
La última ronda de actualizaciones de Samsung ha introducido un cambio que está dando bastante que hablar entre los usuarios de móviles Galaxy. Más allá de las correcciones de seguridad habituales, el nuevo parche ha empezado a bloquear de forma efectiva las fuentes personalizadas no oficiales en One UI, acabando con una de las formas de personalización más populares en estos dispositivos, como explica nuestra guía para usar fuentes personalizadas.
Este giro no responde a un fallo puntual ni a un bug que se pueda corregir sin más. Según la documentación que la propia compañía ha hecho pública, se trata de una decisión deliberada ligada a la corrección de una vulnerabilidad en el sistema de gestión de fuentes. El resultado práctico es que muchos usuarios, especialmente en España y en el resto de Europa, están viendo cómo su móvil deja de respetar las tipografías que llevaban años utilizando.
Qué ha cambiado con la actualización de marzo
Con el parche de seguridad correspondiente al mes de marzo, Samsung ha introducido una corrección identificada como CVE-2026-20989. En el boletín oficial, la empresa describe el problema como una “verificación inadecuada de la firma criptográfica en la configuración de fuentes”, lo que en la práctica abría la puerta a que aplicaciones de terceros instalaran tipografías que el sistema no validaba de forma estricta.
Hasta ese momento, herramientas muy populares como zFont 3 aprovechaban precisamente esa debilidad para permitir a los usuarios instalar fuentes externas sin necesidad de root. Tras la actualización, el mecanismo ha cambiado: One UI comprueba ahora con mucha más dureza qué paquetes de fuentes acepta, rechazando casi todo lo que no pase por los cauces oficiales de Samsung.
La consecuencia inmediata es clara: numerosos propietarios de un Galaxy han visto cómo sus fuentes personalizadas se han restablecido de golpe a la tipografía predeterminada. En otros casos, la fuente se mantiene a simple vista, pero en cuanto el usuario intenta cambiarla o tocar los ajustes de tipografía, el sistema fuerza el regreso a la opción por defecto, y la fuente de terceros queda inutilizable.
Este comportamiento se está detectando en varias versiones de la capa, incluida One UI 8 y, sobre todo, One UI 8.5. No se trata, por tanto, de un bug aislado en un modelo concreto, sino de una medida aplicada de forma amplia a buena parte del ecosistema Galaxy que está recibiendo los últimos parches.
Para más confusión, el cambio no aparece destacado en las notas visibles de la actualización que ve el usuario medio al instalar el parche. La información relevante está escondida en el boletín técnico de seguridad, lo que ha provocado que muchos se encuentren con el recorte de opciones de personalización sin previo aviso una vez han reiniciado el teléfono.
One UI 8.5: adiós a las fuentes de terceros sin root
En el caso de One UI 8.5, la nueva política de Samsung se hace especialmente evidente. Esta versión de la capa, que se está desplegando tanto en gamas altas como en terminales más asequibles en España y en el resto de Europa, deja de admitir tipografías ajenas al ecosistema oficial en todos aquellos dispositivos que no estén rooteados.
Hasta ahora, One UI había sido una de las capas de Android más amigables con la personalización tipográfica. Además de las fuentes preinstaladas, muchos usuarios recurrían a aplicaciones como zFont para instalar tipografías personalizadas de manera sencilla, sin necesidad de modificar a fondo el sistema. Esta flexibilidad formaba parte de la seña de identidad de los Galaxy frente a otros fabricantes más restrictivos.
Con el nuevo sistema de verificación, las fuentes que no estén firmadas correctamente quedan fuera del juego. Según los reportes de usuarios y lo que se puede deducir de la documentación, One UI 8.5 solo parece aceptar tipografías firmadas por Monotype, proveedor oficial de Samsung, o por claves internas de la propia marca. Todo lo que no pase por ese filtro se considera no confiable y se bloquea.
Los desarrolladores de zFont 3 han reconocido públicamente que, en estas condiciones, su aplicación deja de funcionar en móviles con One UI 8.5 sin root. Es decir, el método más extendido para instalar fuentes externas sin complicaciones ha perdido la compatibilidad en los modelos actualizados a esta versión de la capa.
En foros de Samsung, comunidades especializadas y hilos de Reddit centrados en One UI, se acumulan testimonios de usuarios europeos que explican el mismo patrón: tras actualizar, la fuente personalizada que tenían sigue visible al principio, pero cualquier cambio en los ajustes de tipografía provoca que el sistema la sustituya por la predeterminada, sin posibilidad de volver a aplicar la anterior ni siquiera restaurando copias de seguridad.
Motivos de seguridad frente a libertad de personalización
Desde el punto de vista de la compañía, el movimiento tiene una explicación clara: reducir la superficie de ataque y cerrar una vía potencial de explotación. La vulnerabilidad CVE-2026-20989 permitía, según Samsung, que un atacante con acceso al dispositivo pudiera aprovecharse de una validación criptográfica insuficiente para cargar contenidos no autorizados mediante fuentes personalizadas.
Al reforzar los mecanismos de firma y limitar la instalación a tipografías debidamente verificadas, se minimiza el riesgo de que un paquete de fuentes sirva como vector para introducir código malicioso o manipular elementos del sistema. En un contexto en el que los móviles almacenan cada vez más datos sensibles, no es extraño que el fabricante priorice este tipo de medidas preventivas.
El problema es que, en la práctica, esa mejora de seguridad se ha traducido en un recorte muy visible en las opciones de personalización. Muchos usuarios de Galaxy en España y otros países europeos valoraban precisamente poder adaptar la tipografía del sistema a su gusto, más allá de los temas o los fondos de pantalla. Al desaparecer buena parte de ese margen, la experiencia se siente más limitada.
Además, la forma en que se ha introducido el cambio tampoco ayuda. No ha habido una comunicación explícita dentro de One UI advirtiendo de que las fuentes externas iban a dejar de funcionar, ni un aviso claro al instalar el parche de marzo. Para quienes se preocupan por la transparencia y la privacidad, especialmente en la Unión Europea, este tipo de decisiones tomadas “por detrás” del interfaz principal generan cierta desconfianza.
En las comunidades de usuarios se percibe un debate muy marcado entre quienes consideran que reforzar la seguridad justifica el sacrificio y quienes ven en este movimiento otro paso más hacia un ecosistema más cerrado, en el que Samsung controla cada vez más qué se puede modificar y qué no dentro de One UI.
Impacto en los usuarios de Galaxy en España y Europa
En el día a día, el cambio afecta sobre todo a quienes habían convertido la personalización de la fuente del sistema en una rutina. En mercados como España, donde el uso intensivo del móvil y la adaptación estética de la interfaz son muy habituales, no son pocos los que se han encontrado de golpe con que ya no pueden diferenciar su Galaxy tanto como antes.
Modelos recientes y otros algo más veteranos que están recibiendo One UI 8 y 8.5 en Europa se comportan de forma similar: las fuentes descargadas fuera de la Galaxy Store desaparecen del listado o quedan marcadas como no utilizables. En algunos casos, incluso se han reportado errores al intentar aplicar antiguas tipografías, con mensajes de fallo en los ajustes de pantalla.
Para quienes ya tenían una fuente personalizada aplicada antes de actualizar, la recomendación que circula en distintos foros es clara: si valoras mantener esa tipografía, mejor no toques los ajustes de fuente. Hay usuarios que aseguran que, mientras no cambian la configuración, el sistema respeta la fuente que estaba activa, pero reconocen que, si prueban otra o restauran los valores por defecto, luego no pueden volver atrás.
Ni la restauración de copias de seguridad mediante Smart Switch ni la sincronización en la nube parecen ofrecer una salida. Una vez One UI 8.5 ha aplicado el nuevo filtro de verificación, cualquier fuente que no pase por la Galaxy Store o por la firma aceptada queda totalmente bloqueada, aunque se intente recuperar desde un respaldo anterior.
Todo esto se suma a una sensación creciente de que, mientras Samsung lanza móviles cada vez más potentes y completos, la compañía está siendo más estricta a la hora de controlar cómo se puede personalizar la experiencia. Lo que para algunos es una simple anécdota, para los aficionados al “tuning” de la interfaz es uno de esos pequeños recortes que acaban pesando más de lo que parece.
Qué opciones quedan: Galaxy Store o root
Con el bloqueo de las fuentes externas en One UI, el abanico de posibilidades se ha reducido bastante. A día de hoy, la única vía totalmente compatible y soportada por Samsung para cambiar la tipografía pasa por utilizar las fuentes que se ofrecen en la Galaxy Store, tanto las gratuitas como las de pago. Para entender requisitos legales y de uso, consulta nuestra guía de licencias de fuentes.
Estas tipografías oficiales, desarrolladas directamente por Samsung o por socios como Monotype, sí superan la nueva verificación criptográfica. Por tanto, se pueden descargar e instalar sin problemas en los móviles con One UI 8 y 8.5. El inconveniente es que muchos usuarios consideran que la variedad es limitada y que la calidad o el estilo de algunas fuentes no compensan la pérdida del enorme catálogo que ofrecían antes las apps de terceros.
La alternativa para quienes no quieran renunciar a las fuentes de terceros pasa por una decisión mucho más drástica: rootear el dispositivo. Con acceso root es posible volver a modificar archivos del sistema y aplicar tipografías personalizadas por otras rutas, sorteando las restricciones oficiales de One UI.
Sin embargo, dar este paso tiene sus pegas. Rootear un Galaxy puede suponer perder la garantía, bloquear las actualizaciones OTA o introducir nuevos riesgos de seguridad si el proceso no se lleva a cabo con cuidado. Además, no es un procedimiento pensado para el usuario medio: requiere tiempo, paciencia y aceptar que, si algo sale mal, el teléfono puede quedar inestable o incluso inutilizable.
En la práctica, esto deja a la mayoría de usuarios en una encrucijada incómoda: aceptar las limitaciones impuestas por One UI y quedarse con las fuentes oficiales o lanzarse a modificar el sistema asumiendo posibles consecuencias. De momento, no hay soluciones intermedias avaladas por Samsung ni señales claras de que la compañía vaya a dar marcha atrás.
Con este movimiento, Samsung refuerza la seguridad de su ecosistema a costa de restringir una de las funciones de personalización que más diferenciaban a los Galaxy en Android. Para quienes apenas tocaban la fuente del sistema, el cambio pasará casi desapercibido, pero para los usuarios de España y Europa que disfrutaban afinando hasta el último detalle visual, la imposibilidad de usar fuentes personalizadas en One UI sin root supone un paso atrás en la flexibilidad que tradicionalmente se asociaba a estos móviles.