RTVE ha iniciado el año con un movimiento destacado en el terreno del diseño: una actualización profunda de su identidad visual en pantalla que acompaña la celebración del 70 aniversario de Televisión Española. El cambio no rompe con la imagen consolidada de la corporación, pero sí introduce una puesta al día integral de todos los elementos gráficos que el público ve a diario en los canales en abierto.
La corporación pública apuesta por un “lavado de cara” medido y coherente, más cercano a una evolución que a una ruptura. La marca RTVE se mantiene, pero se revisan la continuidad, las moscas, las animaciones y el lenguaje gráfico en general para adaptarlos a las exigencias del consumo audiovisual actual, muy marcado por la digitalización y la multiplicidad de pantallas.
Una renovación ligada al 70 aniversario de TVE

La actualización se ha estrenado este 7 de enero, en pleno arranque del año en el que RTVE celebra los 70 años de Televisión Española. La fecha no es casual: el proyecto busca conectar con la trayectoria de la casa desde aquel 28 de octubre de 1956, cuando TVE inició sus emisiones, y al mismo tiempo proyectar una imagen acorde con los estándares de diseño de 2026.
La corporación ha explicado que el objetivo es reforzar los valores de RTVE como grupo público plural, actual y con vocación de servicio, mediante una reorganización de los elementos ya existentes en su identidad visual. Se trata, en palabras del propio ente, de meterse “dentro” del producto para reordenar, enfatizar y simplificar, sin perder el reconocimiento que la marca ha construido en las últimas décadas.
Este restyling se centra en los canales de televisión en abierto de RTVE y no implica cambios para las marcas de radio del grupo. RNE, que comenzó sus emisiones en 1937 y es incluso más veterana que TVE, mantiene su identidad separada, aunque ambas divisiones sigan integradas bajo la misma corporación.
El rediseño, impulsado por la Dirección de Imagen de TVE, llega en un momento en el que la corporación atraviesa una fase positiva en audiencias y encara un año simbólico por la efeméride. La iniciativa se plantea como una evolución natural de la “televisión de todos”, conectando con la memoria colectiva, pero mirando claramente hacia el futuro.
Las nuevas moscas: adiós a los degradados, hola al minimalismo
Uno de los cambios más visibles para la audiencia está en las moscas de los canales, los logos sobreimpresionados que identifican a La 1, La 2, el Canal 24 Horas, Teledeporte, Clan o La2CAT, entre otros. Después de casi 17 años con una estética prácticamente inalterable, RTVE ha decidido abandonar los degradados y efectos de luz que definían la imagen lanzada en 2008, como otras marcas que renovaron su logotipo.
La nueva propuesta prescinde del color de fondo en los logotipos y simplifica la presencia de marca en pantalla. El logo gana tamaño para mejorar su visibilidad y legibilidad, mientras que se introduce una ligera sombra negra que ayuda a destacarlo sin recargar la imagen. La idea es que siga siendo reconocible, pero más limpio y acorde con las tendencias actuales de diseño plano.
Según ha explicado la corporación, esta revisión de las moscas busca “ahondar y reforzar la imagen actual”, poniendo el foco en los rasgos que ya formaban parte de la identidad consolidada de RTVE. No se trata de inventar una marca nueva, sino de destilar los elementos que mejor funcionan y darles mayor protagonismo en pantalla.
La eliminación del halo luminoso y de los degradados responde también al contexto en el que se mueve hoy la televisión pública. La estética minimalista, muy presente desde la explosión de la era digital en torno a 2010, facilita la adaptación de la marca a los distintos dispositivos y formatos, desde la TDT tradicional hasta las plataformas y entornos online.
El resultado es una imagen más sobria y directa, en la que la marca se percibe con más claridad y se integra mejor con los contenidos. La mosca deja de competir visualmente con lo que sucede en pantalla y pasa a acompañar de forma más discreta, pero inequívoca.
Un paquete gráfico ON AIR más rico y coherente
Más allá de las moscas, la actualización alcanza a todo el ecosistema gráfico ON AIR, como proyectos de imagen gráfica. RTVE ha renovado tipografías, continuidades, cierres de promoción, animaciones y piezas de autopromoción, con el objetivo de que la experiencia visual resulte más homogénea y contemporánea en todos los canales lineales.
La Dirección de Imagen de TVE ha liderado este proceso, que incorpora nuevos elementos de pantalla complementarios para nutrir la continuidad. Estos recursos se integran en cabeceras, cortinillas, ráfagas y rótulos, de forma que la identidad de la cadena se reconozca al instante, tanto en los momentos de autopromoción como en los espacios de transición entre contenidos.
La corporación subraya que el claim y los colores corporativos se mantienen y ganan peso en la nueva propuesta. El azul y el naranja característicos, así como sus variantes, se utilizan ahora con mayor intención, reforzando la asociación entre la paleta cromática y la marca RTVE en la mente del espectador.
Un aspecto clave de este restyling es la búsqueda de una narrativa visual más clara. La reorganización de jerarquías, tamaños y ritmos de animación persigue que la información sea más fácil de seguir, al tiempo que se mantiene una presencia de marca consistente en todos los puntos de contacto con la audiencia.
La ejecución del proyecto ha contado con la participación de Comodo Screen, empresa especializada en diseño audiovisual, que ha trabajado en colaboración con los equipos internos de televisión. El despliegue de los nuevos elementos se está realizando de forma progresiva, de manera que el público pueda ir familiarizándose con la imagen sin un corte brusco.
Herencia de la identidad de 2008 y comparación europea
La nueva etapa visual de RTVE no se entiende sin recordar la gran renovación de 2008, desarrollada por la agencia Summa. Aquel proyecto supuso una de las mayores transformaciones de imagen en la historia del ente público: se definió una arquitectura de marca clara para ordenar el conjunto de canales y se consolidó una identidad corporativa coherente, tanto en lo visual como en lo verbal y lo estratégico.
Los objetivos de entonces pasaban por reconstruir el vínculo emocional con la ciudadanía, proyectar una nueva visión de la radiotelevisión pública y encarar los retos de futuro con mayor solidez. Los degradados, el protagonismo de la luz y el movimiento, y una estética más volumétrica conectaban con las tendencias de aquel momento, previas al boom del minimalismo digital.
A pesar del tiempo transcurrido, ese sistema visual ha demostrado una capacidad notable para envejecer bien, compitiendo en modernidad con las principales radiotelevisiones públicas europeas. No es casual que RTVE haya optado ahora por una evolución y no por una ruptura: la base de partida seguía siendo reconocible, apreciada y funcional.
La actualización actual se mueve, por tanto, en una línea conservadora pero estratégica: simplifica, aligera y adapta, pero respeta las claves que han situado a la marca en un lugar reconocible dentro del panorama audiovisual europeo. Se refuerza la coherencia entre canales y soportes sin renunciar a la personalidad que se ha ido construyendo en los últimos años.
En este contexto, la modernización de la identidad ON AIR sitúa a RTVE en una posición competitiva frente a otras televisiones públicas del entorno europeo, donde la actualización periódica de la imagen es una herramienta habitual para mantenerse relevantes en un mercado saturado de opciones.
La función estratégica del rediseño en un entorno más competitivo
En el terreno televisivo, los cambios visuales no son un mero capricho estético. Una identidad bien trabajada tiene impacto directo en la percepción que la ciudadanía tiene de la cadena y en su capacidad para diferenciarse en un ecosistema audiovisual cada vez más fragmentado, en el que conviven grupos privados, plataformas de streaming y una oferta casi ilimitada de contenidos.
RTVE es consciente de que una imagen moderna y consistente ayuda a fidelizar audiencia, reforzar la confianza en la marca pública y transmitir valores contemporáneos como la cercanía, la claridad o la innovación. La actualización de la continuidad ON AIR es, en este sentido, una herramienta más dentro de la estrategia global de la corporación.
La apuesta por un diseño más limpio y minimalista también busca que la experiencia de usuario sea más homogénea en todos los escenarios de consumo: desde la televisión tradicional hasta las emisiones en directo por internet y los contenidos a la carta. Un lenguaje visual unificado facilita que el espectador identifique con rapidez que está ante un producto de RTVE, independientemente del canal o la plataforma.
En un contexto de auge de las plataformas digitales, donde los estándares de presentación y usabilidad son muy exigentes, esta coherencia de marca se vuelve un factor clave para mantener relevancia. La nueva identidad ON AIR pretende que RTVE siga resultando familiar, pero sin dar sensación de quedarse atrás frente a las propuestas de otros actores.
Al mismo tiempo, el proyecto mantiene una cierta sobriedad, acorde con el carácter de una corporación pública con vocación de servicio. No se busca un impacto visual estridente, sino una mejora ordenada que acompañe la evolución de la programación y de los hábitos de consumo sin dejar de lado la esencia de “televisión de todos”.
Un cambio que llega en pleno repunte de audiencias
El contexto en el que se produce esta renovación también ayuda a entender su alcance. RTVE cierra el último ejercicio con mejores datos de audiencia que en años recientes, después de haber vivido mínimos históricos en 2021. La 1 se ha consolidado como la segunda cadena más vista del país, manteniéndose por encima del doble dígito mes a mes, algo que no sucedía desde 2012.
La 2, por su parte, ha experimentado un crecimiento discreto pero constante, gracias a cambios de parrilla dirigidos a reforzar su perfil cultural y de servicio. El conjunto de la corporación ha logrado así poner cierta distancia respecto a los peores momentos de su curva de audiencia y afrontar el 70 aniversario desde una posición más sólida.
En este escenario de recuperación, el restyling de la imagen ON AIR se presenta como una forma de consolidar el nuevo ciclo. La modernización estética acompaña a las apuestas en contenidos de actualidad, ficción y entretenimiento, reforzando la sensación de que la casa está en movimiento y alineada con las demandas del público.
Fuentes internas de la corporación han subrayado que el rediseño no es una maniobra aislada, sino parte de una hoja de ruta más amplia que persigue mejorar tanto la oferta de contenidos como la forma en que estos se presentan al espectador. La idea es que programación e identidad visual vayan de la mano y se retroalimenten.
El hecho de que el cambio se produzca justo tras las fiestas navideñas, coincidiendo con la vuelta a la rutina de buena parte de la población, busca también aprovechar un momento de alto consumo televisivo para dar visibilidad a la nueva imagen sin necesidad de grandes campañas externas.
Continuidad corporativa: de ente público a corporación única
La renovación de la identidad visual llega tras décadas de evolución institucional de RTVE. La creación del Ente Público Radiotelevisión Española en 1980 integró bajo un mismo paraguas a Radio Nacional de España, Radiocadena Española y Televisión Española, aunque cada una mantuvo sus marcas diferenciadas.
Con la Ley de la Radio y la Televisión de titularidad estatal de 2006, el antiguo ente y las sociedades TVE, S. A. y RNE, S. A. se disolvieron para dar paso a la actual Corporación RTVE, concebida como una única sociedad mercantil estatal. Desde 2007, la gestión se articula como una sola corporación con distintas divisiones (radio y televisión), lo que ha permitido una mayor integración estratégica sin perder la identidad propia de cada medio.
En este marco, la nueva imagen ON AIR de los canales de televisión se entiende como un paso más en la construcción de una marca corporativa sólida y reconocible, que aglutine el conjunto de servicios públicos que presta RTVE. Mantener identidades complementarias, pero alineadas, facilita que la ciudadanía identifique el origen público de los contenidos, estén donde estén.
La renovación actual se ha diseñado, precisamente, para respetar esa continuidad institucional. Se refuerza la marca RTVE como paraguas común, se actualiza la presentación de los canales lineales y se preserva la diferenciación natural con la radio, que conserva su propio recorrido histórico y su lenguaje específico.
De este modo, la evolución visual no borra la memoria de la casa, sino que la contextualiza en una etapa nueva, con una corporación única más definida y una estrategia de marca que intenta ser coherente a largo plazo.
Con este movimiento, RTVE aprovecha el simbolismo de su 70 aniversario televisivo para afinar su presencia en pantalla y reforzar su papel como servicio público en un entorno cada vez más competitivo. La actualización de moscas, tipografías, colores y piezas de continuidad no persigue un golpe de efecto pasajero, sino ajustar la imagen de la “televisión de todos, la que tú quieres y la que te quiere” a los códigos visuales actuales, manteniendo la esencia de una identidad que, pese al paso del tiempo, seguía siendo reconocible para varias generaciones de espectadores.
