El cine chino ha vivido este verano un fenómeno que nadie esperaba. Una pequeña película de animación, creada casi en secreto por una madre y su hijo, ha logrado dar la vuelta a su mala suerte inicial para convertirse en uno de los títulos más comentados del año. Lo que empezó como un meme en las redes sociales, acabó siendo un éxito de taquilla que ha sorprendido a propios y extraños.
Se trata de Niu Lai, un proyecto que llegó a los cines chinos el pasado 5 de agosto sin apenas promoción y con una calidad técnica que muchos calificaron de “cutre”. Pero su historia, la de un joven de 19 años y su madre trabajando juntos durante cinco años, ha conquistado al público y ha disparado la recaudación hasta cifras que ni sus propios creadores imaginaban.
De la burla al éxito en taquilla
En sus primeros nueve días, Niu Lai apenas logró reunir 7.169 yuanes (unos 1.000 dólares) con solo 236 espectadores, según datos de la plataforma Maoyan. La película se proyectó inicialmente en 245 salas, pero la baja asistencia hizo que para el 14 de agosto solo cuatro cines continuaran mostrándola. Parecía un fracaso rotundo, pero algo cambió cuando los usuarios de redes sociales comenzaron a compartir fragmentos de la cinta con tono burlón.
Las críticas se centraban en la simplicidad de los personajes y los movimientos, comparándolos incluso con contenido generado por inteligencia artificial. Sin embargo, la repercusión tuvo un efecto contrario al esperado: la curiosidad del público se disparó y las entradas comenzaron a venderse. Según recoge la BBC, el 15 de agosto las reservas anticipadas superaron los 100.000 yuanes, y los cines tuvieron que añadir más funciones para satisfacer la demanda.
La taquilla no ha dejado de crecer desde entonces. El pasado lunes 17 de agosto, la película acumulaba 9,31 millones de yuanes (1,3 millones de dólares), y al día siguiente ya se situaba como la quinta película más vista en China, con más de 20 millones de yuanes recaudados (unos 2,3 millones de euros). Los medios especializados proyectan que la cifra final podría alcanzar los 135 millones de yuanes, es decir, unos 17 millones de euros.
Una producción hecha con esfuerzo familiar
Lo que hace única a Niu Lai es su origen. Xin Yumeng, de 19 años, se encargó de la dirección, el modelado, la animación, la edición y el doblaje, mientras que su madre, Sun, participó en el doblaje y compuso las canciones. Todo el proyecto costó alrededor de 2.000 dólares, una cifra ridícula comparada con los presupuestos millonarios de las grandes producciones animadas.
El propio Yumeng y su madre tuvieron que dibujar a mano los carteles promocionales, que incluían eslóganes irónicos como “vente si te va lo bizarro” o “no se admiten devoluciones”. Este detalle, junto con la historia familiar, ha conectado profundamente con el público chino, que ha visto en la película un ejemplo de autenticidad y esfuerzo frente a la producción industrializada.
La trama de la película narra la amistad entre un ternero llamado Niu Lai y un cachorro de tigre llamado Bao La, rechazado por la comunidad ganadera por ser considerado un forastero. Aunque la calidad visual es limitada, los espectadores destacan que se trata de una obra creada por humanos y no por inteligencia artificial, un aspecto que ha sido muy valorado en medio del debate sobre el uso de la tecnología en el arte y la autoridad del dibujo en el arte visual.
Un fenómeno que trasciende fronteras
El éxito de Niu Lai no ha pasado desapercibido fuera de China. En Europa, donde el interés por la animación asiática ha crecido en los últimos años, la noticia ha llamado la atención de medios especializados y aficionados al cine independiente. Aunque todavía no hay planes de distribución internacional, no sería descabellado que la película llegara a festivales europeos, como ocurrió con otros fenómenos virales del cine asiático.
El caso recuerda a producciones como The Room, considerada una de las peores películas de la historia, pero que ha logrado un estatus de culto gracias a su peculiaridad. En el caso de Niu Lai, la diferencia es que el fenómeno se ha producido en tiempo récord, impulsado por las redes sociales y la curiosidad del público.
La película también ha generado un debate interesante sobre el valor de la obra artística. ¿Qué hace que una película sea buena? ¿La calidad técnica o la historia y el esfuerzo detrás de ella? Los espectadores chinos parecen haber respondido que lo segundo, al menos en este caso.
Con todo, la película ha demostrado que el cine no es solo una cuestión de presupuesto o tecnología. La historia de Xin Yumeng y su madre, que dedicaron cinco años de sus vidas a este proyecto, ha tocado la fibra sensible de una audiencia que valora la autenticidad. Ahora, con el dinero recaudado, la familia podrá vivir tranquila durante los próximos años, mientras el fenómeno Niu Lai sigue dando que hablar.