
Las pastelerĆas catalanas ya han desplegado sus mejores galas para la campaƱa de Pascua, y este aƱo hay unos invitados muy claros en los escaparates: los personajes y monstruos de la serie Stranger Things. Las tradicionales monas de chocolate, que cada Lunes de Pascua viajan de manos de padrinos y madrinas a las de sus ahijados, se llenan ahora de referencias televisivas sin perder el punto clĆ”sico que las ha hecho tan populares.
Entre plumas de colores, huevos de chocolate y los tĆpicos pollitos, se imponen con fuerza las figuras que recrean a los demogorgones y demĆ”s criaturas fantĆ”sticas del universo Stranger Things. Esta tendencia convive con otros protagonistas habituales de las monas, pero los pasteleros coinciden en que la serie fantĆ”stica es, con diferencia, la que mĆ”s estĆ” tirando del carro esta campaƱa en Barcelona y alrededores.
Stranger Things domina las monas de Pascua de 2026
SegĆŗn el Gremio de PastelerĆa de Barcelona, la demanda de figuras de chocolate basadas en Stranger Things se sitĆŗa en lo mĆ”s alto del ranking de preferencias. El presidente del gremio, Miquel Zaguirre, explica que se trata de una serie que ālo estĆ” petandoā entre los mĆ”s jóvenes y que, como suele pasar, lo que triunfa en la pantalla acaba trasladĆ”ndose al obrador y al escaparate.
Dentro de esta fiebre por la ficción de Netflix, las pastelerĆas elaboran sobre todo demogorgones y monstruos del Upside Down, pero tambiĆ©n figuras que recuerdan a los protagonistas humanos de la serie. La combinación de estĆ©tica oscura y fantasĆa encaja sorprendentemente bien con el formato de la mona, que permite jugar con formas imposibles y detalles muy trabajados en chocolate.
Esta preferencia por Stranger Things no significa que desaparezcan otros personajes. Siguen viĆ©ndose figuras de universos como el fĆŗtbol, el anime o las series infantiles, pero el fenómeno fantĆ”stico destaca como el gran reclamo de la temporada. Muchos pasteleros hablan de encargos hechos con semanas de antelación por parte de familias que quieren asegurarse la mona āfrikiā perfecta.
El tirón entre niños y adolescentes contribuye a que la tradición se mantenga muy viva. Las nuevas generaciones, poco dadas a repetir costumbres por inercia, se enganchan a la mona precisamente porque se identifican con sus héroes, villanos y monstruos preferidos convertidos en figuras de chocolate.
Una tradición muy viva que se moderniza
MÔs allÔ de las modas de cada año, el ritual de las monas de Pascua sigue siendo uno de los mÔs arraigados en Catalunya y buena parte del arco mediterrÔneo. La costumbre marca que el padrino o la madrina regalen al ahijado una mona, que puede ser una figura de chocolate, un pastel tradicional o una combinación de ambos formatos.
En los Ćŗltimos aƱos, sin embargo, se ha ampliado el perfil de quienes compran monas. Cada vez es mĆ”s habitual que familias sin vĆnculo de padrino-ahijado reserven su mona para celebrar la Pascua juntos, o que se adquieran para regalar a amigos y no solo a niƱos. Esta flexibilidad ha permitido que la tradición no se quede encorsetada y se adapte a nuevas formas de celebrar.
El presidente del gremio subraya que las generaciones que ahora tienen hijos pequeƱos estĆ”n especialmente implicadas en mantener estas costumbres. Muchas familias valoran que sus hijos vivan la experiencia de elegir la mona, mirar escaparates y estrenar la figura el dĆa de Pascua, igual que hicieron ellos de pequeƱos, aunque ahora los protagonistas se llamen Demogorgon en lugar de Mazinger Z.
Esta mezcla de fondo clƔsico y envoltorio moderno se aprecia tambiƩn en los elementos decorativos. Siguen presentes los huevos, plumas y pollitos de siempre, que se combinan con muƱecos de goma o elementos temƔticos vinculados a las series de moda. Todo ello convierte muchas monas en autƩnticas escenas en miniatura.
Figuras de chocolate: precios y trabajo artesanal
En lo económico, el Gremio de PastelerĆa de Barcelona prevĆ© que los precios de las monas se mantengan bastante estables respecto a campaƱas anteriores. Las figuras de chocolate se sitĆŗan, de manera general, entre los 40 y los 80 euros, con variaciones en función del tamaƱo y, sobre todo, de la complejidad de la pieza.
Miquel Zaguirre insiste en que el componente que mÔs pesa en el precio final no es tanto la cantidad de cacao como el tiempo y la dedicación que requiere cada figura. Muchas de estas creaciones, especialmente las mÔs espectaculares inspiradas en Stranger Things, pueden necesitar entre tres y cuatro horas de trabajo minucioso, sumando moldes, ensamblaje, pintura en chocolate y detalles finales.
El sector ha tenido que lidiar en los Ćŗltimos aƱos con factores externos como la inflación o la volatilidad del precio del cacao. Aun asĆ, los pasteleros intentan contener los incrementos y, cuando se producen subidas, las vinculan bĆ”sicamente al aumento general del coste de la vida (IPC) y no a una decisión unilateral del gremio.
AdemĆ”s, se recuerda que cada figura es, en la prĆ”ctica, una pieza casi Ćŗnica: no es lo mismo un huevo sencillo que un demogorgon de varios pisos con tentĆ”culos y base decorada. Esa diferencia artĆstica explica por quĆ© unas monas pueden alejarse bastante del precio medio y convertirse en regalos āestrellaā para quienes quieren lucirse con el ahijado.
El pastel de mona: el otro gran clƔsico de Pascua
Aunque las figuras de Stranger Things se lleven los focos, el pastel de mona continĆŗa siendo una parte fundamental de la celebración. Mientras la figura suele estar varios dĆas en el escaparate de casa, en un lugar bien destacado, el pastel es el que realmente corona la mesa el dĆa de Pascua y reĆŗne a toda la familia alrededor.
El favorito sigue siendo el tradicional pastel de fruta confitada, elaborado con bizcocho, una capa de mermelada, un toque de almĆbar y el clĆ”sico acabado dulce por encima, normalmente acompaƱado de algĆŗn huevo de chocolate. Este modelo convive con variantes muy populares de crema de mantequilla (tipo Sara), nata, trufa o todo chocolate, que se adaptan a gustos mĆ”s modernos.
En cuanto a precios, los pasteles de mona para grupos de cuatro o cinco personas se mueven en una franja de entre 30 y 40 euros, dependiendo del tipo de elaboración y de los acabados. Los obradores insisten en que se trata de productos artesanales, elaborados a diario y con materias primas de calidad, lo que los sitúa en otra liga respecto a los dulces industriales.
Para muchas familias, la fórmula perfecta es combinar ambas opciones: una figura llamativa de Stranger Things para la ilusión de los pequeƱos y un pastel mĆ”s clĆ”sico para el momento de repartir raciones. De este modo, se mantiene el vĆnculo con la tradición sin renunciar a las tendencias del momento.
Creatividad, ciencia y chocolate en Barcelona
El Gremio de PastelerĆa de Barcelona lleva aƱos aprovechando la campaƱa de Pascua para lanzar iniciativas que vayan un poco mĆ”s allĆ” del escaparate. Una de las mĆ”s destacadas es su colaboración con la Universidad de Barcelona, en la que, campaƱa tras campaƱa, se crea un personaje de chocolate vinculado a una profesión concreta con el objetivo de acercar la ciencia a los mĆ”s pequeƱos.
En la edición mÔs reciente, ese personaje, llamado Mia, adopta el rol de astrónoma, aprovechando el tirón mediÔtico de fenómenos como los eclipses solares. Las monas que la incluyen incorporan un código QR que dirige a una pÔgina web con contenidos divulgativos, de forma que el regalo combina el componente festivo con una pequeña dosis de aprendizaje sobre el universo.
Paralelamente, el gremio ha reforzado el protagonismo de los huevos de Pascua como elemento decorativo. No solo se trabajan huevos blancos, negros o de distintos tamaños para acompañar las figuras y pasteles, sino que se ha impulsado una vistosa intervención en uno de los espacios mÔs emblemÔticos de la ciudad.
En el Park Güell, diez pasteleros han diseƱado y elaborado diez huevos gigantes de chocolate inspirados en el imaginario de Antoni GaudĆ. Estas piezas, expuestas en la Sala Hipóstila, se enmarcan en una triple efemĆ©ride: el AƱo GaudĆ, la Capitalidad de la Arquitectura y el centenario de la apertura del parque al pĆŗblico, convirtiendo la muestra en un punto de encuentro entre gastronomĆa, arte y patrimonio.
La propuesta incluye una votación popular para elegir quĆ© huevo se conservarĆ” en el Museo de la Xocolata, mientras que el resto se destinarĆ”n a una gran chocolatada infantil con las escuelas del entorno. De esta manera, la campaƱa de Pascua trasciende las pastelerĆas y se abre a la ciudad, con el chocolate como hilo conductor.
Con Stranger Things como nueva estrella de las monas, la tradición de la Pascua en Catalunya demuestra que es capaz de renovarse año tras año: los escaparates se llenan de monstruos y héroes en forma de chocolate, las mesas siguen reservando un sitio para los pasteles de toda la vida y las iniciativas del gremio acercan este dulce universo tanto a las familias como al Ômbito cultural y educativo, manteniendo viva una de las citas gastronómicas mÔs queridas del calendario.