoras domésticas.
A nivel técnico, aunque el foco del anuncio recae en las medidas más visibles, se mantiene la estructura de seguridad en tres niveles. El Nivel 1 (visible) se ha actualizado, mientras que los Niveles 2 y 3 (orientados a controles con luz ultravioleta, infrarroja o equipos especializados) continúan vigentes, algo similar a lo que ocurre con los documentos de identidad en muchos países de la UE, donde las capas invisibles de seguridad se revisan con menor frecuencia pero son determinantes en inspecciones profundas.
Todo este conjunto sitúa al nuevo DNI dentro de la categoría de documentos de alta seguridad, con un estándar comparable al de los documentos de viaje reconocidos internacionalmente, facilitando así la verificación por parte de bancos, aerolíneas y autoridades migratorias fuera de Argentina.
Vigencia del nuevo DNI y renovaciones obligatorias
En cuanto a plazos, los DNI de argentinos mayores de 14 años tendrán una validez de 15 años desde su fecha de emisión. Para menores, se mantienen los hitos clásicos del sistema argentino: renovación entre los 5 y los 8 años, y otra obligatoria al cumplir los 14. En el caso de extranjeros con residencia permanente, las fechas de renovación son equivalentes a las de los ciudadanos argentinos.
Las personas extranjeras con residencia temporaria verán que su DNI es válido solo hasta la fecha de caducidad de esa residencia, lo que refuerza el control migratorio interno. El DNI “0 Año” provisorio, por su parte, tiene una vigencia de seis meses, prorrogable tantas veces como sea necesario mientras se mantenga la imposibilidad de recoger datos biométricos.
Desde el punto de vista práctico, esto significa que quienes ya tengan un DNI vigente no están obligados a renovarlo inmediatamente para pasar al nuevo diseño. El cambio se irá haciendo de forma progresiva, a medida que las personas tramiten renovaciones, actualizaciones de datos o duplicados. Para quienes estén pensando en renovar y no tengan urgencia, puede ser razonable esperar unas semanas para asegurarse de recibir ya el modelo actualizado, aunque no hay obligación legal en ese sentido.
Para la obtención de pasaporte, se mantiene una exigencia que ya se venía aplicando: quien no tenga DNI en formato tarjeta deberá tramitarlo de forma conjunta con el pasaporte. Esto busca que todos los ciudadanos y residentes cuenten con el formato más moderno y compatible con los sistemas de lectura actuales, algo que en Europa es criterio habitual para validar documentos extranjeros.

Nuevo diseño del pasaporte: hoja de policarbonato y 34 páginas
Junto con el DNI, el pasaporte argentino experimenta un cambio profundo, centrado en la seguridad y la durabilidad. El nuevo modelo deja atrás el diseño introducido en 2021 e incorpora una hoja de datos en policarbonato personalizada mediante grabado láser, donde figuran el retrato y la información identificatoria del titular.
Esta hoja de policarbonato, similar a la que emplean numerosos pasaportes europeos de última generación, soporta mucho mejor el uso intensivo, la humedad, los cambios de temperatura y los intentos de manipulación mecánica. Según las autoridades, la apuesta por este material permite elevar la resistencia física del documento y la protección de los datos personales.
Otra novedad es que el pasaporte pasa a contar con 34 páginas, de las cuales las comprendidas entre la 6 y la 34 se destinan a visas y sellos migratorios. Aunque en algunos pasaportes emitidos recientemente se hablaba de 32 páginas, la nueva normativa aclara y estandariza el número total, lo que ayuda a armonizar el documento con los sistemas de lectura y control en otros países.
En cuanto a la apariencia exterior, se mantiene el formato de libreta con tapas de color azul oscuro (Pantone 2380 C) fabricadas en base celulósica con acabado acrílico. Las leyendas, escudos y símbolos se realizan mediante hot stamping en color oro. En la cubierta figuran “Mercosur”, “República Argentina”, el escudo nacional, la palabra “Pasaporte” y el símbolo internacional de pasaporte electrónico.
La contratapa muestra el mapa de América del Sur con su división política, resaltando el territorio argentino mediante un rayado de líneas oblicuas, incluyendo las Islas Malvinas, las islas del Atlántico Sur y el sector antártico. Es un guiño gráfico similar al que se ve en algunos documentos nacionales europeos donde se destaca el territorio propio en mapas regionales.
Tapa, interior y elementos de seguridad del pasaporte
En el interior de la tapa y contratapa se utilizan fondos de guilloches impresos en dos colores, combinando impresión offset y calcografía. Estos guilloches (tramas de líneas complejas) se emplean desde hace décadas en billetes y pasaportes como un recurso clásico para frustrar copias con impresoras corrientes.
Ambas retiraciones incluyen rosetas en relieve perceptible al tacto y representaciones del globo terráqueo, mientras que en la retirada de la tapa aparece, además, una imagen del escudo nacional. Este tipo de composición gráfica está en línea con lo que se ve en los pasaportes de otros países que participan de acuerdos internacionales de viaje, entre ellos muchos estados europeos.
En la primera página del pasaporte se imprimen sobre la hoja de policarbonato las leyendas “Mercosur”, “República Argentina”, “Registro Nacional de las Personas” y “Pasaporte argentino”, acompañadas del escudo nacional. El texto advierte que el documento, de 34 páginas, carece de validez si presenta raspaduras, enmiendas o agregados no observados en la página 5, una fórmula habitual para dejar constancia de que cualquier alteración física puede invalidarlo.
El fondo de esa página combina guilloches y tramas diferenciadas para destacar la silueta de Argentina sobre el globo, junto al símbolo internacional de documentos de viaje, una imagen tipo MIRAGE y una ventana transparente. La hoja de personalización reúne todos los datos necesarios para la inspección visual y, al mismo tiempo, respeta la uniformidad requerida para el interfuncionamiento mundial de pasaportes electrónicos, de modo que pueda ser leído por los sistemas de control de fronteras de terceros países.
En conjunto, el nuevo pasaporte incorpora medidas de seguridad distribuidas en tres niveles, desde los elementos a simple vista hasta características detectables solo con equipamiento especializado. Entre los objetivos declarados figuran reducir el fraude documental, facilitar la identificación en aeropuertos y pasos fronterizos y modernizar el sistema argentino en línea con las prácticas de referencia a nivel internacional.
Vigencia del pasaporte y situación de los documentos actuales
En cuanto a plazos de uso, se mantiene la estructura de vigencias ya conocida. Los pasaportes ordinarios para argentinos tienen una duración de 10 años para mayores de edad y 5 años para menores, contados desde la fecha de expedición. La Dirección Nacional del Registro de las Personas puede limitar ese plazo, a petición fundada, en el caso de menores o personas con capacidad restringida o incapaces.
Los pasaportes excepcionales para extranjeros conservan una vigencia de 2 años. Esto se considera suficiente para atender situaciones concretas de viaje sin equiparar este documento a un pasaporte ordinario de larga duración, como ocurre en otros países donde se expiden títulos de viaje especiales para refugiados o personas sin nacionalidad.
Desde las autoridades se ha insistido en un mensaje clave: los pasaportes emitidos antes de la entrada en vigor del nuevo diseño siguen siendo plenamente válidos hasta su fecha de caducidad, salvo que en el futuro se dicte una norma que disponga lo contrario. Durante la transición, se seguirá utilizando el stock de insumos existente para confeccionar pasaportes con el diseño anterior, lo que evita la destrucción de materiales y contribuye a un uso más eficiente de los recursos públicos.
Esta decisión es relevante también para quienes viajan habitualmente a Europa. No será necesario adelantar una renovación solo por el cambio de diseño; los países del espacio Schengen y otros estados que reciben a ciudadanos argentinos seguirán aceptando los pasaportes actuales mientras no hayan vencido, de la misma forma que ya hacen con documentos de series anteriores.
En paralelo, desde el Ministerio del Interior y el Renaper se subraya que la combinación de hoja de policarbonato, grabado láser y capas múltiples de seguridad sitúa a Argentina en una posición cercana a la “vanguardia internacional” en emisión de documentos de alta seguridad, convergiendo con las prácticas ya consolidadas en buena parte de Europa y otras regiones con sistemas documentales avanzados.
Marco legal, fechas clave y adaptación a la OACI
El rediseño del DNI electrónico y del pasaporte se concretó a través de las Disposiciones 55/2026 y 54/2026, firmadas a finales de enero por la Dirección Nacional del Registro Nacional de las Personas y publicadas en el Boletín Oficial. Ambas se apoyan en la Ley 17.671 y en decretos que facultan al organismo a definir las características técnicas y de seguridad de los documentos de identidad y de viaje.
A partir del 1 de febrero de 2026, las nuevas especificaciones del pasaporte comenzaron a regir de manera formal, mientras que el nuevo diseño del DNI electrónico se irá incorporando progresivamente a medida que los ciudadanos soliciten renovaciones, actualizaciones o ejemplares nuevos. Es decir, no habrá un “apagón” de los modelos anteriores, sino una convivencia de diseños hasta que el stock de insumos se agote.
En el trasfondo de este cambio está el compromiso de cumplir con la normativa de la OACI, especialmente el Documento 9303, que regula la estructura de la zona de lectura mecánica, los chips sin contacto, las medidas de seguridad recomendadas y otros parámetros que permiten que un documento de viaje sea reconocido sin problemas por los sistemas de control de fronteras de terceros estados.
Según explicaron desde el organismo, el objetivo es doble: por un lado, reforzar la protección de datos personales y la lucha contra el fraude en un contexto de incremento de delitos documentales y digitales; por otro, facilitar que los ciudadanos y residentes argentinos sean identificados de forma rápida y fiable tanto en el país como en el exterior, especialmente en rutas habituales hacia Europa, Norteamérica y otros destinos con controles migratorios estrictos.
Así, el nuevo DNI y el nuevo pasaporte se presentan como una evolución técnica y visual que no obliga a renovar de inmediato, pero que marca el rumbo de la documentación argentina para los próximos años: más policarbonato, más grabado láser, más elementos de verificación visibles y una integración más fluida con los estándares de seguridad que ya aplican muchas administraciones europeas en sus fronteras y sistemas de identificación.