Todo lo que ha dado de sí la última edición de los Premios Lux de fotografía

  • La AFPE celebró en el Disseny Hub Barcelona la 33.ª edición de los Premios Lux, referencia de la fotografía profesional en España.
  • La gala reivindicó la mirada humana frente a la irrupción de la inteligencia artificial, con obras centradas en la memoria, el paisaje y el impacto social.
  • Fotógrafos como Roberto Ouro, Fuco Reyes, Cristina Becerra, Marcos Rodríguez, Juan Palomino, Pablo Mellino o Uri Reis destacaron en distintas categorías.
  • Desde 1993, los Premios Lux han reunido miles de imágenes, consolidándose como un importante patrimonio cultural y un impulso al talento fotográfico.

Premios Lux de fotografía

Los Premios Lux de fotografía han vuelto a reunir en Barcelona a una nutrida representación del sector profesional para celebrar una nueva edición marcada por la reivindicación de la sensibilidad humana en tiempos de inteligencia artificial. La cita, organizada por la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España (AFPE), consolida una vez más a estos galardones como el escaparate de referencia de la fotografía profesional en España.

En el Disseny Hub Barcelona, escenario habitual de la gala, se dieron cita fotógrafos consolidados, talento emergente e instituciones culturales para reconocer trabajos que abarcan desde el reportaje social y documental hasta el bodegón, el paisaje, la moda o el retrato. Más allá del brillo de los premios, el mensaje de la noche fue claro: la mirada humana sigue siendo insustituible para contar historias, emocionar y dejar huella.

Una gala que celebra la mirada humana en plena era de la IA

Gala de los Premios Lux de fotografía

La AFPE subrayó durante la ceremonia que emociones, sensibilidad y esencia de lo humano son hoy el verdadero elemento diferencial frente a la irrupción de la inteligencia artificial en el mundo de la imagen. Obras como “Ausencias”, del fotógrafo Rafa Fierres, que documenta las consecuencias de la DANA en Valencia, fueron citadas como ejemplo de cómo la fotografía profesional es capaz de narrar la tragedia y el dolor con una fuerza que va más allá de cualquier algoritmo.

La gala contó con Photolari como medio encargado de la presentación del acto, aportando un tono cercano y divulgativo a una ceremonia que alternó proyección de series fotográficas, intervenciones institucionales y la entrega de premios. Entre chascarrillos y comentarios en clave muy fotográfica, los presentadores guiaron a un público que se mantuvo atento hasta el final de la sesión.

En el plano institucional, la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Sevilla, el Govern Balear y el Cabildo de Tenerife respaldaron con su presencia un evento que busca también reforzar el reconocimiento cultural y económico de la fotografía profesional. Para la AFPE, este apoyo es clave a la hora de seguir impulsando un sector que combina creación artística, documentación y trabajo comercial.

La presidenta de la Asociación, Eva Casado, abrió la ceremonia con un mensaje que marcó el tono de la noche: no se trataba solo de repartir premios, sino de reivindicar la mirada personal de cada autor y de agradecer a los profesionales su capacidad para transformar encargos, proyectos personales y escenas cotidianas en imágenes con vocación de perdurar.

Al cierre de la gala, la sensación general entre los asistentes era que, pese al auge de las herramientas automáticas y generativas, la fotografía de autor sigue gozando de muy buena salud, apoyada en historias reales, procesos cuidados y un fuerte compromiso creativo.

Un palmarés marcado por el talento gallego y el peso del paisaje

Uno de los focos de atención de esta edición estuvo en el talento gallego, que volvió a brillar con fuerza entre los nombres premiados. El compostelano Roberto Ouro se erigió de nuevo como uno de los protagonistas de la noche al lograr un Lux de Oro en la categoría de Paisaje y Naturaleza con la obra “Los gigantes del mar”.

Esta imagen, tomada en la Playa del Silencio, en la costa asturiana, es fruto de un trabajo de meses recorriendo el litoral en busca de la luz, la marea y la atmósfera adecuadas. El jurado destacó el equilibrio compositivo, el juego de luces y sombras y ese carácter casi pictórico que consigue el autor, capaz de transformar un enclave muy fotografiado en una escena de gran fuerza visual.

El propio Ouro explicaba que su intención era captar la magia del lugar y convertirla en una obra capaz de hablar por sí sola, sin necesidad de demasiadas explicaciones. Sobre el escenario, el fotógrafo quiso agradecer el apoyo de su pareja, Mónica Blanco, y el empuje colectivo de la Asociación de Fotógrafos de Galicia (Asfogal), a la que atribuyó buena parte de su evolución profesional en los últimos años.

No fue el único reconocimiento que recibió en esta edición: el autor compostelano también obtuvo un premio en la subcategoría de Reportaje Documental Deportivo gracias al proyecto “La sal del surf”, donde combina acción, entorno natural y una mirada cercana a la cultura de este deporte.

Junto a él, otro nombre muy ligado a los Lux volvió a aparecer en el palmarés: Fuco Reyes, también de Santiago, sumó un nuevo galardón en la subcategoría de Proyecto Personal Libre con la serie “Devolver la mirada”. El jurado valoró especialmente el trabajo de edición y coherencia visual del conjunto, que refuerza una trayectoria ya consolidada con más de una docena de premios Lux acumulados.

La presencia gallega se completó con la obra de Cristina Becerra Lorenzo, distinguida con un Lux de Oro en Reportaje Social por “Lembranza”, una serie que se asoma a la intimidad de un grupo de niñas el día de la comunión de una de ellas, captando momentos espontáneos y un clima de complicidad muy lejos de los posados tradicionales. Por su parte, el fotógrafo Marcos Rodríguez obtuvo un Lux de Bronce en Reportaje Documental por “A la hora de siempre”, un trabajo centrado en la cotidianidad y el valor de las tradiciones como hilos que sostienen la vida en comunidad.

Retrato, moda, reportaje y memoria: los otros grandes protagonistas

Más allá del paisaje, el jurado puso el foco en la capacidad del retrato y el reportaje para reflejar realidades complejas y emociones contenidas. El fotógrafo Pablo Grimaret Igeño se convirtió en uno de los autores más premiados de la noche al hacerse con el Oro en la categoría de Retrato y la Plata en Moda y Belleza. Sus imágenes fueron alabadas por la “fuerza atemporal” y por la intensidad de unas miradas aparentemente infantiles pero cargadas de madurez, dotando a las obras de una lectura casi psicológica.

En el terreno del reportaje social y documental, la ya mencionada Cristina Becerra y el fotógrafo Alberto De la Fuente se situaron entre los nombres clave del certamen. Mientras Becerra se centró en una escena íntima y familiar con “Lembranza”, De la Fuente fue reconocido con un Lux de Oro en Reportaje Documental por un trabajo de fuerte carga social, que evidencia una manera de entender la fotografía como herramienta para contar procesos, conflictos y realidades que a menudo pasan desapercibidas.

Entre las campañas comerciales, uno de los proyectos que más llamó la atención del jurado fue la serie “HONDA 1965”, firmada por Pep Ávila. En ella se recrea el primer triunfo de la escudería Honda en la Fórmula 1, utilizando el mismo circuito y el coche original. El jurado valoró la coherencia del concepto y la capacidad para construir un viaje visual al pasado sin renunciar a un acabado actual y muy cuidado en lo técnico.

Otro de los nombres propios de la edición fue el del fotógrafo italoargentino afincado en Tenerife Pablo Mellino, galardonado con la Plata en la categoría de Bodegón por la serie “Flores de Kalandra”. En este conjunto de imágenes, el autor apuesta por una estética contenida pero expresiva, con un cuidadoso esquema de iluminación que potencia las formas, texturas y una atmósfera cargada de simbolismo. Realizada en el estudio Bliont, en Santa Cruz de Tenerife, la serie ha supuesto también un impulso para el proyecto colectivo que comparte con sus colegas.

La categoría de Proyecto Personal dejó igualmente huella, con el Lux de Bronce para el fotógrafo de Almagro Juan Palomino por “50 años no son nada”. Este trabajo parte de la digitalización del archivo fotográfico de su padre, Luis Palomino, quien retrató a cientos de vecinos de la localidad para sus fotos de carnet hace más de medio siglo. A partir de esos negativos, Juan ha buscado y fotografiado de nuevo a esas personas, generando un diálogo visual entre pasado y presente que habla de memoria, paso del tiempo e identidad colectiva.

Para el propio Palomino, el reconocimiento de la AFPE tiene un valor muy especial: no solo supone su quinto galardón Lux, sino que llega de la mano de compañeros de profesión, lo que refuerza el carácter comunitario de unos premios que pretenden ser, ante todo, un espacio de encuentro para el sector.

Naturaleza, redes invisibles y talento emergente

En el ámbito de la fotografía de naturaleza, la obra “Todo es una red” del fotógrafo Ferran Aguilar Antón fue una de las más comentadas. Con este proyecto, el autor —tarraconense afincado en Andújar— pretende visibilizar la relación vital entre seres humanos e insectos, en un momento en el que la desaparición de polinizadores alcanza niveles preocupantes. Sus imágenes subrayan que la supervivencia de muchas especies, incluida la nuestra, depende de un delicado equilibrio ecológico.

El trabajo de Aguilar se alinea con una tendencia creciente dentro de los Lux: la de utilizar la fotografía como herramienta de concienciación ambiental, unida a una estética muy cuidada que evita el tono catastrofista y apuesta por mostrar la belleza y complejidad del mundo natural.

En el capítulo de talento emergente, el Premio Lux Junior recayó en la fotógrafa Uri Reis, que sorprendió al jurado con una serie descrita como “muy bien ejecutada, de edición fina y con una idea preciosa”. Para las copresidentas del jurado, Eva M. Vives Jiménez y Marta Llucià, este galardón demuestra que las nuevas generaciones llegan con un nivel técnico sólido y una visión muy personal de lo que puede ser la fotografía contemporánea.

Precisamente, el propio jurado fue motivo de comentario entre los asistentes. Como es habitual, estuvo compuesto por fotógrafos y profesionales de la comunicación de reconocido prestigio, que aportan miradas diversas procedentes de ámbitos como la publicidad, el editorial, el arte o el fotoperiodismo. Esta mezcla de perfiles busca garantizar que las obras se valoren tanto por su impacto visual como por su capacidad narrativa y su adecuación a los distintos contextos profesionales.

Las presidentas del jurado aprovecharon su intervención para poner en valor el nivel general de las obras presentadas este año, insistiendo en que la decisión final fue especialmente ajustada en varias categorías, donde la calidad técnica y conceptual se situó en cotas muy altas.

Un referente consolidado en la fotografía profesional española

Más allá de la edición concreta, la AFPE recordó en la gala el recorrido histórico de los Premios Lux. Creado en 1993, este certamen se ha convertido en uno de los grandes referentes de la fotografía profesional en España, con una trayectoria ininterrumpida que acumula ya más de tres décadas de historia.

En ese tiempo, los Lux han reunido más de 24.000 imágenes presentadas por más de 3.000 profesionales, y han distinguido a 260 fotógrafas y fotógrafos con los galardones de Oro, Plata y Bronce. Además, a partir de sus fondos se han organizado más de un centenar de exposiciones en distintos puntos del territorio, configurando un patrimonio visual de gran relevancia para entender la evolución reciente de la fotografía en España.

El prestigio de estos premios se sustenta tanto en la calidad de los trabajos presentados como en su sistema de selección. El jurado se renueva cada año y está integrado por figuras destacadas del mundo de la imagen y la comunicación. Muchos de los nombres que hoy son referencia en el sector —como Jaume de Laiguana, Rosa Isabel Vázquez o Bèla Adler— pasaron en su momento por los Lux como autores participantes, lo que muestra hasta qué punto el certamen ha servido de plataforma de impulso para numerosas carreras.

La AFPE insiste en que la finalidad de los premios no se limita a otorgar trofeos. El objetivo es también dar visibilidad al trabajo diario de estudios, freelances y equipos creativos repartidos por toda España, reforzar su reconocimiento social y contribuir a que instituciones y ciudadanía tomen conciencia del valor cultural, económico y comunicativo de la fotografía.

En un contexto en el que la producción de imágenes se ha multiplicado exponencialmente gracias a los móviles y a las redes sociales, los Lux reivindican el papel del fotógrafo profesional como autor, capaz de aportar criterio, narrativa y una coherencia estética que va mucho más allá de la inmediatez.

Con una gala en la que se combinaron emoción, reivindicación y mucho oficio, los Premios Lux de fotografía han vuelto a confirmar el buen momento creativo que atraviesa la fotografía profesional en España: desde proyectos íntimos construidos sobre archivos familiares hasta grandes campañas comerciales, pasando por paisajes trabajados durante meses, reportajes de fuerte carga social o bodegones detallistas, el conjunto de obras premiadas dibuja un panorama diverso y exigente en el que la mirada humana sigue siendo el verdadero hilo conductor.