
WhatsApp ha puesto en marcha uno de los cambios de imagen más relevantes de su historia reciente en móviles. La aplicación de mensajería, usada a diario por cientos de millones de personas en España y en el resto de Europa, está renovando su interfaz con un doble movimiento: por un lado, una app más simple y menos recargada en Android; por otro, un aspecto visual más sofisticado en iPhone, marcado por transparencias y efectos de profundidad conocidos como Liquid Glass.
La compañía, propiedad de Meta, busca que la app resulte más cómoda de usar que alternativas como Telegram y, al mismo tiempo, que encaje mejor con el diseño de los sistemas operativos actuales. Este rediseño no introduce grandes funciones nuevas, pero sí cambia de forma notable la manera en la que se presenta la información en pantalla, desde la barra superior en Android hasta la barra de pestañas flotante en iOS, pasando por la integración de los estados directamente en la lista de chats.
Un WhatsApp más sencillo: integración de estados y limpieza visual en Android

En Android, las últimas filtraciones procedentes de versiones beta apuntan a un cambio claro de filosofía: menos caos visual y más orden. Durante años, las aplicaciones móviles han ido sumando pestañas, botones y secciones hasta volverse, en muchos casos, algo agobiantes. Meta quiere recortar ese ruido y concentrar lo importante en una única vista principal.
Uno de los movimientos más llamativos es la integración de los estados de WhatsApp en la pantalla de chats. Hasta ahora, para ver qué fotos o vídeos habían compartido tus contactos, había que entrar en la pestaña específica de novedades. Con el nuevo enfoque, las actualizaciones de estado aparecerán en la parte superior de la lista de conversaciones, de forma muy similar a cómo funcionan las historias en Instagram.
Visualmente, esto se traducirá en una fila horizontal de fotos de perfil en forma de círculos, ubicada sobre los chats. El usuario solo tendrá que deslizar hacia abajo la pantalla principal para encontrar estos estados, sin cambiar de sección. De esta forma, la pestaña de Chats pasará a reunir tanto los mensajes tradicionales como las historias, facilitando una interacción más rápida y natural con amigos, familia y grupos.
Esta integración no altera la privacidad: la configuración que cada persona haya definido para sus estados seguirá siendo la misma. Lo que cambia es el lugar en el que se muestran, no quién puede verlos. Según lo que se ha visto en la beta, la idea es que toda esta información se organice con una interfaz más ordenada y sin tanto elemento superfluo alrededor.
Otro ajuste importante en Android es la eliminación de la palabra “WhatsApp” de la parte superior de la pantalla. En la barra de título se mostrará únicamente el logotipo de la app, el clásico globo verde con el teléfono blanco, en lugar del nombre completo. Este gesto, que puede parecer menor, responde a una lógica de diseño muy clara: liberar espacio horizontal y simplificar la cabecera.
Al ahorrar los píxeles que ocupa el texto largo, hay más margen para que el resto de la interfaz “respire”, con una zona superior más limpia y minimalista. Además, evidencia la madurez de la marca: el icono es tan reconocible que ya no necesitan escribir el nombre para que se sepa qué aplicación se está utilizando.
Liquid Glass: el nuevo diseño de WhatsApp en iPhone

Mientras tanto, en iOS el cambio va por otro camino. WhatsApp está desplegando un nuevo lenguaje visual conocido como Liquid Glass, inspirado en los principios de diseño introducidos por Apple en iOS 26. No se trata de cambiar la ubicación de las funciones, sino de darle a la aplicación una apariencia más moderna, con sensación de profundidad y superficies translúcidas.
La pieza central de este rediseño es la barra de pestañas inferior, donde se encuentran secciones como chats, novedades o ajustes. Antes, esta zona era un bloque opaco y fijo. Con Liquid Glass, adopta un efecto semitransparente, con bordes más suaves, que da la impresión de que la barra “flota” sobre el contenido. Al desplazarse por la app o cambiar de pestaña, el fondo se adapta con ligeras variaciones, reforzando esa sensación de capas.
Este enfoque se extiende a otros elementos clave de la interfaz. Los botones como “volver” o “enviar archivos” aparecen ahora sobre superficies translúcidas, dejando entrever lo que hay detrás. El efecto recuerda al vidrio esmerilado: capas con distintos niveles de transparencia y pequeños reflejos que modernizan la apariencia sin alterar la posición de cada icono.
Los menús contextuales también se han actualizado con este estilo. Al mantener pulsado sobre un chat o un mensaje, las opciones emergentes se presentan ahora con un fondo más ligero y translúcido, que se integra mejor con el resto de la pantalla. Todo ello va acompañado de animaciones más suaves, de forma que la interacción se perciba más fluida y coherente con el propio sistema operativo del iPhone.
Incluso el teclado de WhatsApp se ha ajustado a este nuevo lenguaje visual. Sin cambiar la forma en la que se escribe, se ha aligerado su aspecto y se han añadido ligeros toques de transparencia y bordes redondeados que encajan tanto en modo claro como en oscuro. La intención es que no haya saltos bruscos entre lo que se ve al escribir y el resto de la interfaz, logrando una experiencia más uniforme en todo el recorrido de uso de la app.
Disponibilidad, versiones y despliegue progresivo en Europa
En el caso de iPhone, los cambios de Liquid Glass están vinculados a versiones recientes de la aplicación, concretamente a la 26.14.76 de WhatsApp para iOS. Sin embargo, actualizar la app desde la App Store y tener el móvil al día no garantiza ver el nuevo diseño de inmediato. Meta está activando la interfaz de forma progresiva, cuenta a cuenta.
Esto significa que dos personas con el mismo modelo de iPhone, en España o en cualquier otro país europeo, pueden tener versiones de WhatsApp idénticas y, aun así, ver una apariencia distinta. La activación depende de mecanismos internos del servicio y, de momento, no existe un ajuste manual para forzar la llegada de Liquid Glass.
Para comprobar si la nueva estética está disponible, el indicador más claro es fijarse en la barra de pestañas inferior. Si aparece como un bloque sólido, sin transparencias ni efecto flotante, el rediseño todavía no se ha aplicado. En cambio, si se observa una barra semitransparente, con sensación de superponerse al contenido y animaciones algo más fluidas al cambiar de sección, es una señal evidente de que Liquid Glass ya está activo en esa cuenta.
Además de la barra, se pueden detectar pequeños cambios en los botones, los menús o el teclado: superficies translúcidas, bordes más suaves y movimientos más suaves al abrir o cerrar paneles. Son pistas que confirman que la interfaz se ha actualizado, incluso aunque algunas partes de la aplicación sigan con el diseño anterior.
WhatsApp aplica esta estrategia de despliegue escalonado con cierta frecuencia, sobre todo en modificaciones visuales de calado. De esta manera, la empresa puede monitorizar el comportamiento de la app, recoger comentarios de los usuarios y corregir posibles errores antes de extender el cambio a la totalidad de dispositivos y regiones, incluida la Unión Europea.
Un cambio estético que no altera el funcionamiento de la app
A pesar de lo vistoso del nuevo aspecto, tanto en Android como en iOS, WhatsApp mantiene intacto el funcionamiento básico de la aplicación. Los chats, las llamadas, los grupos o las listas de difusión operan igual que antes; lo que cambia es, sobre todo, la manera en la que se muestran los elementos en pantalla y cómo se integran con el entorno visual del sistema operativo.
La intención es clara: mejorar la experiencia de uso sin obligar a reaprender la app. En Android se persigue reducir la sensación de interfaz recargada, concentrando los contenidos importantes y ganando espacio con detalles como la sustitución del nombre por el logotipo. En iPhone, el objetivo pasa por armonizar la app con el diseño actual de iOS, para que no desentone frente a otras aplicaciones del sistema.
En paralelo, el desarrollo de Liquid Glass sigue en marcha. Algunas secciones ya muestran plenamente el nuevo estilo, mientras que otras lo irán adoptando en próximas actualizaciones. Entre los elementos que se espera que se ajusten con este lenguaje visual se encuentran funciones como el reproductor de notas de voz u otras pantallas internas, con la idea de que toda la app comparta la misma línea estética.
En Europa, donde las exigencias de coherencia y accesibilidad en aplicaciones son cada vez mayores, este tipo de rediseños también se interpreta como una forma de mantener la app competitiva frente a otros servicios de mensajería y frente a las propias herramientas nativas de los sistemas operativos. Un aspecto descuidado o desfasado puede hacer que parte de los usuarios se plantee alternativas, especialmente en un contexto con mayor sensibilidad hacia la calidad de la experiencia digital.
En conjunto, la remodelación de WhatsApp combina dos movimientos complementarios: una interfaz más limpia y unificada en Android, con estados integrados en la pestaña de chats y cabeceras menos recargadas; y un salto visual en iPhone con Liquid Glass, que introduce transparencias, profundidad y animaciones más cuidadas. Todo ello sin cambiar la lógica de uso que los usuarios ya conocen, pero ajustando la app a lo que se espera hoy en día de una aplicación de mensajería en móviles modernos.