
Los Premios de Arquitectura del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) encaran su quinta edición con una cifra de participación inédita y un listado de obras seleccionadas que dibuja un mapa muy completo del estado actual de la disciplina en España. La convocatoria de 2026 se ha consolidado como uno de los principales escaparates de la arquitectura contemporánea, con una fuerte presencia de proyectos residenciales, iniciativas de divulgación y actuaciones que ponen el foco en la rehabilitación y la sostenibilidad.
Tras una primera fase de cribado realizada por los colegios oficiales y consejos autonómicos, un total de 209 propuestas han pasado el corte sobre las 534 candidaturas presentadas, lo que supone un incremento de participación de alrededor del 17 % respecto al año anterior. Estas obras serán ahora analizadas por un jurado de expertos que, entre mayo y junio, definirá las finalistas y escogerá a los ganadores que se darán a conocer en una gala en el Teatro Alcázar de Madrid.
Récord de participación y distribución territorial de las obras seleccionadas
El CSCAE ha subrayado que la selección de 209 obras muestra con bastante claridad la diversidad territorial y profesional de la arquitectura española. La lista, elaborada por los comités de los colegios y consejos autonómicos, reparte las propuestas seleccionadas por prácticamente todas las comunidades autónomas y suma también proyectos construidos fuera del país.
Por número de candidaturas que continúan en liza, Cataluña encabeza la clasificación con 32 propuestas, seguida de la Comunidad de Madrid, que aporta 30 obras, y de Andalucía, con 23 proyectos. Al eje Castilla y León y Navarra-País Vasco le corresponden 15 propuestas cada uno, mientras que la Comunidad Valenciana suma 18 trabajos que avanzan en el certamen.
En la franja norte, Galicia presenta 13 obras, Asturias y Aragón cuentan con 7 cada una, y Cantabria aporta seis proyectos que han logrado pasar a la segunda fase. La Rioja suma 4 candidaturas seleccionadas. En el centro peninsular, Castilla-La Mancha contribuye con 8 proyectos, y la Región de Murcia, por su parte, con 9.
En el ámbito insular, Islas Baleares se sitúa en una posición destacada con 9 propuestas seleccionadas, mientras que Islas Canarias mantiene una presencia notable con 7 trabajos. Extremadura, con 6 obras escogidas, se incorpora a la lista con un abanico de proyectos que abordan desde la rehabilitación patrimonial hasta los equipamientos públicos y los espacios ligados al cuidado y la salud.
El listado se completa con 13 obras desarrolladas fuera de España, que ponen de relieve la creciente proyección internacional de la arquitectura española y su capacidad para operar en contextos muy diversos sin perder de vista los valores culturales propios.
Tipologías, categorías y el peso de la vivienda en los Premios de Arquitectura 2026
La radiografía de las candidaturas seleccionadas muestra que la edificación continúa siendo el eje central del certamen. De las 209 propuestas, 123 corresponden a obras de edificación, y dentro de este bloque tienen un peso muy relevante los proyectos residenciales, con más de 80 viviendas que exploran nuevas formas de habitar, diferentes maneras de relacionarse con el entorno y soluciones arquitectónicas muy diversas.
La actual edición pone también el foco en la diversificación de la práctica arquitectónica. Según los datos difundidos por el CSCAE, 40 trabajos se inscriben en el ámbito de la divulgación y difusión, con un protagonismo especial de exposiciones, iniciativas culturales y proyectos que buscan acercar la arquitectura a la ciudadanía desde un lenguaje accesible. Este crecimiento convierte la categoría de Divulgación en una de las que más evoluciona respecto a años previos.
Completan el panorama 30 propuestas de urbanismo, en las que se abordan cuestiones de planificación, regeneración territorial y diseño de espacios públicos, y 20 proyectos de interiorismo, que abarcan desde la transformación de locales en entornos urbanos consolidados hasta intervenciones en edificios singulares que se adaptan a nuevos usos.
Además, siete obras compiten por el Premio a la Permanencia, una distinción específica pensada para reconocer aquellas arquitecturas que han demostrado su capacidad para envejecer bien, mantenerse vigentes con el paso del tiempo y seguir ofreciendo valor social, funcional y territorial dos décadas después de su construcción.
Los seis proyectos de Cantabria que aspiran a los Premios de Arquitectura 2026
En el caso de Cantabria, el Colegio Oficial de Arquitectos y el Consejo Autonómico han remitido al CSCAE un total de seis obras que han sido todas ellas seleccionadas, ya que el cupo máximo coincidía este año con el número de candidaturas presentadas. Desde la organización se destaca que se trata de un conjunto variado que abarca tanto la edificación como el interiorismo y que mezcla proyectos de vivienda contemporánea, intervenciones experimentales en el medio rural y rehabilitaciones con fuerte contenido social y cultural.
En el ámbito del interiorismo figuran dos propuestas radicadas en Santander. Por un lado, “Casa 1+1 igual a 3 ó más”, diseñada por los arquitectos Sagrario Fernández y Carlos Rodríguez, plantea la actualización de una vivienda de época del desarrollismo para adaptarla a las formas de habitar del siglo XXI. El proyecto reconfigura los espacios para que puedan asumir múltiples usos, desde un estudio convertible a dormitorio hasta una cocina amplia vinculada a una filosofía de vida más pausada, manteniendo la terraza como umbral hacia los jardines comunitarios.
Esta vivienda incorpora criterios de sostenibilidad como el suelo radiante, un pavimento de gres resistente en la zona de día, la renovación de la envolvente térmica mediante carpinterías que favorecen la entrada de luz y el empleo de materiales naturales de proximidad. Además, reivindica el trabajo con oficios tradicionales vinculados al acero y la madera, con el objetivo de recuperar una dimensión háptica y sensorial de los espacios domésticos.
El segundo interiorismo seleccionado es el obrador y café Atypique, firmado por Zooco Estudio, también en Santander. La intervención se despliega en un edificio emblemático del siglo XX y apuesta por releer sus valores arquitectónicos -volúmenes, ritmos, geometrías y texturas- desde una sensibilidad contemporánea. El diseño busca no ocultar el carácter preexistente del inmueble, sino reinterpretarlo, integrando los requisitos funcionales de un café-obrador mediante soluciones a medida en mobiliario e iluminación.
En este proyecto, la selección de materiales naturales y de proximidad y la atención a la memoria del edificio permiten transformar el local en un espacio activo y acogedor, que prolonga la vida útil del patrimonio construido y le otorga una nueva dimensión urbana y social.
En cuanto a la edificación, uno de los trabajos destacados es la casa en Puente Avíos, obra de Fernández-Abascal Muruzabal arquitectos SCP, ubicada en un entorno rural sometido en los últimos años a una fuerte presión edificatoria. La vivienda se ha concebido como un edificio sostenible y saludable, con volúmenes compactos, fachadas diferenciadas según orientación y huecos muy medidos que dialogan con el clima. Se han integrado estrategias tradicionales y tecnologías actuales como la aerotermia, el suelo radiante, la recuperación de aguas pluviales y sistemas de ventilación con recuperación de calor.
El equipo responsable subraya la importancia de la adecuada implantación en el terreno, de manera que la casa se adapte a la topografía, minimice su impacto en el paisaje y proporcione un hogar funcional y confortable, en estrecho contacto con un entorno amable.
También en el medio rural, la “Casa Reversa” en Sierra de Ibio (Mazcuerras), firmada por Héctor Navarro + Arkhitekton, se presenta como una reflexión sobre el habitar contemporáneo a partir de la continuidad con las estructuras físicas, materiales y culturales del lugar. El proyecto no replica la arquitectura tradicional, pero se apoya en ella y en la normativa vigente para repensar el modelo de núcleo rural y su paisaje construido.
La vivienda se configura como un interfaz entre el pueblo y el paisaje: hacia el núcleo urbano se muestra como un frente macizo y protector, construido en piedra, mientras que hacia el jardín y el entorno natural se abre a través de una envolvente más ligera de madera y vidrio. Esta dualidad organiza el programa en una sola planta y sitúa la experiencia del habitar en el centro del proyecto, reforzando el vínculo con el contexto mediante una cubierta a un agua y el empleo de piedra, cerámica y madera del propio lugar.
Dentro de las propuestas cántabras también sobresale “Tejar Cielo. Pabellón de Teja de Vidrio”, en Golbardo (Reocín), de los arquitectos Héctor Navarro, Carlos Navarro, Rodia Valladares y Ana María Flor. La intervención recupera una antigua cuadra y pajar como pabellón de uso colectivo y se apoya en la reinterpretación de sistemas constructivos tradicionales a través de una tecnología contemporánea.
El proyecto concentra gran parte de los esfuerzos en la construcción de la cubierta, donde se combina una estructura de madera con viga de cumbrera y tensor con un sistema continuo de teja cerámica y paños de teja de vidrio. Estas piezas de vidrio dejan de ser un mero acabado para funcionar como interfaz que filtra la luz, genera atmósferas cambiantes y convierte la variación ambiental en un material de proyecto. La operación muestra cómo es posible hacer evolucionar la arquitectura rural sin romper con su memoria.
La selección cántabra se completa con la casa en Loredo, obra del estudio Pereda Pérez Arquitectos, reconocidos también por haber ganado el concurso para resignificar el Valle de los Caídos en Madrid. La vivienda parte de una reformulación del patio como tipología universal capaz de mediar entre la escala doméstica y la territorial, en un emplazamiento en el que confluyen la cercanía del mar, la presencia de un bosque intermedio y la vista lejana de los Picos de Europa hacia el sur.
La casa ocupa la parte central de la parcela y se articula a través de tres patios de distinta naturaleza que organizan el programa en torno a las áreas de padres, niños, invitados y espacios comunes, generando relaciones graduadas de intimidad con el entorno. Al mismo tiempo, se recuperan claves de la casa tradicional cántabra: el volumen se cierra al norte y abre el habitar hacia el soleamiento, utilizando muros que son a la vez límite, estructura y espacio, y que buscan ajustar la arquitectura a la medida del lugar.
Castilla y León, Extremadura, La Rioja y Baleares: otras miradas a los premios
Más allá de Cantabria, los Premios de Arquitectura 2026 recogen una amplia variedad de enfoques regionales. En el ámbito territorial del Colegio Oficial de Arquitectos de León (COAL), dos proyectos han sido escogidos para competir en la fase nacional junto a otras cuatro propuestas de la demarcación. Según el propio COAL, estas obras evidencian una arquitectura de alta precisión técnica y especial sensibilidad hacia el entorno.
En la ciudad de León, destaca el Centro de Empresas de Base Tecnológica, diseñado por Virginia González Rebollo y Raúl Villafañez Marcos, pensado como un polo para el emprendimiento digital. El edificio se apoya en una estrategia bioclimática integral en la que los patios actúan como reguladores ambientales y la fachada de ladrillo visto, perforada con una geometría que genera una textura casi pixelada, establece un guiño directo con la actividad tecnológica que acoge.
La otra obra leonesa seleccionada es la Casa CL en Villafranca del Bierzo, del arquitecto Antonio Álvarez-Cienfuegos Rubio. Situada en el centro histórico, junto al convento de la Anunciada, la vivienda se concibe como una bisagra entre la trama urbana y el paisaje del valle. El proyecto recupera ruinas de piedra preexistentes y organiza a partir de ellas un hogar adaptable, capaz de funcionar de manera autónoma en cualquiera de sus dos niveles, equilibrando memoria construida y lectura contemporánea del espacio doméstico.
En Extremadura, seis trabajos han sido seleccionados para la quinta edición de los premios, lo que, en palabras del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, ofrece una imagen plural de la arquitectura que se está llevando a cabo en la región. Las propuestas abarcan el paisaje y el medio rural, la vivienda, la rehabilitación patrimonial y los espacios vinculados al cuidado y a la salud, y se caracterizan por una práctica profesional rigurosa y comprometida con la sociedad.
La única obra extremeña que opta al Premio a la Permanencia se reconoce por haber mantenido, veinte años después de su finalización, unos valores arquitectónicos, funcionales y territoriales plenamente vigentes. El resto de candidaturas regionales se relacionan directamente con valores de sostenibilidad y salud, con la atención a la rehabilitación y a la regeneración urbana, y con la lectura contemporánea del medio rural, entendiendo el paisaje como soporte físico pero también como espacio de memoria y relación.
La Rioja suma cuatro propuestas en la lista de seleccionadas. En la categoría de edificación se incluye una bodega en Bañares, proyectada por Atelier Atlántico (Mario Galiana y Germán Müller), y una vivienda unifamiliar en Anguiano, obra del estudio Sáez Ibarra Arquitectura (Irene F. Garijo y Beatriz Estefanía Gutiérrez). En interiorismo figura la clínica dental Miguel Murua, en Logroño, de Esther Vicario Azcona Arquitecta, y en el apartado de arquitecturas efímeras se ha escogido la instalación “A Dirt(y) Bench”, construida en California por Knitknot Architecture.
En el caso de Islas Baleares, nueve proyectos han sido seleccionados por el Colegio Oficial de Arquitectos de las Islas Baleares, reflejando el dinamismo de la arquitectura del archipiélago. Entre ellos sobresale el Plan estratégico de regeneración de la Playa de Palma, dentro de la categoría de planificación, junto con ocho proyectos edificatorios que abarcan viviendas, equipamientos y rehabilitaciones.
Entre las actuaciones destacadas se encuentran viviendas como Casa Lladoners y otra casa en Colònia de Sant Pere; equipamientos públicos como el Centro de Día de Alaior y la Escoleta de Muro; la rehabilitación del antiguo Ayuntamiento de Santa Eugènia; y promociones de vivienda protegida en Santa Margalida y Palma, además de la intervención en el Club de Mar de Mallorca. Todo ello configura una imagen de Baleares como territorio donde la arquitectura busca equilibrar sostenibilidad, innovación y respeto por el entorno.
Valores, premios y calendario de los Premios de Arquitectura 2026
Más allá de la diversidad de propuestas, el CSCAE insiste en que los Premios de Arquitectura están orientados a visibilizar la contribución de la arquitectura al bienestar colectivo, al refuerzo cultural del patrimonio y al reequilibrio medioambiental y territorial. La presidenta del Consejo, Marta Vall-llossera, ha remarcado que la calidad arquitectónica debe entenderse como un derecho accesible para todas las personas, con independencia de su lugar de residencia, especialmente en un contexto marcado por desafíos como el calentamiento global.
En esta primera fase, la llamada “territorialidad” se considera un valor en sí mismo: cada colegio y consejo autonómico ha realizado su selección mediante comités propios que han aplicado criterios basados en valores universales, culturales, artísticos, profesionales y éticos, así como en la innovación, la diversificación, la divulgación, la rehabilitación, la regeneración y la permanencia. De este modo, la lista de 209 propuestas se presenta como un termómetro bastante afinado del estado de la arquitectura española.
Los premios cuentan con el patrocinio de la empresa COMPAC y, según su directora de Marketing, Mila Sánchez, el volumen de candidaturas, la creciente presencia de proyectos en el extranjero y el nivel de exigencia en la selección sitúan el certamen en parámetros comparables a los de grandes galardones internacionales del sector. La escultura “Toits”, fabricada en Obsidiana COMPAC con certificación C2C Silver, será el trofeo que recibirán las obras ganadoras, enfatizando también el compromiso con materiales desarrollados de forma segura para las personas y el planeta.
El calendario de esta edición fija el anuncio de las propuestas finalistas en el mes de mayo, tras la deliberación de un jurado formado por profesionales de reconocido prestigio. Posteriormente, el 9 de junio se celebrará en el Teatro Alcázar de Madrid la gala en la que se harán públicos los proyectos galardonados y se entregarán los reconocimientos a los autores y, en el caso de las distinciones especiales, también a promotores, administraciones o entidades implicadas.
En total, se concederán seis distinciones basadas en valores y tres premios especiales. Los seis reconocimientos a valores son:
- Premio Compromiso, dirigido a trabajos de divulgación y difusión arquitectónica, innovación, emprendimiento y otras formas de ejercer la profesión.
- Premio Sostenibilidad y Salud, que se centra en obras que reducen el impacto ambiental y contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas.
- Premio Nueva Bauhaus, que integra sostenibilidad e inclusión con valores culturales y artísticos.
- Premio Hábitat, orientado a la aplicación de valores básicos de la arquitectura y el urbanismo, como la habitabilidad y la calidad espacial.
- Premio Rehabilitación, que pone el foco en actuaciones de rehabilitación, renovación y regeneración urbana.
- Premio Profesión, que reconoce la expresión de valores profesionales y éticos en el ejercicio arquitectónico.
Los tres premios especiales son el Premio de Arquitectura Española, el Premio de Urbanismo Español y el Premio a la Permanencia. En estas distinciones, el reconocimiento se extiende más allá del equipo de autores para incluir a quienes impulsan y hacen viables los proyectos: promotores, administraciones públicas u otras entidades que apuestan por la calidad arquitectónica como herramienta de mejora del bienestar ciudadano.
Con este conjunto de obras seleccionadas y un esquema de premios apoyado en valores muy definidos, la edición 2026 de los Premios de Arquitectura del CSCAE se perfila como una fotografía amplia del momento que vive la arquitectura española: una disciplina que se despliega desde la vivienda doméstica hasta la gran planificación urbana, que mira tanto a la preservación del patrimonio como a la innovación material y tecnológica, y que trata de conciliar la escala local con una presencia cada vez mayor en el contexto internacional.




